Villaviciosa es un concejo, una parroquia y un pueblo de la Comunidad Autónoma del Principado de Asturias (España). Limita al norte con el mar Cantábrico, al sur con Sariego, Nava, Cabranes y Piloña, al oeste con Gijón y Siero y al este con Colunga.

Su ría es la mayor de Asturias. Hay un importante puerto pesquero en Tazones. La capital del municipio es Villaviciosa y el concejo está hermanado con Villaviciosa de Odón, Madrid.

Es conocido por la calidad de su sidra y por la abundancia en pumaraes (nombre con el que se conoce en Asturias a las arboledas de manzanos). En la Edad Media se denominó Maliayo, topónimo que dio lugar al conocido gentilicio de maliayés. El topónimo actual «Villaviciosa», significa «villa fértil».

Historia

Prehistoria y época romana 

La fertilidad de la tierra y las buenas condiciones físicas, geográficas y climáticas de todo el concejo nos hacen suponer que desde la época epipaleolítica, en la etapa Asturiense, ya estuviese colonizado el territorio maliayo, teniendo el concejo una importante muestra de monumentos megalíticos.

Los asentamientos castreños también fueron múltiples y diversos, localizándose la mayoría de ellos en el eje de la ría, más hacia la costa-rasa occidental. La etapa dominadora romana se deja sentir en gran manera en el municipio, dado que el territorio era muy fértil y además tenía una salida al mar. Varias son las lápidas y estelas repartidas por todo el concejo que prueban dicha colonización, como las encontradas en la iglesia de Grases o la de Miravalles. De igual manera también se han encontrado restos arqueológicos de antiguas Villas Romanas en la desembocadura de la ría en el actual Rodiles y que se supone que era la famosa Noega.

Durante la época de la monarquía Asturiana, la población se aleja de Rodiles y se asienta en otros sitios como Amandi, Camoca, Fuentes o Bedriñana, apareciendo frecuentemente la comarca nombrada como territorio maliayo, maliaio y malayo.

Edad media y moderna

Durante el siglo XII, representantes del territorio se reúnen con el Obispo Pelayo de Oviedo con el fin de poner fin a los desórdenes que se estaban produciendo en toda la zona. Ya en tiempos de Alfonso IX, se empieza a constituir el concejo gracias a la política repobladora y urbanizadora que él mismo inició, siendo el año 1270, cuando el rey Alfonso X el Sabio, concede la carta puebla o villa mediante documento fechado en Vitoria el 17 de octubre y en el que establece que la población se asiente a partir del lugar llamado Buetes. Al mismo tiempo que se crea el territorio maliayo, una orden Cisterciense se establece en el fondo del valle en Boides, fundándose el monasterio de Valle de Dios (Valdedios), constituyendo un señorío jurisdiccional y que ejerció una labor civilizadora y ordenadora.

En el siglo XIV, el territorio pasa a denominarse ya como Villaviciosa, tomando dicho nombre por la fertilidad que tenían sus tierras, que ofrecía una abundancia de productos. También durante este siglo las gentes del municipio apoyarían al obispo Guterre en su lucha contra el conde de Gijón, salvaguardando los intereses del príncipe Don Enrique. Ya a finales del siglo XV un acontecimiento marca la vida de la villa, y este no es otro que el incendio que asoló la Capital destruyéndola por completo. Por este motivo los Reyes Católicos expiden un documento mediante el cual entregan una cantidad de dinero con el fin de reconstruir toda la zona. Se tiene constancia durante esta época, de la existencia de un hospital en las inmediaciones del templo de Santa María, al ser el concejo lugar de paso en el peregrinar a Santiago por la ruta de la Costa.

El siglo XVI, deja en Villaviciosa uno de los sucesos más relevantes dentro de la historia del concejo, que es el desembarco y hospedamiento en la villa del emperador Carlos I de España en 1517.[1] El monarca, arribó a puerto en Tazones por culpa de una tormenta que hizo variar el rumbo que seguía toda la corte a Santander. Una vez en el concejo se dirigió junto con su hermana Leonor hacia la Villa hospedándose en la casa de Rodrigo de Hevia, en la cual permaneció tres días y cuatro noches completas, recibiendo durante su estancia a los regidores del concejo. Pasados esos tres días, abandonó el concejo por tierra en dirección a la vecina tierra de Colunga.

