Santoña es una villa que se encuentra en la zona oriental de Cantabria, en España, situada en la bahía de su nombre, al pie del monte Buciero. Dista unos 45 km de la capital, Santander. La ciudad de Santoña está limitada al norte por la playa de Berria, al sur por la playa de San Martín, al este por el monte Buciero y al oeste por el puerto pesquero y la nueva sección de puerto deportivo que a su vez tiene al oeste las marismas.

Panorámica del Parque Natural de las Marismas de Santoña y Noja vista desde el monte Buciero. En primer plano aparece la población de Santoña y a la derecha Berria.

Panorámica del Parque Natural de las Marismas de Santoña y Noja vista desde el monte Buciero. En primer plano aparece la población de Santoña y a la derecha Berria.

Geografía

La acción del curso bajo del río Asón formó la llamada ría de Treto que desemboca en el estuario y cuyos sedimentos de abundantes limos formaron el ecosistema de la marisma santoñesa. El monte Buciero se eleva a unos 400 m; ocupa una superficie mayor que la mitad del total del Municipio. En tiempos pasados sus laderas estaban roturadas con terrazas que se aprovechaban para el cultivo. En época actual su vegetación es de sotobosque y matorral, con laureles, endrinos, avellanos, tejos y madroños. La base del monte por el lado que da al mar está configurada por una costa irregular y sinuosa que ofrece un gran acantilado. Rodeando el monte por su lado sur se encuentra la playa de San Martín, que es la entrada a la bahía. Frontero a esta playa aparece un arenal llamado El Puntal, perteneciente a la localidad de Laredo. Con la playa de San Martín comienza la ciudad por la parte sur.

La playa de Berria se encuentra en el norte de Santoña. Se formó por los arrastres que depositaron dos corrientes de mar de dirección contraria, N-S y S-N. Santoña era en la antigüedad casi una isla y sus aguas vertían por esta parte de la playa, pero se colmató la salida del agua por la acción de los vientos, formando un banco de arena y una línea de dunas con vegetación que fueron impidiendo el desagüe hacia el mar norte y formaron así un istmo, que son las actuales marismas. Parece ser que el canal que atraviesa las marismas llamado Canal de Boó, era el que efectuaba dicho desagüe. Las marismas son de un gran valor ecológico, reserva natural y zona protegida. Abarcan 3.500 hectáreas en las que están comprendidas una parte de Noja, Colindres y Limpias, además de la gran extensión de la propia Santoña.

En el límite oeste del Municipio se encuentra otro monte llamado el Brusco, de una altitud de 250 m. y hacia el sur oeste el monte Montehano, ya en el municipio de Escalante, donde está el Convento San Sebastián de Hano. En este convento están sepultados los restos de Bárbara Blomberg, madre de don Juan de Austria.

  • Latitud: 43º 26′ 29″ N
  • Longitud: 003º 27′ 27″ O

Historia

Se sabe que hubo asentamientos en el Paleolítico y en el Mesolítico. En el monte Buciero se han encontrado yacimientos que se han catalogado como del periodo Magdaleniense Superior y Epipaleolítico. Se han encontrado vestigios en la cueva de San Carlos, La Horca del Fraile, la Fragua, la Higuera y otras. La Universidad de Cantabria tiene establecido un programa de prospección arqueológica por toda la zona.

La romanización fue muy importante en todo el territorio. Los romanos siguieron aquí la misma táctica que en el resto de la península: trazar calzadas y establecer puertos comerciales marítimos como el de Portus Vereasueca, Portus Blendium y Portus Victoriae Iuliobriguensium. Este último se cree que pueda ser o bien la ciudad de Santander o tal vez Santoña. Lo que sí es cierto es que entre los siglos I y IV existía en el lugar ocupado por Santoña un puerto romano situado estratégicamente para el comercio con el sur de la Galia. La arqueología ha dado bastantes datos al respecto; se cree que estaba ubicado donde se encuentra hoy la iglesia románica de Santa María del Puerto. Entre otros objetos interesantes se han encontrado anzuelos romanos hechos en hierro y en bronce. Había una actividad pesquera muy importante así como la recolección de moluscos que se exportarían a lugares del interior.

