Montefrío, pueblo andaluz de la comarca del Poniente Granadino. Está situado al norte de la provincia de Granada, en las estribaciones de la Sierra de Parapanda, en la Cordillera Subbética, con una extensión de 254,5 km² (INE 2007). Se asienta entre 2 tajos enfrentados y 2 barrancos con sus respectivos arroyuelos. A 830 metros sobre el nivel del mar, a 50 km aprox. de Granada capital, fue declarado Conjunto Histórico Artístico en 1982. Montefrío tiene una población actual de 6.446 habitantes (2007).En el casco urbano 4698 y diseminado en cortijos 1748 habitantes. Esta cifra alcanzaba los 15.000 habitantes en 1.971, el motivo de este retroceso es fácil de justificar, la emigración, la baja tasa de natalidad y la atracción que despiertan las grandes áreas urbanas, hecho que provoca un fuerte despoblamiento de la zona rural.

Geografía

Se sitúa en el noroeste de la provincia de Granada, formando parte de la comarca de los montes occidentales. Su término municipal ocupa unos 254 km2 y tiene una densidad de 25,37 hab/km². Sus coordenadas geográficas son 37°19′ N, 04°01′ O. Se encuentra situada a una altitud de 834 msnm y a 57 km de la capital de provincia, Granada. Limita al norte con los términos municipales de Priego de Córdoba y Almedinilla (Córdoba), y Alcalá la Real (Jaén); por el sudeste con Íllora, por el sur con Villanueva Mesía y Tocón; Por el suroeste con Loja, Zagra y Algarinejo, estos últimos pertenecientes a la provincia de Granada. La carretera A-335atraviesa su término de norte a sur, desde Alcalá la Real (donde se puede enlazar con la N-432,que une Granada y Córdoba) hasta Tocón. Por el este está la NO-26 que enlaza también con la N-432 a su paso por Puerto Lope y que es el camino más corto para llegar a Granada. Desde la A-92, por la salida de Huétor-Tájar, subiendo luego por la carretera que une ambos municipios, bordeando el arroyo de Milanos, que es la mejor opción. También es posible llegar hasta Montefrío desde los pueblos vecinos de Íllora y Algarinejo, a través de carreteras locales. Sus elevaciones más importantes son: la Sierra de Parapanda con 1.604 m. en el límite entre Montefrío e Illora, y la Sierra de Chanzas con el pico del Morrón de 1.213 m. entre Montefrío y Algarinejo.

Historia

Montefrío tiene sus orígenes en las primeras civilizaciones que ocuparon la Península Ibérica. Su historia ha sido marcada por el paso de las civilizaciones que se han asentado en las tierras de lo que hoy es el término municipal de Montefrío. Desde tiempos remotos han existido distintos poblamientos, que los restos arqueológicos nos permiten estudiar. Sobre todo en el paraje de «Las Peñas de los Gitanos», lugar situado a unos 4 km de Montefrío, por la carretera de Íllora. En este lugar se encuentran varias cuevas: la de las Tontas, Las Cabras, La Raja de la Mora, Cueva Alta, cueva de la Alondra, etc…Un poblado: el poblado de los Castillejos. Y tres necrópolis megalíticas: El Castellón, La Camarilla, y el Rodeo.

Aunque de menor importancia, también se conservan vestigios en el monte conocido como la Sierra de la Cazuela, de otro poblado, probablemente de cazadores, de cuyas casas alineadas quedan solamente los cimientos y paredes de piedra sin labrar. No eran muy numerosas y hoy sólo quedan de ellas escasos restos por haber sido roturados aquellos parajes en los últimos años. Próximas al poblado había muchas sepulturas megalíticas. Son de forma rectangular Orientadas hacia el este y llevan cámara funeraria y antecámara de las ofrendas al muerto allí enterrado. Estaban cubiertas de grandes losas y en muchas de ellas se han encontrado hachas de pedernal, puntas de flecha, cuchillos tallados.

