Noreña es un concejo —también una parroquia y una entidad— de la Comunidad Autónoma del Principado de Asturias (España). Situado en el centro de la región, está dividido en tres parroquias, que comprenden solamente nueve núcleos de población: la capital municipal y otros ocho núcleos, ninguno de los cuales supera los 30 habitantes. Es uno de los concejos con la renta per cápita más alta de Asturias y con una de las mayores densidades de población del Principado.

El territorio de Noreña es una isla en medio del concejo de Siero y con una superficie de sólo 4,0 km², es el concejo más pequeño de Asturias y el segundo de España. Limita al norte con la parroquia de San Martín de Anes, al sur con la de Hevia, al este con la de La Carrera y al oeste con la de Argüelles y está rodeado por las principales vías de comunicación del Principado: ­la Autovía del Cantábrico, la Carretera Carbonera (AS-246), la Nacional 634 (N-634) y la Autovía Minera (AS-1).

Este concejo siempre ha gozado de un merecido puesto en el arte culinario. Las industrias cárnicas y chacineras de Noreña han conseguido que cuente con una base importante para realizar una gastronomía de calidad, destacando sus callos, el adobo, las mollejas, la fabada y los sabadiegos, que cuentan con una institución que los promociona: La Orden del Sabadiego. Son asimismo famosas sus fiestas gastronómicas y la fiesta del Ecce Homo.

Gastronomía

Noreña ofrece muchas joyas gastronómicas, entre ellas cabe destacar el picadillo, los callos y el chorizo de sabadiego. También cabe destacar la fabada y las carnes de cerdo. Por término general las industrias cárnicas son de excelente calidad.

En cuanto a los postes destacan el brazo gitana, rosquillas de pepona, casadielles, arroz con leche, manzanas asadas y las castañas cocidas.

Estos platos se complementan con buena sidra, buen vino y buenos chupitos.

Fiestas 

  • Fiesta de San Marcos: Comienza el periodo festivo del concejo con la celebración de esta fiesta el día 25 de abril, patrono de los carniceros. Se trata de una fiesta de gran tradición local por lo que ha representado este oficio para la villa desde siempre, pero también se trata de una de las fiestas gastronómicas más importantes de Asturias y ha sido declarada Fiesta de Interés Turístico Regional. Durante la festividad se puede degustar el picadillo y el sabadiego.
  • San Juan: El 23 de junio se celebra la festividad de san Juan, de gran arraigo en muchos sitios de Asturias, destacando la gran foguera que allí se celebra, y en la que se puede ver a gran cantidad de gente bailando la danza prima alrededor de ella.
  • Ecce Homo: Celebradas del 14 al 21 de septiembre y que son consideradas como las de mayor concurrencia. Durante estos días se celebran en la villa multitud de festejos y actos para todos los públicos entre las que destacan las verbenas y la impresionante procesión que parte de la capilla del Ecce-Homo, a la que acuden gran número de personas.
  • La fiesta gastronómica de los callos: Se celebra durante el primer fin de semana de diciembre, configurando éstos el plato más importante de la gastronomía local, y consiguiendo una gran fama tanto a nivel regional como a nivel nacional. Es de destacar la concurrencia que en ella se da cita, en torno a 10.000 comensales, así como la cantidad de callos que allí se reparten y que viene a ser alrededor de tres toneladas.

Monumentos y lugares de interés

Ayuntamiento
Hermoso edificio de tipo renacentista construido en el lugar que ocupó, anteriormente, el Círculo Católico de Obreros que pertenecía a la parroquia. El alcalde Amaro Monte Cuesta encargó el proyecto a Enrique Rodríguez Bustelo, en el año 1940, para ampliar el edificio preexistente. Dichas obras fueron adjudicadas en subasta pública el 15 de diciembre de 1950, en 560.000 pesetas, al noreñense Benigno Cabeza Colunga y el edificio fue inaugurado el día 18 de julio de 1953, por el alcalde Alejandro Ortea Nachón. Anteriormente, César Ortea Bobes, como alcalde en funciones, negoció la compra del Círculo Católico en 150.00 pesetas que debían destinarse a restaurar la Iglesia de Santa María, y tal acuerdo fue sellado por el Obispado el día 19 de diciembre de 1949.