En el siglo VIII con el reinado de Alfonso I de Asturias hubo un auge de repoblación. Así se cuenta en la Crónica de Alfonso III. La repoblación en la Alta Edad Media se hacía a partir de los monasterios y uno de los más antiguos fue el de Santa María del Puerto que dio origen real a la villa de Santoña en el siglo IX. Está documentado que Sancho III de Navarra concedió el primer fuero o coto en las posesiones del monasterio en el año 1047. La población de la villa siguió los mismos avatares que la vida del monasterio hasta el siglo XV en que su poder había ya disminuido. Entra entonces en la historia de Santoña el predominio de la nobleza en las familias de Haro, Salazar, La Verde, etc. Son los que dominan el gobierno del Concejo.

En el siglo XV ya hay asentadas en Santoña familias de marinos que comercian con Francia y Flandes, como la familia del Hoyo, que tenía su clientela en Brujas. De una de estas ilustres familias que habitaba en el barrio llamado de La Cosa procedía el navegante Juan de La Cosa, geógrafo y patrón de la carabela Santa María.

Santoña adquiere una gran importancia en el siglo XV-XVI con el descubrimiento de América, cuando Juan de la Cosa fue contratado por Colón para formar parte de su expedición. Después y a lo largo de los años la disposición de la bahía favoreció el comercio de cabotaje y las relaciones comerciales. La villa era conocida como Puerto. Según describe Pascual Madoz, en los años 1844 y 1845 se registraron en la Aduana unas mil entradas y salidas de buques con productos procedentes de distintos puntos geográficos. Pero con el incremento del tonelaje y el calado de los buques más modernos, el puerto se volvió inadecuado, cediendo su importancia a otras grandes bahías como la de Santander y Bilbao. De esta forma el ritmo comercial se vio disminuido a principio del siglo XX y a lo largo de todo este siglo.

Santoña es tradicionalmente una villa marinera y ha basado su economía en la pesca y sus sectores derivados y así siguió después de que los grandes barcos mercantes desaparecieran de su puerto. Al amparo de la pesca empezaron a aflorar las industrias conserveras que dieron vida a la villa y que en la actualidad son una parte muy importante de la economía. Las primeras fábricas de conserva fueron abiertas por empresarios italianos. La materia prima era la anchoa; los italianos tenían una gran tradición en la conserva de este pescado, pero la especie que se da en el Mediterráneo no es tan buena como la capturada en aguas del Cantábrico y ésta fue la razón de que muchos de ellos inmigraran a la villa de Santoña.

Fueron los italianos quienes enseñaron a los santoñeses la técnica en el preparado, la salazón y la soba de la anchoa (o bocarte, como se le llama en esta tierra). En los años 70 y 80 del siglo XX hubo un pequeño paréntesis en esta industria, pero después comenzó otra vez a estar en auge y en los primeros años del siglo XXI han proliferado las grandes y pequeñas fábricas de conserva.

Monumentos y lugares de interés

Santa María del Puerto

Iglesia de la primera mitad del siglo XIII. Fue uno de los primeros monasterios de Cantabria junto con el de San Vicente de Fístoles en Esles de Cayón. El monasterio tuvo un amplio dominio jurisdiccional hasta el siglo XVI. A partir del siglo XI dependió del gran monasterio de Nájera, por decisión del rey. Así se mantuvo hasta el siglo XIX en que desapareció con la Desamortización de Mendizábal.

Casa-palacio de los marqueses de Chiloeches

Siglo XVIII. Fue el antiguo hospital militar. Tiene 3 pisos con fachada almohadillada y balcones corridos de hierro. La adornan grandes escudos barrocos. La cornisa está labrada. El tejaroz se apoya sobre zapatas talladas.

Palacio de los marqueses de Manzanedo y duques de Santoña

De 1864, neoclásico. Tiene 2 pisos y desván.

Las fachadas se presentan con grandes ventanales y un balcón en el segundo piso. La puerta de entrada es de medio punto. Su arquitecto fue Antonio Ruiz de Salces. En el siglo XXI el edificio alberga la Oficina de Turismo y salas de exposiciones.

Los fuertes

La situación de la ciudad de Santoña se considera privilegiada como posición estratégica para impedir el acceso a la bahía. Sin embargo hubo que construir edificaciones militares para poder defender la plaza en momentos de invasión. En 1639 hubo en efecto una invasión francesa y por ese motivo, años después, se empezó a planificar un sistema defensivo que sustituyera las frágiles defensas anteriores, que culminó con las construcciones del fuerte de San Martín y de San Carlos. Así la entrada a la bahía quedó bien protegida.