Edad Antigua 

El poblamiento más antiguo, que se ha determinado en la estratigrafía de algunas cuevas como la de Las Tontas, data del Neolítico Medio en el 4500 antes de Cristo. En un momento más avanzado del período se funda al aire libre el poblado de Los Castillejos que, en la Edad del cobre, se verá rodeado de las necrópolis megalíticas. El poblado siguió existiendo en época íbero-romana y la zona muestra restos de ocupación durante la Edad Media.

Este poblado está rodeado de un singular relieve de naturaleza calcárea con numerosas diaclasas, grandes bloques caídos y derrumbes producidos por pequeñas simas, de tal manera que el conjunto se aproxima a un relieve krástico, con terrazas y zonas amesetadas, sobre escarpes facilmente defensibles, en los que se abren numerosas cuevas y coronando la terraza más alta de las Peñas de los Gitanos. Su acceso más fácil es por la puerta Oeste, que es la parte que mira al Cortijo de los Guirretes.

El lugar está a unos 1.000 metros de altura sobre el nivel del mar, mide de este a oeste unos ciento veinticinco metros, y su anchura este unos 25 metros. En la cara oeste está la cueva de las cabras, excavada y explorada por Mergelina que le puso tal nombre. En la parte opuesta está la cueva alta, en un tajo más profundo e irregular, estando consideradas como habitaciones del poblado.

El Departamento de Prehistoria de la Universidad de Granada ha efectuado en el poblado dos intensas campañas de excavación en 1971 y en 1974, en las que se ha podido obtener una completa secuencia estratigráfica del mismo, que se inicia en un ambiente propiamente neolítico de la Cultura de las Cuevas andaluza y perdura hasta la introducción de los primeros elementos de la Edad del Bronce Inicial, ocupando por tanto un amplio período de tiempo que puede cifrarse aproximadamente entre el 3000 y el 1800 a. C.

Hiponova. Romanos y Visigodos 

En los restos del llamado Poblado de los Castillejos, es donde al parecer, se situó más tarde la conocida Hiponova, a la que hacían referencia explícita los geógrafos romanos Plinio y Estrabón, enmarcada en la antigua ruta que unía esta zona con las costas de Málaga. Allí se han encontrado monedas de la época romana y una acropolis, que da fe de su existencia histórica.

Por los historiadores romanos sabemos que, vencidos los cartagineses, Colca que era cacique de muchos pueblos granadinos, sublevó Las Alpujarras contra los romanos, resistiendose al Pretor Marco Elvio y derrotando a las legiones de Cayo Sempronio, quien murió en una batalla. Otro de los generales romanos llamado, Cayo Flaminio, también estableció parte de sus campamentos en Montefrío . La época romana se caracteriza por el desarrollo de las ciudades. Las tribus son obligadas desplazarse de sus poblados de altura y habitar en los nuevos núcleos de población, que se formaron en los puntos estratégicos, y en los recintos que fueron campamentos militares durante las guerras de ocupación. En el Arroyo de Milanos, se encuentra un pequeño puente, hecho con piedras labradas, al que siempre se ha conocido como el Puente Romano.

Los visigodos también dejaron su huella: Se han encontrado restos decorativos correspondientes al Siglo VI. Una piedra labrada que pertenece al segundo periodo de evolución de la arquitectura visigoda. En ella aparece el arco de herradura y es posible que pertenezca a alguna ermita o iglesia, de dicho siglo en Montefrío, al igual que otras existentes en diversos lugares España. Como se sabe, los más fieles aliados de Roma fueron precisamente los Visigodos, seguramente fue en tiempos de aquéllos, cuando algunos se asentaron aquí, fruto del tránsito que existía desde la costa a los terrenos montañosos, a través de la antigua ruta, que antes se mencionaba, en referéncia a Plinio y Estrabon.

A principios de los ochenta, en la ladera baja del Cerro del Castillón, se descubrieron una treintena de tumbas perfectamente alineadas en hileras y después se encontraron veinte más, de iguales características, todas ellas del siglo VII. Aunque como se comprobaría más tarde fueron utilizadas en épocas posteriores. Todo ello supuso un gran avance para el estudio de los asentamientos Visigodos en la zona de Andalucía Oriental.

