Cehegín es un municipio de la Región de Murcia, España. Situado en la Comarca del Noroeste. Cuenta con 16.188 habitantes (INE 2008).

Situada en el corazón de la comarca murciana del Noroeste, el municipio de Cehegín, con sus fértiles y extensas tierras, ha sido el lugar elegido por diferentes culturas para ser morada de sus pobladores desde los tiempos más remotos.

Los restos de otras culturas se remontan a la prehistoria, a sus pinturas rupestres pertenecientes al arte rupestre del arco mediterráneo de la Península Ibérica. Sin embargo, íberos, romanos, visigodos, árabes y cristianos también dejaron sus propios testimonios en su travesía por la historia de la ciudad de Cehegín.

El paso de estas civilizaciones ha ido dejando huella en esta tierra, lo que ha hecho posible que, con el transcurrir de los siglos, se cuente en la actualidad con un patrimonio muy rico en sus diferentes manifestaciones.

En 1982 el Casco Antiguo de Cehegín fue declarado Conjunto Histórico por el Ministerio de Cultura.

Geografía 

Tiene una extensión de 292,7 km². Su altitud media es de 570 metros sobre el nivel del mar y dista de la ciudad de Murcia en 66 km. Sus accidentes orográficos más destacables son las sierras de Lavia, Quípar, Burete y de La Puerta. Su término municipal es surcado por los ríos Argos y Quípar, ambos afluentes del río Segura. En la cuenca del río Argos antes de entrar en el término municipal de Calasparra encontramos el Embalse del Argos.

Geología 

El término de Cehegín se encuadra en la Zonas Externas de las Cordilleras Béticas dentro del dominio Subbético. Sólo una pequeña área (Sierra de la Puerta) localizada al Norte del término no pertenece a éste. Son series del Prebético más meridional y de las Unidades Intermedias.

En Cehegín están representadas unidades del Subbético Externo y Medio. En la Sierra de la Puerta hay una serie de transición entre Prebético Interno y Subbético Externo con características estratigráficas de transición entre ambas, son las Unidades Intermedias que responden a un surco entre Prebético y Subbético.

El Prebético Interno se caracteriza tectónicamente por la existencia de grandes estructuras de plegamiento y pliegues-falla. El estilo tectónico del Subbético se basa en grandes mantos de cabalgamiento a favor de Trías que sirvió como base de despegue. La presencia del Triásico es importante en Cehegín tanto en superficie como por la importancia económica que tuvieron en el pasado las explotaciones de magnetita en las mineralizaciones asociadas a él.

Geomorfología e Hidrología

El término municipal de Cehegín respecto al relieve se divide en varias zonas. El Sur del término, queda caracterizado por las elevaciones montañosas que ocupan la mayor parte de su superficie y deja entre ellas estrechos valles.

La región Central y Oeste, cuya morfología es dominada por la presencia de los ríos Argos y Quípar, con sus amplios valles y extensas áreas de terraza de formas planas y suaves pendientes.

Una zona al Este, caracterizada por elevaciones montañosas de menor magnitud que las sierras mesozóicas del Sur. Forman un relieve muy agreste y discontinuo.

Las elevaciones montañosas se alinean en la dirección estructural SW-NE. Esta orientación es general en todas las Béticas.

Normalmente, las zonas más abruptas, con las formas más angulares y recortadas, la dan calizas y dolomías. En contraposición, las margas y rocas detríticas dan relieves más suaves cóncavo-convexos. Entre ambos extremos, existen todas las morfologías intermedias.

A la vez, los terrenos margosos son más susceptibles de ser afectados por los procesos erosivos, que ya son patentes en algunas zonas (proximidades del Quípar en el Paraje de Cañalengua, etc).

Al Este, las dolomías dominan el paisaje dando las zonas más elevadas y asentándose sobre materiales más plásticos que forman las laderas y vaguadas que los rodean.

La dinámica fluvial, con los dos ríos ya en su curso medio, con sus terrazas, acaban de configurar el panorama geomorfológico de Cehegín. Argos y Quípar constituyen los drenajes de estos relieves. Su curso es meandriforme, jalonado con varios niveles de terraza. La red secundaria es de tipo dendrítica con variación en la densidad desde baja en las áreas carbonatadas, a media-alta en los aluviales cuaternarios y otras zonas terrígenas.

Respecto a la hidrología subterránea, hay una gran unidad hidrogeológica: La Unidad de Caravaca con unos recursos estimados de 69 Hm3/año. Existen además multitud de acuíferos más pequeños: Burete y muchas de las serretas dolmíticas del Este de Cehegín.