Pero el acceso por el norte, por la playa de Berria estaba totalmente desprotegido. En 1719 las tropas francesas entraron de nuevo por la parte del Brusco. Fueron precisamente los mismos franceses quienes comenzaron la edificación de los fuertes en esta parte de la ciudad, con motivo de su ocupación durante la Guerra de la Independencia. Se edificaron los fuertes llamados Mazo e Imperial o Napoleón. El fuerte llamado Imperial o Napoleón fue convertido en 1907 en las nuevas edificaciones para el actual penal llamado El Dueso, y el nombre de Napoleón pasó al otro fuerte, al que se llamaba Mazo.

  • Fuerte de San Carlos

Está situado en la falda del monte y suponía la primera barrera para la entrada a la bahía.

Su estructura está situada en dos niveles. La parte de abajo está construida con sillares de piedra caliza. Tiene una galería corrida, en forma de ele, con vanos abocinados especialmente pensados para las armas de artillería. Sobre esta parte hay una terraza muy amplia donde se encontraban los cañones. En el nivel superior se conservan todavía algunos edificios rectangulares utilizados para vivienda; uno de ellos probablemente era un polvorín.

  • Fuerte de San Martín

Fue la segunda barrera de fuego, en la falda del Buciero.

Construido en forma de uve, con dos pisos superpuestos que se comunicaban por una escalera de caracol interior. Se conserva todavía un edificio exento que se conoce como casa de oficiales. El fuerte está construido con grandes sillares de piedra arenisca por el frente sur y de caliza por el frente oeste. En el siglo XXI es propiedad del Ayuntamiento. Está reconstruido y rehabilitado para Centro Cultural y para sede de la Escuela-Taller de rehabilitación del Patrimonio.

  • Fuerte de Napoleón

Llamado anteriormente fuerte de Mazo. Se encuentra protegiendo la parte norte de la población. Es más pequeño que los anteriores. Fue construido con la piedra que se extrajo para hacer la explanación del risco. Tiene una estructura amurallada rectangular. Se conservan también las ruinas de dos edificios que servían como alojamiento de los oficiales y de la tropa. Este fuerte nunca fue terminado. Se trataba de una gran obra sólida, con varios edificios, construida bajo la supervisión del conde de Cafarelli, que fue comandante general de las tropas de Napoleón en el norte de España. Tomó la plaza de Santoña y para proteger la parte norte y la playa de Berria mandó construir este fuerte.

Monumento a Juan de la Cosa

Monumento a Juan de la Cosa

Monumento a Juan de la Cosa

Se encuentra en el paseo Marítimo, conocido como el Pasaje. Fue construido en el año 1949 por el arquitecto Hernández Morales. Está compuesto por dos grandes columnas dóricas que simbolizan las columnas de Hércules y donde pueden verse los emblemas de los Reyes Católicos. Sobre las columnas se alza una carabela, la Santa María, cuyo armador fue Juan de la Cosa.

Monumento a Luis Carrero Blanco

Este monumento lo mandó erigir el Ayuntamiento de Santoña en 1976. Está dedicado a Luis Carrero Blanco, que fue presidente del Gobierno español en época de Franco y fue muerto como consecuencia de un atentado terrorista. El escultor fue Juan de Ávalos. Es un monolito de piedra y tiene un ángel de bronce en la parte frontal que mira al mar; en el monolito y más abajo del ángel hay una placa conmemorativa con un bajorrelieve del Almirante Carrero Blanco. Está levantado sobre doble basa; en la primera descansa una media nave también de piedra. Sobre la segunda basa se encuentran unas figuras en bronce que representan las cuatro virtudes teologales (Fe, Prudencia, Fortaleza y Justicia).

Penal de El Dueso

Penal de El Dueso

Penal de El Dueso

Es un penal ubicado en el terreno donde se hallaba a principios del siglo XIX el fuerte llamado Imperial o Napoleón. A principios del siglo XX estos terrenos pertenecían al Ministerio de la Guerra y eran conocidos como Fuerte y Plaza de Armas del Dueso. (El Dueso es un barrio del municipio de Santoña). La nueva construcción se llevó a cabo en 1907, levantando una serie de edificios que en principio acogerían a los penados de los presidios de África. En el siglo XXI es un penal para presos comunes.

Lugareños ilustres

  • Juan de la Cosa, marino y cartógrafo
  • Simón de Rentería, obispo, contrario a las reformas del Trienio Liberal
  • Juan Manuel de Manzanedo, comerciante y banquero del siglo XIX
  • Ramón Ortiz Otáñez
  • Víctor de los Ríos, escultor (1909 – 1996)

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