De otro lado tenemos una publicación del arqueólogo de M. Tarradell con los resultados de una excavación realizada en las proximidades del Cortijo del Romeral, en las proximidades de Montefrío. Allí aparecieron dos sepulturas en «cista», una totalmente destruida y la otra formada por losas toscamente talladas. El ajuar de la primera consistió en un olpe de cerámica color marrón con un asa y circulos paralelos hechos a torno, alrededor del vientre, y un brazalete de bronce sin decoración. En la otra apareció un jaque semejante a la anterior y una sola cifra de bronce. Estas sepulturas no se encontraban aisladas, porque a poca distancia, frente al mismo Cortijo del Romeral , se revisaron los restos de otras siete, del mismo tipo, todas muy deterioradas. Cronológicamente podemos situar estas, al final de la época romana, acaso con ascendencia visigoda, basándose, también, en el tipo de la cerámica encontrada.

Época Andalusí

Sería en Hiponova donde se llegó a consolidar el Pueblo hasta la época andalusí, que comenzó en el año 711 aproximadamente, expandiéndose, principalmente, por la zona meridional. Los antiguos historiadores andalusíes denominaban al actual Montefrío con el nombre de «Montefrid», palabra que, en cierto modo era idéntica a la romana. Montefrid pertenecía a la Cora de Elvira. Cuando Ibn al-Jatib describe las diferentes zonas del Reino Nazarí de Granada, nos dice de Íllora y Montefrío: «…entre ambos eran una mina de excelente trigo y de caza, y sitio de ganados…».

El Mons Frigidus de los latinos y el Montefrid de los andalusíes, en su tiempo, tuvo que formar parte de una ruta milenaria, que partiendo de Torre del Mar y Vélez Málaga, seguía por el puerto de Zafarraya para hacer alto en Alhama de Granada y luego, por Montefrío, llegaba a las campiñas cordobesas y el Valle del Guadalquivir.

Corría el año 1352 cuando el Rey granadino Abú Abdalá-Yusuff, mandó construir una fortaleza en los terrenos de La Villa, considerando el lugar de gran valor estratégico, para la defensa de sus fronteras.

Pronto la población de Hiponova se fue trasladando, hacia el cobijo que les ofrecía la nueva Alcazaba Nazarí, al abrigo de sus murallas. Montefrío formó parte de los límites del primitivo Reino de Granada, pues su situación era vital para la defensa del sector noroccidental. La villa, al amparo de su castillo, constituía un excelente bastión defensivo, pues un tajo profundo dominaba la fortaleza desde su inexpugnable y estratégica situación militar, defendiendo el camino de Granada.

Desde la fortaleza se controlaban las posibles penetraciones y, según algunos historiadores, también colaboraba con Íllora en el control de los caminos que partían de Alcalá la Real; así mismo, también estaba en comunicación con otras atalayas y fortalezas como Moclín. Todas estas fortificaciones y castillos cercanos a la frontera cristiana de Jaén, tenían la misión de hostigar toda esta frontera enemiga, cuya primera avanzada fue Alcalá la Real (antes de la conquista llamada Alcalá de Benzaide) desde 1.342.

Estas fortalezas se comunicaban entre sí por torres vigías, mediante señales luminosas o de humo. Estaban situadas en lugares altos y escarpados, para vigilar el terreno que dominaban. Hasta nuestros días han llegado en “buenas condiciones” tres. La de los Anillos, la del Cortijuelo y la de los Guzmanes.

Fueron numerosos los intentos de conquistar la villa, uno de ellos en 1341 en época de Juan II que, acompañado por el Condestable Álvaro de Luna y un ejército expedicionario, marchó con sus huestes hacia Montefrío, acampando a 10 km de Alcalá la Real, en un paraje conocido como «Cabeza del Carnero», donde soportaron la acción de una fuerte y furiosa tormenta, estropeando parte de las provisiones y a punto de perecer los hombres. También Enrique IV, intentó la conquista de la villa en numerosas ocasiones, podemos citar las escaramuzas realizadas en los meses de junio-julio de 1455 y 1457, aunque la más seria fue la ocurrida a finales de 1463 y principios de 1464 planeada por el Condestable Miguel Lucas de Iranzo.