Economía 

Municipio con gran extensión de montes donde predomina el pino carrasco (Pinus halepensis). Las canteras de mármol son de gran importancia, caliza mármorea de color rojo principalmente. En la agricultura, predominan el olivar, almendro y viña en el secano, y albaricoque y melocotonero en regadío; aunque en franca decadencia. En la pedanía de Canara, en los últimos años, ha tenido un gran aumento el cultivo de flor bajo invernadero, principalmente clavel, gladiolo, crisantemo etc.

Historia 

El primer asentamiento de Cehegín.

En el frente más escarpado de la Peña Rubia de Cehegín, un gran macizo de tierra caliza al Suroeste de la ciudad, se sitúan las cuevas con pinturas rupestres y yacimientos con una antigüedad de 4.400 años.

En ellas existen restos de diferentes culturas, que arrancan en el eneolítico. Las pinturas rupestres fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en diciembre de 1998, junto con las del resto de la Región de Murcia y del Arco Levantino de la Península Ibérica.

Otras culturas y la aparición de Begastri

Además de las pinturas rupestres eneolíticas, el municipio de Cehegín también cuenta con vestigios de culturas posteriores que decidieron asentarse en sus fértiles suelos.

En la misma Peña Rubia se han encontrado enterramientos colectivos pertenecientes al periodo calcolítico.

También se han hallado poblados argáricos del Bronce final en la Sierra de la Puerta, o en el Cabezo del Trigo.

Sin embargo, fue en época íbera cuando surgió una de las principales concentraciones urbanas del mundo clásico en la comarca, Begastri. Los restos de cerámica íbera encontrados atestiguan su origen en los tiempos de esta cultura.

Los romanos dueños de Begastri.

Tras la conquista romana de Hispania, finalizada la Segunda Guerra Púnica, el asentamiento de Begastri pasó a ser elevado a la categoría de Municipio Romano, lo que llevó consigo la construcción de numerosos edificios de época clásica. Siendo en esta época una de las principales ciudades del sureste español.

Los restos de estas construcciones se pueden constatar hoy esparcidos por el cerro del yacimiento arqueológico, o insertados en las murallas de la ciudad.

En un momento determinado de su historia, Cehegín se vio enfrentada a una situación límite. Tal encrucijada llevó a sus habitantes a decidir la destrucción de la práctica totalidad de la ciudad para construir una círculo de ingentes murallas que les sirvieran de defensa.

No se han podido precisar los peligros que acechaban a Cehegín, pero se piensa que pudieron ser las incursiones bárbaras del siglo III d.C. de francos y alamanes. También se ha querido ver cierto peligro a comienzos del siglo V, cuando los bárbaros rompen el limes del Rhin y tres años más tarde (409) cruzan los Pirineos y siembran todas las Hispanias de terror y desolación.

Los visigodos y el esplendor de Begastri.

Tras la toma de Cartagena por vándalos y alanos en el año 425 d. C., se considera finalizada la dominación romana de la Península.

Se abandonó la cátedra episcopal de Cartagena y Begastri llegó a alcanzar la condición de sede episcopal durante el siglo VI, concretamente desde el año 560. Era la contrapartida visigoda a la sede cartaginense, controlada por los bizantinos.

De esta época están documentados sus obispos Vitalis y Acrusminus, erigiendo basílicas en el interior de la ciudad. También se conocen varios nombres más que asistieron a los concilios de Toledo durante el siglo VII.

Sin embargo, desde el año 688 no acuden más obispos de Begastri a Toledo y no vuelve a aparecer en los documentos hasta el año 713 en el pacto de Teodomiro. Se trata de la rendición de Begastri, junto a otras ciudades del sureste español, a los conquistadores árabes, suponiéndosele por aquellos años una pérdida política, social y religiosa a la ciudad visigótica. Esta referencia a Begastri es recogida en una de las versiones de lo que se conoce como Pacto de Tudmir (o Pacto de Teodomiro)en el que varias ciudades (Orihuela, Villena, Alicante, Mula, Begastri, Ello y Lorca) llegan a un acuerdo con los musulmanes, mediante el cual podían mantener el control de sus territorios y continuar practicando su fe cristiana, estableciendose la contraprestación de pagar ciertos impuestos, no colaborar con los enemigos de los musulmanes y entregar a los traidores que quisieran refugiarse en estas ciudades. Por lo tanto estas ciudades y los territorios que controloban mantuvieron su autonomía hasta el año 825, en que tras una revuelta, pasaron a ser controladas por completo por las autoridades musulmanas.

Desde ese momento Cehegín pasaría a estar controlada por los musulmanes.

La conquista musulmana del territorio y la decadencia de Begastri.

