Úbeda, situado en la comarca de La Loma y Las Villas, destaca como uno de los más importantes de la provincia y más conocido fuera de ella.

Su rico patrimonio monumental y cultural la convierten en núcleo fundamental de la ruta  del Renacimiento. Plazas, palacios, iglesias, casas señoriales… nos ponen de manifiesto a cada paso la singularidad de esta ciudad.

Desde siempre, este municipio, también ha destacado por la importante actividad comercial que ha desarrollado, teniendo una amplia área de influencia, ya no sólo a nivel comarcal, sino también para pueblos cercanos pertenecientes a otras comarcas.

Su actividad económica encuentra representación, en mayor o menor medida, en todos los subsectores de producción. Destaca, sin embargo, la artesanía del municipio en todos sus ámbitos. Son numerosos los talleres de alfarería y ceramistas, de forja, talla, vidrieras, tapices, esparto, cantería, etc. El cultivo de olivar ocupa también un papel destacado en el aprovechamiento de las tierras y en la economía en general, disponiendo tanto de cultivo de secano como de regadío, aunque éste en menor medida.

Historia:
Los primeros asentamientos documentados en la ciudad se remontan a la Edad del Cobre-Bronce (3000-2000 a. C), en el lugar que hoy ocupa el barrio del Alcázar.
Durante la romana, las fuentes escritas incluyen a Salaria (Úbeda la Vieja) entre los principales centros económicos y administrativos de la comarca. Los hallazgos arqueológicos de la ciudad presuponen la existencia de un pequeño núcleo de población dependiente de la colonia de Salaria.

Fue en época árabe cuando Úbeda adquirió entidad como núcleo de población. Abderrahman II fundó la ciudad de Ubbadat al-Arab. En el 852 se hizo amurallar y durante los siglos XI Y XII fue sucesivamente conquistada por almorávides y almohades.

Úbeda fue famosa en Al Andaluz por sus preciados productos «ubedies». esteras de esparto bordadas, alfarería y cerámica, tradición que se ha mantenido hasta nuestros días.

Fue conquistada por Fernando III en 1234 y adquirió carácter de villa realenga. Durante casi tres siglos fue población fronteriza entre los reinos de Granada y Castilla. Este hecho determinó que los sucesivos reyes le otorguen numerosos privilegios y concesiones, como el fuero de Cuenca.

La rivalidad entre las familias nobles de la localidad generaron un clima de conflictividad social, lo que afectaba directamente a la economía, que no se resolvió hasta que los Reyes Católicos tomaron parte en el asunto, interviniendo en el Concejo y mandando destruir el Alcázar usado por la nobleza como fortaleza.

En el siglo XVI, durante los reinados de Carlos I y Felipe III, la ciudad alcanzó su máximo esplendor, proporcionado por la prosperidad económica en el cultivo de cereales, la ganadería e incluso una notable actividad artesanal. La iniciativa constructora del alto clero y de la pequeña nobleza transformarían la ciudad en una de las más suntuosas del renacimiento. Numerosas obras, no sólo de la iglesia, sino también de los señores terratenientes y del propio concejo, cuajan de palacios y casas solariegas a la ciudad e incluso se materializan ensayos puntuales de un nuevo concepto de urbanismo que marcarán desde entonces la fisonomía urbana. Una época en la que hombres de Úbeda ocupaban altos puestos en el gobierno del Imperio como Francisco de los Cobos, secretario del emperador o su sobrino Juan Vázquez de Molina, con idéntico cargo.

A partir del siglo XVII y XVIII sufre un estancamiento en su desarrollo, la nobleza repite a escala reducida esquemas anacrónicos, las escasas construcciones del barroco son promovidos por la iglesia, como el convento-iglesia de la Trinidad.

En el siglo XIX la ciudad vuelve acelerar su ritmo constructivo. El comercio se implanta con fuerza, lo que se manifiesta en su estampa urbana de construcciones decimonónicas.

Úbeda fue declarada Ciudad Histórico-Artística en 1955 y «Ciudad Ejemplar» por el Consejo de Europa en 1975.

