Villacarrillo es un municipio situado en la parte oriental de la comarca de La Loma y Las Villas. Cuenta con dos sectores orográficos bien diferenciados: por un lado, la zona de campiña, de pendientes suaves y terrenos alomados, y por otro, la de la Sierra de Las Villas, que forma parte del conjunto orográfico del Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas. Varios ríos conforman la red hidrográfica de la zona: el Guadalquivir, que separa la campiña de la sierra, el Guadalimar, que constituye el límite natural del término con la comarca de El Condado, y el Aguascebas Grande y el Aguascebas Chico como afluentes importantes. Gran parte de Villacarrillo está dedicada al cultivo del olivar, siendo el mayor productor mundial de aceite lo que ha originado una importante industria aceitera. También existen áreas aisladas de monte bajo y matorral y de coníferas, las cuales alcanzan grandes extensiones, suponiendo una importante riqueza maderera.

LAS HUELLAS DE LA HISTORIA

En sus primeros momentos, Villacarrillo, se identifica con una pequeña torre fortaleza defensiva, o atalaya, perteneciente al Adelantamiento de Cazorla y que se ubicaba dentro del territorio de Iznatoraf, conocida como Torre de Mingo Pliego, o Torre de Domingo Priego.

En 1450, a petición de Don Alonso Carrillo, el rey Juan II confirmó el privilegio de villazgo concedido por el Arzobispo de Toledo a la Torre de Domingo Priego, confirmado posteriormente por los Reyes Católicos, en 1498. La nueva villa pasó a denominarse Villacarrillo, adoptando para su nueva denominación el apellido del arzobispo toledano. En 1877, y por Real Decreto, el rey Alfonso XII le concede el título de ciudad.

A pesar de la ausencia de investigaciones arqueológicas que determinen científicamente el alcance de la antigüedad de la ocupación humana, la riqueza arqueológica, tanto en el número de asentamientos como en la envergadura y calidad de los restos encontrados, nos permiten remontar la historia de Villacarrillo bastantes siglos atrás. Así, se han encontrado numerosísimos instrumentos líticos, como hachas neolíticas, calcolíticas y lápidas funerarias de diferentes épocas históricas: romanas, visigodas, árabes, etc.

Visitar Villacarrillo es recorrer un pueblo que ha sabido ser consecuente con su historia y con su pasado. Al recorrer sus calles, desde amplias y transitadas, hasta recónditas y solitarias, podemos encontramos grandes mansiones señoriales, modernas construcciones, importantes construcciones religiosas y hasta rancios edificios cargados de historia, todo bajo la mirada de la torre del templo de La Asunción, obra vandelviriana que vigila la ciudad.

Desde la iglesia de la asunción parten las callejas medievales de la ciudad, jalonadas por viejas casonas y templos como el de Santa Isabel de los Ángeles. Edificio, que en otro tiempo fue hospital y convento franciscano, aglutina elementos artísticos y arquitectónicos de los siglos XV al XVIII. Muy próxima, la calle Feria recorre el bello casco urbano de Villacarrillo como una vibrante médula espinal. En ella toman asiento los edificios civiles más representativos de la localidad. Las fachadas de los juzgados y de varias casas solariegas, están decoradas al estilo renacentista, con dovelas mixtilíneas en sus portadas, blasones, nobiliarios, cornisas, puntas de diamante y frontones triangulares.

El ayuntamiento también ubicado en la misma vía, es de estilo neoclásico. Construido en el siglo XIX, articula su alargada estructura en torno a un cuerpo central donde se alinean la puerta principal, un balcón de hierro colado, el escudo municipal, el reloj y una airosa espadaña. Las casonas y palacios de la calle Ministro Benavides, contigua a la anterior, es otro de los máximos exponentes de la arquitectura vernácula de Villacarrillo, a la que hay que sumar un gran número de edificios y viviendas edificadas a finales dl siglo XIX y principios del XX.