En el siglo XVII se produce un gran cambio en la villa, transformándose por completo el panorama urbanístico de la misma, apareciendo nobles casonas, palacios y plazuelas, conservándose actualmente buena parte de este desarrollo urbano. A finales del siglo los franciscanos fundan un convento en la villa con el fin de predicar las enseñanzas derivadas del concilio de Trento, ubicándose en un primer lugar en la Vallera, siendo sustituido por otro en un lugar próximo, de mayor capacidad y cuya iglesia conventual es el actual templo parroquial.

Siglo XIX en adelante 

El siglo XIX nos deja en el concejo las consecuencias de la guerra de la Independencia contra Francia, sufriendo la villa numerosos ataques, logrando ocupar los franceses el territorio durante varias ocasiones, hasta que se les expulsó definitivamente. En 1835 se instaura definitivamente el ayuntamiento constitucional, desapareciendo los poderes concejiles que fueron ocupados durante mucho tiempo por familias poderosas. A finales de siglo una nueva clase social emerge en la zona, la burguesía liberal, que origina a su vez el nacimiento de un sindicalismo obrero muy revolucionario. La actividad comercial crece de manera considerable gracias al emplazamiento de su ría, navegable entonces.

Ya en el siglo XX, la dictadura de Primo de Rivera trae consigo una nueva urbanización siendo de destacar la traída de aguas y la creación de las escuelas graduadas. La república tiene en el concejo uno de los bastiones más reaccionarios, al ser sus regidores mayoritariamente monárquicos. La guerra civil dura en Villaviciosa 15 meses, acabando el 19 de octubre de 1937, con la toma de la villa por las tropas nacionales.

Los tiempos actuales nos dejan una importante industria alimenticia (leche y sidra), así como una mayor dependencia del sector turístico, gran reactivador económico del concejo, el cual nos ofrece unos espectaculares paisajes, tanto en la zona interior como en la parte costera, donde sus playas son de las más visitadas de todo el Principado.

Economía

En cuanto a su actividad económica, hay que decir que todos los sectores se encuentran bastante representados, generando el primario un 35,36% de los empleos locales. La ganadería es la actividad que presenta mayor número de personas ocupadas, siendo el ganado bovino el que fundamentalmente se trabaja, teniendo una orientación claramente dirigida hacia el sector lácteo, contando el municipio con una importante industria láctea. En este sector también tenemos que comentar la situación del sector pesquero radicado principalmente en la localidad de Tazones, famosa por el desembarco del emperador Carlos I. La pesca siempre tuvo una gran trascendencia en toda la zona, aunque actualmente ésta ha perdido importancia, tanto cuantitativamente como por su valor monetario.

El sector secundario representa en Villaviciosa al 19,49% de los empleos, siendo la rama de la alimentación y bebidas la que presenta un mayor porcentaje. Ya desde finales del siglo XIX, el concejo presentaba una fuerte industria alimenticia, como lo demuestran las fabricas de sidra y chocolate de Valle, Ballina y Fernández, la conservera de frutas de Félix Vigil, la azucarera o la mantequera de Amandi. Actualmente, y aunque muchas de estas empresas han desaparecido, todavía tiene gran incidencia en el municipio este tipo de industrias, contando en su suelo con una de las empresas lácteas más importantes del país, así como numerosos llagares donde se elabora la sidra, destacando entre todas ellas la emblemática El Gaitero, empresa ligada desde siempre al nombre de Villaviciosa. Además de esta actividad alimenticia, el municipio también presenta una notable ocupación en la rama de la construcción, de gran importancia en la región durante estas últimas décadas.

El sector terciario es el único de los tres que ha ido experimentando un crecimiento durante estos últimos años generando en la actualidad un 45,15% del empleo total. La actividad comercial y hostelera han sido las que más han aumentado, creciendo al mismo ritmo al que lo hace el turismo, muy importante en toda la zona, como lo demuestra el hecho de tener una de las playas (Rodiles) más ocupadas de toda la región durante todo el periodo estival. La mayor parte de esta actividad terciaria se concentra en la villa Capital, donde se localizan el mayor número de licencias comerciales y de servicios, siendo de destacar de igual modo el centro de investigación aplicada y tecnología agroalimentaria del Principado (CIATA), antigua estación pomológica.