De todo esto, podemos sacar la conclusión del papel tan importante que desempeñó desde el punto de vista militar y defensivo en la guerra contra castilla. Aún pueden verse restos de murallas de la antigua fortaleza, además existió una segunda muralla defensiva que parece ser protegía las viviendas de los arrabales o barrios que iban surgiendo extramuros.

Los Abencerrajes y el rey Ismael en Montefrío

Los abencerrajes formaban una especie de clan muy fuerte que, a lo largo de la historia del reino nazarí, influyó decisivamente en el transcurso de los acontecimientos.

En tiempos del reinado de Muhammad X el cojo (1445-1453), los Abencerrajes estaban descontentos con el nuevo rey por la tiranía que ejercía; puesta esta familia de acuerdo con Juan II de Castilla cruzaron la frontera cerca de Montefrío, llevándose con ellos al príncipe Ismail, primo hermano del monarca, y en el lugar conocido por las Angosturas, en el camino hacia Alcalá la Real, los caballeros cristianos de aquel sector fronterizo y principalmente el Conde de Cabra, Diego Fernández de Córdoba, lo proclamaron rey de Granada.

Instalando en el castillo de Montefrío su corte, por espacio de 7 años, se nombró décimooctavo rey de la dinastía nazarita con el nombre de Ismail III, (el aben Ismail de las crónicas cristianas). Su preocupación fue librarse de las correrías de su primo quien lo consideraba un rival insignificante, equivocadamente, puesto que el príncipe y sus partidarios desde la fortaleza de Montefrío no habían dejado de trabajar para destruir al rey granadino, contando con los muchos partidarios que tenían en su corte.

Tan pronto como cesaron las discordias entre los cristianos, Juan II mandó a Ismail un poderoso ejército para la lucha contra el rey de Granada, su primo; era el año 1453 cuando salió de Montefrío para Granada. La vanguardia del ejército la formaban los Abencerrajes que, llegando ante las murallas, provocaron al monarca haciendo que el pueblo se conmoviese y los descontentos se unieron a Ismail. Este rechazó las tropas que salieron de la corte de Muhammad, que tomó una medida desesperada haciendo alistarse a la fuerza a los granadinos, lo que provocó un motín encabezado por el barrio del Albaicín y secundado por otros barrios que se hicieron dueños de la ciudad dando vivas a Ismail.

Ismail se presentó en Granada, siendo recibido con entusiasmo por el pueblo, y proclamado rey, con el nombre de Yusuf V. Ajustó la paz con el rey de Castilla Enrique IV, pero su salud le hizo retirarse a Almería con su yerno, acabando sus días en 1.465 aquel que había sido rey de Montefrío. Reinó en Granada durante unos meses de 1445 y desde 1462 a 1463, entre las dos fases del sultanato de Saad, zirita, que fue el padre de Abul Hassan y abuelo de Boabdil, el último rey nazarí.

Conquista de Montefrío

En el año 1483 se inició la etapa definitiva para la conquista del Reino de Granada, ordenando los Reyes Católicos una serie de operaciones bélicas que desgastaran el poder musulmán. Así el 1 de junio, el rey Fernando dio orden al Conde de Cabra de arrasar y talar el término de Montefrío; 3 años más tarde la conquista de Montefrío sería una realidad, la empresa sería culminada con éxito el lunes, 26 de junio de 1486.

Numerosos autores han hablado de la invulnerabilidad del castillo. Podemos destacar a Henríquez de la Jorquera que narra así los acontecimientos:

«habiéndose tomado la villa de Moclín con tanta facilidad, se determinaron los Reyes Católicos, de no «dejarse cosa atrás» y de que se fuese a sitiar la fortaleza de Montefrío. Situada en un lugar muy fuerte y muy avecinado. Para ello dieron órdenes al Duque del Infantado, al Maestre de Santiago, al Marqués de Cádiz y de Villena, y a otros muchos caballeros, para que fuesen acompañando al Rey para ponerle sitio, quedando en Moclín la Reina con gran número de gente. Y habiendo comenzado a marchar el ejército el martes 20 de junio, se le puso sitio a la villa de Montefrío a otro día siguiente».