 

  

Cortijo Fuente del Roble

La calle de La Feria

Durante la segunda mitad del siglo XIX en Villacarrillo se consolida una burguesía agraria que propició una interesante arquitectura ecléctica e historicista a partir del eje de la calle La Feria. En ésta encontramos la Casa del Cardenal Benavides, la Casa de los Régil, la Casa de los Rubiales. Son estos sólo algunos ejemplos del conjunto de casas solariegas que se pueden descubrir en nuestro recorrido por esta calle de La Feria.

La casa de la Inquisición

Un edificio histórico importante en Villacarrillo, situado en el casco antiguo de la ciudad, es la Casa de la Inquisición, en la calle Repullete. Se trata de una edificación en tres plantas cuyo interior está completamente modificado respecto a la estructura original. Debió construirse entre los siglos XVI y XVII. Se conserva su original fachada incluyendo la rejería, y la subida de escaleras, ornamentada por varios escudos del Santo Oficio de la Inquisición y una cruz ponteada. Descartado que entre sus paredes se diera tormento y suplicio a los reos acusados de delitos contra la fe, la casa albergó las reuniones y debates del Tribunal de Villacarrillo y, quizás, el cumplimiento de las condenas más leves, impuestas por los tribunales provinciales.

La Fuente de los Caños

Por otro lado, también podemos contemplar en los aledaños de la Iglesia de La Asunción la llamada Fuente de los Caños. Ésta fue mandada construir por el Alcalde Gerardo Pastor, en 1920, para conmemorar la traída de aguas desde la fuente de Guíjara e instalada inicialmente en frente del ayuntamiento.

Balcón Vandelviriano

No solo dejó Vandelvira su arte en el templo de La Asunción. También quedó éste inmortalizado en la esquina de la que fuera posada, a través de un balcón esquinado que se conoce como ?Balcón Vandelviriano?. Éste está sostenido por una columna central y frontón con pináculos y escudo, idéntico a los construidos por Vandelvira en las vecinas ciudades de Úbeda y Baeza.

Santa Isabel de los Ángeles

En la empinada -Cuesta de las Monjas, como se conoce popularmente a la calle Ramón y Cajal, se localiza el templo de Santa Isabel de los Ángeles. El edificio anexo a la iglesia fue convento de clausura hasta 1737, cárcel pública durante la ocupación francesa y, a partir de 1884, hospital al que se trasladaron los servicios del antiguo Hospital de San Lorenzo. Hoy alberga varias dependencias municipales.

No se ha encontrado documento fehaciente que nos date la fecha exacta de su construcción. Los detalles y estilo parecen remontar la obra a finales del siglo XVI y comienzos del XVII. La planta es de una sola nave (de salón) con un coro alto al final. Las bóvedas son de medio cañón. Las pechinas de ésta cúpula poseen frescos atribuidos al villacarrillense Escudero de la Torre. El retablo, dorado, posee columnas salomónicas del siglo XVIII.

La fachada es de piedra con sillares irregulares. Una sencilla espadaña de tres cuerpos se levanta en el ángulo noroeste de la misma. La portada rebosa un elegante clasicismo con una hornacina en la que encontramos la imagen de piedra de Santa Isabel, titular de la iglesia.

En esta iglesia, en 1812, se llevó a cabo el solemne acto de jura de la nueva constitución de Cádiz, ?La Pepa?.

El Templo de La Asunción

El monumento por excelencia en Villacarrillo es la Iglesia Parroquial de La Asunción, maravilla vandelviriana que fue declarada Monumento Nacional por Real Decreto el 3 de Junio de 1931. Como hemos señalado anteriormente su traza corresponde al maestro de Alcaraz, Andrés de Vandelvira, y supone para Villacarrillo, según palabras del propio Fernando Chueca Goitia ?la mejor iglesia de Vandelvira si descontamos las obras cumbres de Jaén y Úbeda?.

Vandelvira proyectó el nuevo templo sobre los restos del antiguo castillo o atalaya musulmana. La primera piedra debió colocarse en uno de los años comprendidos entre 1540 y 1550. El resultado fue una iglesia extraordinaria por la singularidad de su perfil volumétrico, la grandiosidad espacial de su interior lograda con economía de recursos, la originalidad y belleza de las bóvedas y la integración de tradiciones medievales en el clasicismo renacentista. En el año 1653 finalizarían las obras del templo.