En el año 713 se produjo la llegada de los musulmanes a las actuales tierras de la Región Murciana. Es esos momentos se firmó el Tratado de Tudmir, por el que los invasores respetaban las tradiciones y las posesiones visigodas a cambio de obediencia, tributo y la cesión de siete ciudades. Una de ellas era la mítica Begastri.

Cuando los musulmanes llegaron a Begastri no se asentaron en la misma ciudad, sino que decidieron construir la suya propia muy cerca del viejo emplazamiento.

La tribu islámica que allí se estableció, los zenehegíes, lo hizo en el cabezo del Puntarrón, con el objetivo de controlar el valle del río Argos y la ciudadela blanca de Begastri. Este fue el germen del actual Cehegín. Los vecinos se trasladaron poco a poco hacia este emplazamiento.

El trasvase de población, acelerado con la ruptura del pacto de Teodomiro en el año 789, hizo que Begastri se convirtiera en comunidad mozárabe. Los habitantes que optaron por no marchar del asentamiento reorganizaron su vida haciéndose hueco entre los escombros de la vieja y ruinosa ciudad. Ocuparon el viejo solar a lo largo de los siglos IX y X, y quizá en alguna medida siguieron habitándolo durante todo el tiempo del dominio musulmán.

La reconquista castellana y la nueva Cehegín

En el segundo tercio del siglo XIII el avance cristiano hacia el sur peninsular se presentaba imparable. Fruto de dicho avance fue la sumisión del Reino de Murcia a la Corona de Castilla, bajo el régimen de protectorado tras el Acuerdo de Alcaraz de 1243.

Comenzaron los asentamientos de los primeros cristianos en Cehegín, concretamente en la actual pedanía de Canara, concedida como señorío a Pedro Meléndez Fan.

En 1264 estalla en el Reino de Murcia la sublevación mudéjar como consecuencia del progresivo incumplimiento de las cláusulas del Tratado de Alcaraz por Alfonso X. Dos años más tarde el levantamiento fue sofocado y como recompensa por su ayuda, el Sabio donó Cehegín, junto a Bullas y Caravaca de la Cruz, a la Orden del Temple.

Sin embargo, la sofocación del conflicto y la posterior represión, hizo huir a los habitantes musulmanes del territorio de Cehegín, que a finales del siglo XIII y principios del XIV estaba totalmente despoblado. El fracaso de la repoblación cristiana emprendida hizo que fuese, junto a Bullas, anexionada a Caravaca de la Cruz como aldea. Esta última afirmación ha sido puesta en duda por el medievalista Torres Fontes que resta efectividad al mandato que establecia la dependencia jurisdicconal de Cehegín respecto a Caravaca, llegando a afirmar que nunca tuvo vigencia tal disposición. En concejo ceheginero mantendría en esta línea en diversos momentos que nunca dependió del concejo caravaqueño.

Tras la desaparición de los templarios en 1312 y sucesivos avatares, la encomienda de Caravaca, y con ella Cehegín y Bullas, fue a parar a las manos de otra Orden Militar, en este caso la de Santiago, en 1344.

Sin embargo, el señorío santiaguista de Cehegín ya se había inaugurado años atrás, cuando en 1335 la Orden compró el señorío de Canara a su propietario Hurtado Ruiz de Gamarra.

Fue en esta segunda mitad del siglo XIV cuando Cehegín comenzó a recibir moradores, todavía muy escasos debido a la situación de frontera con el reino nazarí de Granada, y a las epidemias de peste que asolaron Murcia en la segunda mitad de la centuria.

Se hizo necesario reconstruir la imagen de la villa con nuevas iglesias y edificios. La antigua Begastri se fue convirtiendo en el Cabezo de las Ruinas (¿Cabezo Roenas¿) del que se sacaron los materiales.

El ascenso poblacional e importancia de la villa aumentó durante la centuria siguiente, hasta el punto que Alonso Fajardo «El Bravo» decide incluirla dentro de sus señoríos conquistados en la rebelión que emprende por el control del Reino contra el adelantado murciano su primo Pedro Fajardo.

Despegue al desaparecer la frontera con el Reino Nazarí.

Cuando finalmente Granada cae en manos castellanas, en el año 1492, el Reino de Murcia vio desaparecer con ello el más importante freno a su desarrollo, la frontera y la guerra.

Cehegín, situada en primera línea de frontera, no fue una excepción. Tras la desaparición del enemigo musulmán creció demográficamente de modo espectacular, llegando casi a doblar su población al finalizar la centuria. Se pasó de casi 3.000 habitantes a finales del siglo XV, a los 5.000 individuos de los últimos años del XVI.

Este aumento poblacional se vio retroalimentado por el incremento en las roturaciones agrícolas, y la expansión de la cabaña ganadera, consecuencias de la extinción de la marca fronteriza.