Quiosco de música
Es hoy una de las obras más antiguas de la arquitectura del hierro del concejo.
La antigua plaza Mayor, actualmente paseo de Fray Ramón, con sus jardines y airoso quiosco, sigue siendo el escenario de las actividades musicales de la villa y lugar de encuentro social.

Las obras que para mejorar el aspecto de la villa se iniciaron por la influencia del que fue Diputado Provincial Dionisio Cuesta Olay; idea que siguieron diversos alcaldes.

Siendo alcalde Secundino Mata Moro mando construir el 13 de enero de 1892 el quiosco de música de hierro con basamento de cantería y que pudiera dar cabida a todos los componentes de la banda municipal de Noreña, cuyo número oscilaba entre 30 y 40 músicos.

El Quiosco fue proyectado por el arquitecto municipal de Oviedo Juan Miguel de la Guardia. Se adjudicó la subasta de construcción en unas 6.000 pesetas y fue construido, en menos de 3 meses, por Arturo Bertrand Renard, de la empresa Fundición y Construcción Bertrand, de Oviedo. Se inauguró el 17 de septiembre de 1892, primer día del Ecce Homo.

Palacio del Rebollín
El el alto del Rebollín se encuentra la Casa-Palacio del Rebollín. Su origen data de los ss. XVI y XVII y ha dado cobijo a las grandes familias asturianas como los Argüelles, los Llanes, los Quirós, entre otras. La fachada principal, la sur, queda abierta al paisaje por dos arcos gemelos semicirculares sobre impostas lisas, que dan paso al amplio zaguán, que comunica a su vez directamente con el patio central, la escalera y el jardín que mencionaremos después. Otra imposta lisa y corrida a lo largo de la fachada separa la planta baja de la superior, que tiene cinco balcones, con balaustres de hierro forjado, siendo común el correspondiente a los balcones centrales, que hacen juego con los vanos de la planta baja. A los lados de los balcones centrales, las armas de la casa -Argüelles y Quirós- en bien labrados escudos.

La fachada oeste, pensada para un jardín de recreo, tiene seis balcones en su planta alta, con correspondencia asimismo de ventanas en la planta baja, salvo al suroeste, donde se repiten otro par de arcos gemelos semicirculares, concebidos para dar vista al jardín que dan paso a un pequeño zaguán que se comunica, como dijimos, con el zaguán de entrada. Al fondo del jardín se alza, aunque menoscabada desde la Guerra Civil Española, una torre palomar de planta cuadrada, edificio singularísimo en Asturias, de bajo y dos pisos, abierto aquél en amplio arco de medio punto sobre impostas lisas, en el lado frontero al palacio, y que tiene acceso por el primer piso mediante volada escalera sostenida por una semicolumna ochavada, adosada al muro norte. Esta construcción tiene escasos ejemplos en nuestra región, y hace pensar en un arquitecto conocedor de modelos foráneos, especialmente franceses.

En el interior, el patio abierto tiene planta cuadrada con doce columnas clásicas de raigambre toscana, cuatro por cada lado, esculpidas en piedra arenisca. En el lado norte hay un zaguán que se abre al patio por una triple arcada. El piso superior cuenta con un corredor de madera en bastante buen estado. En la primera planta nos encontramos con un pequeño oratorio, sobre cuyo altar hay un Cristo de metal y diversas imágenes entre las que destaca la de la Virgen de Covadonga. Fue casa de Alonso Marcos de Llanes, arzobispo de Sevilla en tiempos de Carlos III.