Andrés de Vandelvira no vio culminada su obra como Maestro Mayor de cantería, ya que la muerte le sorprende en el año 1575. A partir de esta fecha, en la construcción del templo le sustituyeron otros maestros canteros como Pedro de Régil, Juan de Ostiaga y Alonso de Régil.

El interior de la parroquia de La Asunción es de planta de salón de tipo granadino, predomina la sillería y se estructura en tres naves con la misma altura, separadas por pilares sobre basamentos con columnas adosadas de orden compuesto.

La cubierta central está formada por bóvedas sobre pechinas y falsas linternas. Estas pechinas están decoradas con pinturas de gran belleza, con una técnica mixta, al temple en su mayoría y al fresco en algunos fondos, ocupando una superficie de más de 150 m2. Estas pinturas se realizaron entre 1580 y 1597 y fueron ejecutadas por el artista de la escuela granadina Pedro de Raxis.

De gran interés es también la Sacristía. Es posible que se terminara su construcción en torno al año 1618. Se levantaría sobre la primitiva parroquia de Santa María del Castillo, de estilo gótico. Juan de Ostiaga, Pedro de Régil y su hijo Alonso de Régil, serían los encargados de finalizar la obra de la Sacristía. Ésta presenta una planta rectangular, con una cubierta dividida en tres tramos con bóvedas baídas. Esta sacristía deriva de la de la iglesia de El Salvador de Úbeda, por su estructura, aunque su decoración es más sobria y arquitectónica, con gusto manierista.

Los retablos del templo de La Asunción datan entre los siglos XVII y XVIII y muestran sus preferencias por la estilística barroca y rococó.

Al templo se accede por dos portadas principales, una a los pies, llamada del Sol, y otra, en la pared norte, o Puerta de Umbría. La primera es de gran belleza, con influencias del estilo plateresco.

El Museo parroquial de La Asunción muestra obras procedentes de los templos de la localidad, así como otras donadas por cofradías y feligreses. Entre ellas destacan las piezas de orfebrería de los siglos XVII, XVIII y XIX, así como misales, biblias, casullas, etc.

Patrimonio Natural

 

La OseraLa Osera conforma uno de esos paisajes para disfrutar, del bien más preciado: la naturaleza.

 

El arroyo Aguascebas Chico, se precipita encajado entre rocas y una exuberante vegetación creando espectaculares formaciones que, con el tiempo, han convertido esta zona en el rincón más emblemático de la Sierra de Las Villas. Un enclave único, con una naturaleza en estado puro.

Lo más espectacular de la zona son los conocidos chorros, saltos de agua cristalina de todos los tamaños que van transformando la roca a su paso, creando pequeñas pozas y bellas formaciones rocosas. Rodeándolos, una exuberante vegetación de encinas, cornicabras, lentiscos, acebo, pino laricio, boj y madroño. En la zona encontramos especies como la del tejón, la garduña, el jabalí, el cernícalo, el zorro y, por supuesto, el señor de La Osera, el buitre leonado, que anida en los paredones rocosos que ocultan este idílico lugar formando una de las colonias más importantes del Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas. A este paraje se accede desde Mogón a través del conocido como carril de Las Aguascebas. Una vez en la pequeña explanada que se abre antes de cruzar el arroyo, dejaremos el vehículo para tomar el Sendero de La Osera, recientemente habilitado por el ayuntamiento con una red de puentes y miradores, que da paso a un itinerario de una vistosidad incomparable. El sendero permite hacer un recorrido completo por la zona, con una extensa vegetación de pino carrasco y sotobosque mediterráneo, y contemplar desde la altura algunos de los más curiosos saltos de agua. Todo bajo la sombra vigilante del Aguardientero, peñón que delimita la otra variante del sendero, que conduce hasta el Embalse de Aguascebas a una altitud de 1.000 m. sobre el nivel del mar, también en el término de Villacarrillo.   Sierra de Las Villas