Fue en estos años cuando comenzaron las rivalidades con la vecina Caravaca de la Cruz por la despoblación de Canara, que se integró en Cehegín buscando la protección de sus huertas, amenazadas por los ganaderos caravaqueños.

Con la desaparición del peligro musulmán, y la salida de la población de la muralla perimetral, la ciudad se agranda y se embellece. Se construyeron diferentes edificios, sobre todo religiosos, tales como las Iglesias de la Soledad, Concepción, la Magdalena, o la Iglesia del Santo Cristo del siglo XVI, y el Convento franciscano de San Esteban del siglo XVII.

La crisis que siempre se le ha supuesto al Reino de Murcia y a toda España en esta centuria, parece que no afectó de forma significativa a Cehegín. A pesar del hambre que se padeció como consecuencia de las epidemias de peste, las plagas, y las guerras de la Corona; lo cierto es que la villa continuó con su tendencia alcista en el número de habitantes.

Si acaso, el único punto negro fue la pérdida de la aldea de Bullas, que se independizó de Cehegín en 1689.

La ciudad en el siglo de oro murciano.

El siglo XVIII supone la recuperación económica y social tras la Guerra de Sucesión española. Se produce un nuevo aumento poblacional, a pesar de la pérdida de Bullas, pasando a tener el municipio unas 7.000 almas.

Causa y consecuencia de ello fue la roturación y la disposición para el cultivo de nuevas superficies hasta entonces yermas, alternándose los cereales con la vid, que iría en progresivo aumento. Mientras, los gremios polarizaban la actividad artesanal.

En esta centuria la ciudad vio incrementado su patrimonio arquitectónico con nuevos edificios, sobre todo civiles. Algunos ejemplos son el Palacio de los duques de Ahumada, el Hospital de la Real Piedad, el Ayuntamiento, o el Palacio de los Fajardo.

Un acontecimiento de singular importancia para la villa tuvo lugar el 25 de julio de 1725 con la entrada de la que hoy es su patrona, la Virgen de las Maravillas, a instancias de la comunidad franciscana allí instalada. Se trata de una imagen de la Virgen María con el Niño Jesús en brazos traída desde Nápoles, donde fue realizada por Nicolás Fumo.

Los avances decimonónicos.

El nuevo siglo no pudo comenzar de forma más lamentable para toda España, por la Guerra de Independencia. En el caso de la villa de Cehegín supuso el saqueo por las tropas napoleónicas en su huida desde Andalucía. Pero tras la contienda bélica Cehegín conoció una época de cierta prosperidad.

En primer lugar, la villa se liberó de la Orden de Santiago en 1847 en virtud de las leyes desamortizadoras. El Estado incautó todos los bienes, después de cinco siglos de administración de la Orden.

En esta centuria también surgieron sectores productivos en la localidad con gran pujanza.

Por un lado las plantaciones de esparto y de cáñamo sirvieron para dotar al municipio de una fuerte industria cordelera y alpargatera. Por otro, en el último cuarto del siglo XIX, Cehegín apareció en el panorama minero regional como un importante productor y exportador de mineral de hierro.

En el plano político, los partidos polarizaron la atención social, mientras se mejoraron las vías de comunicación con la construcción de los puentes sobre los ríos Quípar y Argos. Al finalizar el siglo se hicieron los primeros ensayos con luz eléctrica.

El siglo XX: de la crisis del 29 a la declaración de Conjunto Histórico.

A comienzos de la centuria del novecientos Cehegín se colocó a la cabeza en la producción de mineral de hierro, por delante de los centros tradicionales como Cartagena. Sin embargo, con la crisis económica mundial de 1929, el hierro ceheginero también comenzó a decaer, como consecuencia del bache económico por el que atravesaban sus compradores, especialmente Alemania.

La fatalidad no se detuvo aquí. El auge de las fibras sintéticas hizo casi desaparecer las industrias del esparto y el cáñamo.

Sin embargo, Cehegín ha sabido sobreponerse a la crisis. El resurgir de su economía ha venido marcado por el cultivo de frutales como el albaricoquero o el melocotonero; acompañados de industrias conserveras. Además, en los últimos años, el sector de las canteras de mármol está repercutiendo de forma beneficiosa en la economía del municipio.

Se ha sumado a toda esta mejoría el sector turístico, tras declarar el Casco Antiguo Conjunto Histórico por el Ministerio de Cultura en 1982, a pesar de haber perdido su castillo en 1957.

Por ello no es de extrañar que Cehegín sea en la actualidad uno de los municipios más activos y atractivos de todo el panorama regional.

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