Arte

Villaviciosa posee un repertorio completo de obras románicas y prerrománicas, destacando el conjunto arquitectónico formado por San Salvador de Valdediós (El Conventín), la iglesia adyacente de Santa María y el convento monacal que lo acompaña. Actualmente está declarado como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Data del siglo IX, y fue construido por Alfonso III el Magno. Está estructurado en tres naves y tres capillas, conservando en su interior interesantes capiteles y pinturas murales. Se trata de un prerrománico tardío en el que pueden observarse leves influencias mozárabes. La iglesia de Santa María, es de estilo románico, y consta de tres naves rematadas en ábsides semicirculares, con buenas ventanas y portadas. Guarda una inscripción de su fecha fundacional (1218).

Además de este conjunto artístico, otras edificaciones están declaradas como monumento nacional, como son:

  • Santa María de la Anunciación (La Oliva), que data del siglo XIII y se encuentra entre una transición de estilos entre el románico y el gótico. Está estructurada en nave única con cubierta de madera.
  • San Salvador de Priesca, data del siglo X, y consta de tres naves y tres capillas cubiertas con bóveda de medio cañón, conservando también interesantes pinturas murales.
  • Iglesia de San Salvador de Fuentes fue edificada en 1021 y tiene una sola nave con arco triunfal con capiteles. San Juan de Amandi data de la primera mitad del siglo XII y conserva buenos contrafuertes y ventanas, así como unos magníficos capiteles historiados.
  • Iglesia de San Andrés, en Bedriñana, fundada en el siglo IX y que conserva ventanas y una celosía primitiva.

Además de todos estos monumentos nacionales son dignas de visitas los templos de Santa María de Llugás, santuario de gran devoción, y los de Valdebárcena, Camoca, La Lloraza, Coro, Selorio, Sariegomuerto y Sebrayu. Así como la parroquial de la Villa, en la cual se guarda la imagen de la patrona de la Villa, La Virgen de Nuestra Señora del Portal.

También posee una destacada muestra arquitectónica civil, siendo declarada la Villa como conjunto Histórico Artístico. Así todavía se puede contemplar los restos de una antigua muralla medieval en la unión de las calles del Sol y del Agua. Estas calles conservan cuidadas construcciones alineadas, caracterizadas sobre todo, por las galerías corridas, salientes aleros y balcones de madera. Dentro de las casonas que hay por toda la villa destacaremos:

  • La Casona de Valdés, de planta rectangular y tres pisos con guardilla. También tenemos el palacio de la torre de la Pedrera, de planta rectangular y dos pisos, formando su portada un arco de medio punto, flanqueado por columnas dóricas. También conserva una capilla.
  • Otra de las casonas importantes es la casa de Hevia, famosa por ser donde se hospedó Carlos I. Es un bloque cúbico de tres plantas y presenta en la segunda planta dos escudos ornados con el águila imperial.
  • Un poco más apartado de este lugar, en la plaza del «Huevo», se encuentra el ayuntamiento, de estilo ecléctico. Fue construido en 1906, y está estructurado en dos pisos de planta cuadrada. Presenta balcones con balaustradas de piedra y una torre campanario.

Por último, hay que comentar las numerosas edificaciones que nos muestran el poder indiano, como son las escuelas graduadas, el chalet de les Baragañes, el Parque y el ateneo obrero, edificadas todas ellas a principios entre finales del siglo XIX y comienzos del XX.

Fiestas

Entre sus fiestas están:

  • En el mes de junio, las fiestas de San Xuan de Amandi el día 24.
  • En el mes de julio, las fiestas de Santiago Apóstol en San Justo y la de La Velilla en San Andrés de Bedriñana.
  • En el mes de agosto, están las fiestas de San Mamés en Argüero y de San Roque y San Roquín en Tazones.
  • En el mes de septiembre, La Sacramental de Peón y las fiestas patronales de la Virgen del Portal en Villaviciosa.

Multitud de festejos podemos disfrutar en todo el concejo, donde las tradiciones se entremezclan con las verbenas y las romerías. No hay pueblo en Villaviciosa que no celebre su fiesta, siendo las del Portal, en la Villa, las más concurridas y populares. Estas duran seis días destacando la procesión de carrozas que se celebra cada año manzanero.

Otras fiestas que nos muestran una gran singularidad son las de Tazones, en la cual se rememora el desembarco del emperador Carlos I, con una escenificación que representa este hecho histórico.

La Foguera de San Xuan en Amandi, también reúne a una cantidad importante de gente, perdurando todavía el baile de la danza prima y el salto del fuego.

No podemos dejar de mencionar, de la misma manera, la celebración de la Semana Santa de la villa, siendo una de la más importante de toda Asturias.

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