Torre del Reloj
Situada en la cima del Rebollín ha sido siempre monumento más emblemático de la villa al ser tan visible. La Torre data de 1694 y fue, posiblemente, un lugar de reunión municipal y, posteriormente, cárcel. En el interior del edificio, se puede apreciar el perfecto estado de los mecanismos construidos, en 1864, por José Martínez, relojero del Ayuntamiento de Bilbao.

El reloj de la Torre, ha servido para controlar las horas de trabajo en los talleres de zapateros y demás actividades de la villa, mediante el sonido de su campana y debido a que es visible desde muchos puntos de la villa. Tras su reciente restauración, se utiliza como lugar de exposiciones.

Palacio de Miraflores
Está situado en la calle de la Mariscala, siendo el límite oriental de la Villa de Noreña en la zona de Ferrera que pertenece (parcialmente) a este Concejo.

Consta de patio porticado, situado en el centro del edificio, que contaba con una galería de madera en la parte alta y que, en fechas recientes, fue sustituida por una estructura más sólida que ha permitido doblar su altura. Se ha construido bajo cubierta, creando ventanucos al exterior. Del patio antes citado arranca una escalera monumental. Su sencilla fachada está blasonada y cuenta con diez huecos adintelados: en la parte baja tiene dos ventanas a cada lado de una amplia portada; en la parte superior tiene cinco balcones y sus balaustres son de hierro forjado.

En el pie del escudo que figura en su fachada aparece el nombre de su fundador y el año: Gabriel Lorenzana, 1567.

Unida la la fachada norte del edificio, existe una pequeña capilla dedicada a San Joaquín y Sta. Ana; de 1760. Cuenta con portada adintelada y dos ventanas abocinadas en el frente, entre las que figura la hornacina para una desaparecida imagen.

Iglesia de Santa María de Noreña
La iglesia parroquial fue edificada en «… el mismo lugar que, en la época medieval, sirvió de asiento a otro (templo) de estilo románico.» y consta que en ella fue enterrado el Obispo de Oviedo y Conde de Noreña D. Diego Ramírez de Guzmán en 1441.

La iglesia actual, como es costumbre en este tipo de arquitectura, se inició construyendo La Capilla Mayor (ábside y nave central), siendo Obispo y Conde D. Gonzalo de Solórzano (1570-1580), de lo que se encargó el maestro Toribio González. Cuando falleció este obispo fue enterrado en ella; cosa que no aceptó el párroco de San Miguel de Lada, Langreo, por lo que hurtó el cadáver con la ayuda de sus feligreses, causando gran ruido y escándalo en la Diócesis. Finalmente, los restos del Obispo descansan en la Capilla Mayor de la Catedral de Oviedo.

En 1640, siendo Obispo y Conde D. Antonio de Valdés Herrera (1636-1642), se encargó al maestro santanderino Fernando Huerta que añadiese las naves laterales que faltaban por construir a la iglesia, pero su intervención no fue muy afortunada, al derrumbarse los muros del cuerpo central, quedando en pie, únicamente, la capilla mayor y la sacristía. F. Huerta dio en quiebra en 1644. La iglesia se terminó de construir en el centenario siguiente gracias a la consabida aportación económica de los vecinos de la villa condal, con el mismo Obispo; por lo que su escudo figura en lo alto de la nave lateral del evangelio.

El 27 de marzo de 1641 fue contratado el altar de la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Condado de Noreña: «Rompimiento por terceras partes entre Luis de la Vega, Francisco González y Pedro García, Escultores»; según figura en documento firmado por el escribano Pedro de Trasaguas.

En 1702 se construyó el antiguo pórtico quedando prácticamente finalizadas las obras. En 1891, se construyó una amplia sacristía y un coro muy capaz, todo en armonía con el resto del templo.

Capilla de la Soledad

La Capilla de la Soledad fue fundada en el año 1665 por el hijo de esta villa, licenciado Lucas Muñiz, cura de San Vicente de Salas. Ese mismo año, se fundó una cofradía titulada de Nuestra Señora de la Soledad que desapareció en 1849.