Los primeros asentamientos documentados en la ciudad se remontan a la Edad del Cobre-Bronce (3000-2000 a. C), en el lugar que hoy ocupa el barrio del Alcázar. Durante la época romana, las fuentes escritas incluyen a Salaria (Úbeda la Vieja) entre los principales centros económicos y administrativos de la comarca. Los hallazgos arqueológicos de la ciudad presuponen la existencia de un pequeño núcleo de población dependiente de la colonia de Salaria. Fue en época árabe cuando Úbeda adquirió entidad como núcleo de población. Abderrahman II fundó la ciudad de Ubbadat al-Arab. En el 852 se hizo amurallar y durante los siglos XI Y XII fue sucesivamente conquistada por almorávides y almohades. Úbeda fue famosa en Al Andaluz por sus preciados productos ubedies. esteras de esparto bordadas, alfarería y cerámica, tradición que se ha mantenido hasta nuestros días. Fue conquistada por Fernando III en 1234 y adquirió carácter de villa realenga. Durante casi tres siglos fue población fronteriza entre los reinos de Granada y Castilla. Este hecho determinó que los sucesivos reyes le otorguen numerosos privilegios y concesiones, como el fuero de Cuenca. En el siglo XVI, durante los reinados de Carlos I y Felipe III, la ciudad alcanzó su máximo esplendor, proporcionado por la prosperidad económica en el cultivo de cereales, la ganadería e incluso una notable actividad artesanal. La iniciativa constructora del alto clero y de la pequeña nobleza transformarían la ciudad en una de las más suntuosas del renacimiento. Numerosas obras, no sólo de la iglesia, sino también de los señores terratenientes y del propio concejo, cuajan de palacios y casas solariegas a la ciudad e incluso se materializan ensayos puntuales de un nuevo concepto de urbanismo que marcarán desde entonces la fisonomía urbana. Una época en la que hombres de Úbeda ocupaban altos puestos en el gobierno del Imperio como Francisco de los Cobos, secretario del emperador o su sobrino Juan Vázquez de Molina, con idéntico cargo. A partir del siglo XVII y XVIII sufre un estancamiento en su desarrollo, la nobleza repite a escala reducida esquemas anacrónicos, las escasas construcciones del barroco son promovidos por la iglesia, como el convento-iglesia de la Trinidad. En el siglo XIX la ciudad vuelve acelerar su ritmo constructivo. El comercio se implanta con fuerza, lo que se manifiesta en su estampa urbana de construcciones decimonónicas. Úbeda fue declarada Ciudad Histórico-Artística en 1955 y Ciudad Ejemplar por el Consejo de Europa en 1975.

Monumentos:
– La Capilla del Salvador.
-La Iglesia de San Pablo.
-El antiguo Ayuntamiento.
-El Hospital de Santiago.
-El Parador del Condestable Dávalos.
-La Iglesia de Santa María de los Reales Alcázares.
-La Casa de las Torres.
-El Palacio de las Cadenas.
-El Hospital de los Honrados Viejos del Salvador.
-La Iglesia de la Trinidad.
-La Casa Mudéjar.
-La Torre del Reloj.
-Las Murallas de la Cava.

Fiestas:
-Corpus Christi
-San Antón (17/1 al 17/1)
-La Candelaria (2/2 al 2/2)
-Semana Santa (28/3 al 28/3)
-Romería de la Virgen de Guadalupe y del Gavellar (9/5 al 9/5)
-Procesión de la Virgen de Guadalupe (8/9 al 8/9)
-Fiestas patronales de San Miguel (28/9 al 28/9)

Gastronomía:
En Úbeda la gastronomía es eminentemente ”casera” y tiene como protagonista el aceite de oliva. En sus bares y restaurantes también es típico el “tapeo”, como en el resto de la provincia de Jaén. Platos típicos son los potajes de la zona, el lomo de orza, la pipirrana, las aceitunas con distintos aliños tradicionales, los garbanzos mareaos o “morrococo”, etc. En el apartado de la repostería destaca el popular “ochío”, torta de sal y pimentón.

 

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