Lo más característico de la Sierra de Las Villas es, sin duda, su paisaje. Un paisaje en el que se funden la abundancia de agua, una exuberante vegetación y formaciones rocosas que conforman relieves agrestes, con grandes pendientes, acantilados, valles encajados, barrancos, farallones, etc. El agua, a su paso por las rocas, va disolviendo la caliza y modelando el paisaje, formando las típicas estructuras kársticas de enorme interés paisajístico.  Se trata, probablemente, del último reducto virgen del Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas y, con toda seguridad, de una de las zonas más espectaculares. Desde Mogón, a través de la transversal de Las Villas, es posible acceder a algunos de los parajes de mayor belleza de esta sierra, en los que pueden contemplarse bellas panorámicas de otras zonas del Parque Natural, como el valle del Guadalquivir o el Yelmo, los pueblos de La Loma e, incluso, Sierra Nevada.

·         RUTA 1: Chorro Gil- Pasá El Manguillo

A unos 22,5 kilómetros de Mogón, por la transversal de Las Villas, se accede al Embalse de Aguascebas. Unos 100 metros antes de llegar al Embalse se abre un camino a la derecha, señalizado bajo el nombre de Sendero de Aguascebas, que accede hasta Chorro Gil, impresionante cascada de agua de gran desnivel. El recorrido mantiene una espesa vegetación con un paisaje impresionante de paredones rocosos y especies vegetales como la encina, el pino laricio o el lentisco. También es posible divisar algún ejemplar de buitre común o de águila calzada. Continuando el recorrido, tras cruzar el arroyo que nace de la Cascada, se llega al arroyo del Aguascebas de la Fuente del Tejo. Tras cruzarlo, nos encontramos con un aprisco para el ganado. A un kilómetro, entre pinares, el camino se bifurca. Tomamos el carril de la izquierda, que nos llevará, en apenas 1 kilómetro más, a la carretera que habíamos dejado al iniciar la ruta. Aunque aún habrá que caminar unos dos kilómetros más carretera abajo para llegar al Embalse de Aguascebas y otros 100 metros hasta el lugar donde habíamos dejado el vehículo.

·         RUTA 2: Navazalto

Navazalto es otro de los grandes referentes de la Sierra de Las Villas. Pasado el Embalse de Aguascebas y la Fresnedilla, a unos cuatro kilómetros, a la izquierda, parte otra pista forestal que nos lleva a su cima (1.379 m.). Disfrutaremos de un recorrido corto de suave pendiente que nos facilita unas maravillosas vistas de la Fresnedilla, el Arroyo del Torno, Chorro Gil y el Embalse de Aguascebas. Desde la cima las vistas son igualmente espectaculares: Mogón y el valle del Guadalquivir, los pueblos de la loma de Úbeda, la meseta de la Muela, la cima del Blanquillo, Peña Corva y, sobre todo, los acantilados de La Osera. En primavera, cuando las lluvias han sido abundantes y rebosa el Embalse, se disfruta de tres cascadas espectaculares: Chorro Gil, La Osera y el rebosadero del Embalse. También aquí podremos divisar la colonia de buitres leonados y grupos de ciervos y cabras montesas dirigiéndose hacia el peñón de Navazalto y las escarpadas vertientes que bajan hacia el Aguascebas Grande y el Valle del Guadalquivir.

·         RUTA 3: El Blanquillo

Por la misma transversal de Las Villas, en el kilómetro 28, pasado el Collado de la Traviesa, se llega al puente del Aguascebas de Gil Cobo. Desde aquí, a la derecha, parte una pista forestal señalizada como Sendero del Arroyo de Gil Cobo, que nos llevará al punto más alto de esta sierra, el Blanquillo (1.830 m.). El sendero discurre a la derecha del curso del río, que va formando pequeñas cascadas dejando a la izquierda las encrespadas paredes de la Lancha del Lobo, después de atravesar un estrechamiento, aparece un prado en el que se bifurca el camino. Debemos tomar el carril de la izquierda (el de la derecha nos lleva a Peña Corva), por el que remontaremos el curso del agua observando especies endógenas como el narciso serrabo, la aguileña de Cazorla o la Linaria anticaria. A 2,7 kilómetros desde la bifurcación, el carril, entre las laderas, comienza un brusco descenso. A partir de aquí abandonaremos la pista forestal tomando como referencia el punto más elevado, señalizado con un hito (mojón) blanco. Se trata de una semiescalada que se va complicando a medida que van desapareciendo los pinares y el camino se va ?enroqueciendo?. Una vez arriba hemos alcanzado el pico más alto de Las Villas, pudiendo encontrarnos especies como el águila calzada, el buitre común, cabra montesa o ciervos.