En el archivo parroquial se hace referencia al Santísimo Cristo en 1819 y consta en un documento que con motivo de celebrar la festividad del Santísimo Cristo de La Soledad el día 17 de septiembre de 1820 se estrenó una cruz de plata por lo que se bajó el Cristo a la Iglesia y se subió en procesión el día de la fiesta. Hecho del que arranca la tradicional procesión del Ecce Homo.

Era aquel pequeño templo un modelo de santuario modesto, recogido y evocador; estaba emplazado en el lindero norte del castañedo de la Soledad, en un terreno algo hundido que contribuía aún más, a la expresión de aplastamiento y horizontalidad que en ella se advertía. Estaba compuesta de una nave cuadrada y un ábside cubiertos con bóveda de crucería y de medio punto y en su fachada principal y lateral derecha tenía un amplio y acogedor pórtico, orientado al sureste; el tramo lateral se cerraba con la sacristía. En su fachada principal, se abría un amplio hueco de entrada, con reja de madera torneada, permitiendo ver al fondo, a derecha e izquierda, dos retablos barrocos y en el centro del ábside otro, el de la venerada e impresionante imagen de Jesús con la cruz a cuestas. En los retablos laterales estaban las imágenes de Nuestra Señora la Soledad y la de San Pedro. Rematando su fachada, la típica espadaña renacentista, compuestas de pilastras, frontón, pináculos y cruz. Todo en ella era armonía y expresión y con ella entonaba admirablemente el marco de aquellos retorcidos y corpulentos castaños seculares.

Tanto la capilla como la imagen del Ecce Homo se conservaron en perfecto estado, recibiendo frecuentes visitas de sus devotos, hasta el año 1901. Durante la mañana del 25 de junio del año 1901, manos sacrílegas prendieron fuego a la capilla del Santuario.

Capilla del Ecce Homo
La segunda capilla fue inaugurada en septiembre de 1903 y, también, fue llamada Capilla de La Soledad. Estaba reubicada, según se ha dicho, veinte metros al sur de la que había sido destruida, para ocupar una situación más elevada, hacia el centro del Castañeu de la Soledad. Éste había sido donado, a tal fin, por Eulalia Busto. Esta nueva capilla era más alta, aunque más pequeña, y su fachada principal estaba presidía por un rosetón, cristalera de colores y en lo alto de la espadaña había dos campanas. La puerta de entrada fue protegida, posteriormente, con una “marquesina”. Tenía un retablo de castaño tallado y de estilo gótico, cubierto de panes de oro que fue construido en los talleres del gran artista Mori, en Oviedo. En el centro del camarín estaba la imagen del Ecce Homo y, en sus hornacinas laterales, a la derecha, la imagen de La Dolorosa (aunque le decían La Verónica), y, a la izquierda, la de San Pedro. El presbiterio, cubierto de mármol y en dibujo de damas, estaba separado del resto de la capilla por una reja, que como el resto del piso era de madera. El edificio no sufrió daños durante la Guerra Civil Española, pero al ser arrancados el retablo y las imágenes, el templo hubo de ser reformado al finalizar la contienda.

Como la imagen del Ecce Homo había perecido en el incendio, Fray Ramón Rodríguez Vigil, obispo de Oviedo, ofreció donar otra a su querida Noreña. El párroco, haciéndose eco de los deseos de sus feligreses, se atrevió a indicarle que procurara que se pareciese lo más posible a la incendiada. Fray Ramón que era muy espontáneo y campechano, le contestó: «Deje usted Sr. Cura, la imagen quemada, más que imagen y figura de Jesús, parecía un galeote.»

Se aceptó finalmente la imagen donada por el Obispo Fray Ramón y fueron muy solemnes los cultos que con motivo de su bendición e inauguración se hicieron en la iglesia en la que el Obispo, P. Vigil, ofició de pontifical en la misa de la fiesta y acompañó la procesión magna, desde el templo parroquial hasta el «Castañeu», donde se erguía la capilla del Nazareno.

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