La conquista de Montefrío junto a la de Loja, Íllora, Moclín y Colomera, tomadas con anterioridad, supuso un duro golpe para el normal desenvolvimiento de las actividades nazaritas, ya que tras esta campaña de conquistas, los cristianos tuvieron en sus manos la posibilidad del laboreo de la vega granadina y el control de las comunicaciones con Málaga que en adelante sólo podían efectuarse por rutas largas y difíciles.

Terminada la campaña con la toma de Montefrío y Colomera, los Reyes Católicos se encaminaron hacia Santiago de Compostela, a fin de cumplir el voto al Apóstol y pedirle ayuda para la difícil empresa de la ocupación de Granada que pensaban emprender seguidamente.

Época Cristiana

Ocupadas por los reyes Católicos las fortalezas y villas de Guadahortuna, Montejícar, Iznalloz, Colomera, Moclín, Íllora y Montefrío, dejaron una guarnición militar y ordenaron que estas siete poblaciones, a las que concedieron el título de villas, pagaran un tributo consistente en abastecer la recién conquistada ciudad de Granada, quedando bajo su jurisdicción. Don Fadrique de Toledo fue nombrado Capitán mayor de estas siete villas que fueron aprovisionadas de abastecimiento de artillería.

Sería nombrado Alcaide, de la nueva conquista, Don Pedro Afán de Ribera. Los habitantes del lugar quedaron como mudéjares, y los que no quisieron sujetarse al poder católico, huyeron hasta los alrededores de la Alhambra.

Iglesia de la Villa

Los Reyes Católicos, mandaron construir en el Castillo, una iglesia, tal como venía siendo costumbre, en ellos, al conquistar alguna fortaleza mora. Se terminaron las obras en el año 1507.

En el año 1541, con la liberación de los fondos de fábrica y el desarrollo económico de la zona debió pensarse en renovarla y ampliarla. Para ello fue llamado Diego de Siloé, quién con la ayuda del alarife Francisco Hernández, elaboraron una primera traza que nada tiene que ver con la actual ya que el proyecto fue rechazado por los vecinos, a los que no gustó.

En 1549, acudió de nuevo Siloé, con un proyecto remozado que es el que dio lugar al edificio que se mantiene en la actualidad. Este presenta una planta rectangular, de una nave y dos capillas laterales, torre y capilla bautismal. Remontándose a la época de su construcción, nos encontramos con un Montefrío de unos 5.000 habitantes y con un gran desarrollo agrícola y ganadero. Por ello, la mendicante Orden de los Franciscanos, se instaló en el lugar, donde habían gentes de la nobleza y con dinero suficiente para dar cuantiosas limosnas, fundando un hospicio que ellos mismos regentaban.

Esta Orden encontró en don Juan de Vílchez Entrena Pasadas Valenzuela, capitán del Ejercito Real y familiar del Santo Oficio de la Inquisición así como en su esposa doña Isabel Ramírez de Texada y del Arco Valenzuela unos magníficos benefactores que donaron el dinero suficiente para la construcción de un templo, que completaría el convento que estos frailes comenzaron a construir a extramuros de la población en el llamado Cerro del Calvario.

La repoblación de la Villa

Los aspectos demográficos y económicos de la villa fueron los que más dificultades presentaron a los monarcas castellanos y ello se debió a varios factores; por un lado la guerra ocasionó graves estragos en los campos de cultivo y, en el caso de Montefrío, por su condición de villa fronteriza, siempre expuesta a correrías, existía un continuo factor de desequilibrio que repercutía negativamente en la población y en la producción; por otro lado, cuando la población musulmana abandonó la villa, se produjo un vacío demográfico que obligó a realizar un plan de inmigración de pobladores cristianos, este problema de recuperación del elemento humano para reiniciar el estancado proceso productivo fue solventado por los Reyes a través de la concesión de franquicias fiscales a los pobladores que se instalaran en las nuevas tierras.