·         RUTA 4: Peña Corva y Jabalcaballo

Retomamos el camino para ir al Blanquillo, aunque en este caso elegimos el carril de la derecha, remontamos una cuesta, pasamos por la fuente Colorá y coronamos el Poyo de los Robles. Al principio, tendremos que superar fuertes pendientes entre bosques de pinos laricios y cortijos de pastores hasta llegar a una primera meseta donde el bosque desaparece para dar paso a una vegetación de altura. Desde allí, habrá que bajar hasta las llanuras de Jabalcaballo, donde nacen los arroyos de Aguascebas de la Fuente del Tejo y Aguascebas de Chorro Gil. Podemos acceder a la cima del Pardal (1.580 m.), desde la que disfrutaremos de una visión completa de toda la zona. También podemos ascender con facilidad hasta la cima de Peña Corva, desde donde se nos abre una magnífica panorámica de la cumbre de las Banderillas, el valle del Guadalquivir, Coto Ríos, y toda la cadena montañosa de la Sierra de Cazorla.

·         RUTA 5: La Muela

Situada en el extremo norte de la sierra, se trata de una meseta elevada entre los valles del Guadalquivir y el Aguascebas Grande a cuyos lados los olivares descienden hacia los ríos en escarpadas pendientes a través de Bardazoso y la Cañada de la Madera y la ermita de Jesús del Monte.  Arriba, los bosques de pinos han desaparecido para dar lugar a una espléndida vegetación de arbustos y monte bajo, que, sobre todo en otoño, nos deleitan con un color espectacular. Franjas de vegetación con colores que varían entre el amarillo y el rojo se alternan con otras de roca desnuda y tonos azulados, produciendo un contraste que da lugar a un paisaje excepcional, único. A un lado, se puede disfrutar de excelentes vistas del macizo central de la Sierra de Las Villas, con sus cimas, mesetas y laderas escarpadas, y al otro, los olivares que se extienden hasta los municipios de las Cuatro Villas.

Actividades al aire libre

Son muchas y muy variadas las actividades al aire libre que se pueden realizar en el término de Villacarrillo, y más concretamente en los parajes naturales de la Sierra de Las Villas. Se trata de un lugar único para la práctica de actividades deportivas debido a las características particulares de sus parajes.

El senderismo es, quizá, la actividad más practicada.

El montañismo es otra de las actividades mas extendidas entre los visitantes al Parque Natural, aprovechando las zonas abruptas y escarpadas de esta sierra, aunque se trata de una modalidad muy arriesgada. Lo mismo ocurre con la escalada, poco extendida todavía pero ideal en esta zona por la cantidad de paredes verticales muy altas con las que se cuenta.

 

Mención especial requiere la práctica de la espeleología, muy extendida y dada a conocer en Villacarrillo por la existencia desde hace años de un grupo de espeleología señero en Andalucía.

En los últimos años se está extendiendo la práctica del descenso en canoa por el Guadalquivir, sobre todo a la altura del puente de los Agustines.

Está muy extendida también la práctica de la caza menor (perdiz, conejo, liebre, paloma, tórtola, zorzal, etc.) y la caza mayor (jabalí, ciervo, cabra montés, etc.). Lo mismo ocurre con la pesca: especial mención merece la captura, muy apreciada, de la trucha arco iris en el pantano de Aguascebas, y la pesca en el río Guadalquivir, donde todavía quedan buenos ejemplares de trucha común.  Así como el recién creado coto de Pesca sin muerte en el río Aguascebas Grande.Algunas otras actividades pueden practicarse, como el parapente, aunque están poco extendidas y deberán ofertarse y consolidarse en los próximos años.

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