La primera fase transcurrirá entre 1486 y 1491, estando caracterizada por el predominio casi exclusivo del elemento militar de la población de Montefrío. La segunda etapa o fase a partir de 1491 y hasta 1531, en la cual se fueron consolidando progresivamente las fuerzas productivas de la villa; la emigración de pueblos vecinos, como Baena y Castillo de Locubín, sustentó un crecimiento demográfico que suscitó conflictos sobre ocupación de términos con las ciudades de Loja y villa de Priego de Córdoba.

Como culminación de esta segunda etapa de la repoblación, se puede citar una carta de Carlos I fechada el 31 de octubre de 1531 en la que se ordenaba al corregidor de Granada que se informase de la conveniencia del derribo de la fortaleza de la villa, petición realizada al rey por el Concejo de Montefrío, debido entre otras razones a favorecer el crecimiento demográfico.

Finalmente, la tercera fase del proceso repoblador iniciada a partir de entonces (1531-1559), estuvo caracterizada por el continuo aumento de la población que al final de este período se había multiplicado casi por cuatro (370 vecinos); lo cual representaba un elevado ritmo de crecimiento demográfico si lo comparamos con el período anterior (1486-1531)-cuarenta y cinco años- en el que sólo acudieron 100 vecinos.

En 1587 parece ser que el censo era de 2.300 personas, según el Arzobispado de Granada.

Durante el siglo XVII la población estuvo estancada, debido a emigraciones a tierras americanas y a otros puntos del Imperio, y también a la anterior expulsión de los moriscos, las epidemias y las guerras.

En el siglo XVIII, en el año 1.718, la población de Montefrío ascendía a 3.281 habitantes.

De los padrones del siglo XIX podemos sacar datos más exactos, debido a la creación del Registro Civil, así la población en este siglo osciló entre los 7.000 a 8.500 habitantes.

En el siglo XX (año 1900) la villa alcanzó los 10.725 habitantes, siendo en 1930 cuando se alcanzó la mayor densidad de su historia 14.380 habitantes. La Guerra Civil española (1936-1939) y la emigración contribuyeron a mantener la población en torno a los 10.000 habitantes (1970). Actualmente, la población de Montefrío continúa descendiendo peligrosamente. La cifra actual asciende a 6357 habitantes (INE 2008)

Economía

Nos encontramos ante una economía en donde predomina la agricultura y la ganadería. Destacan las 16.221 ha de olivar, de las que 15204 pertenecen a cultivo de secano y el resto a regadío. Dentro de los cultivos herbáceos podemos destacar las 471 ha de cebada y las 12 ha de patata (SIMA 2007).

En cuanto a la ganadería, Montefrío en el siglo XVIII llegó a ser una de las zonas ganaderas más importantes de Andalucía Oriental (con unas 50.000 cabezas de ganado). Actualmente esas cifras son sustancialmente inferiores, destacando el ganado Porcino, Cabrío y Lanar. Es de este sector primario del que se deriva la escasa industria existente. Una cooperativa relacionada con productos Lácteos, cuyo queso es famoso en toda España; Varias almazaras, dos de ellas constituidas en Cooperativas; Empresas dedicadas a la elaboración de productos derivados de la aceituna; y unos productos cárnicos de gran calidad. Por último, mencionar el sector Turístico. Montefrío posee uno de los patrimonios histórico-culturales más ricos de la provincia, sin embargo la incidencia del sector turístico en la localidad es mínima.

Gastronomía

Montefrío posee un rico patrimonio gastronómico. Cualquier visitante que se acerque a esta localidad podrá disfrutar de un amplio surtido de platos tradicionales, los cuales han ido pasando de generación en generación. Por otro lado, el Centro Gastronómico Comarcal de la Máquina se encarga de potenciar la rica y variada gastronomía de la zona y de la cocina arábico andaluza en general. A continuación se enumeran algunos de los platos más representativos.

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