La Ciudad Autónoma de Melilla (en bereber: Mritch o Mrič; en árabe: مليلية) es un enclave español, situado en la región del Rif, en el norte de África, a orillas del mar Mediterráneo, frente a la costa meridional de la península Ibérica, limítrofe con Marruecos y a proximidad de Argelia.

Melilla «La Vieja»

Además de la enorme importancia que la convivencia de las cuatro culturas aporta al presente de Melilla, no hay que olvidar la privilegiada situación que históricamente mantuvo la ciudad y que ha sabido conservar los importantes legados que fenicios, romanos, vándalos, bizantinos y árabes dejaron en ella. Por si estos legados fueran pocos, Melilla cuenta con más de 900 edificios modernistas y «art decó». Todo ello ha convertido a Melilla en un singular Museo arquitectónico tan diverso como exótico y diferente.Melilla la Vieja o «El Pueblo», como cariñosamente le llaman los melillenses, y que muchos ahora también conocen con el nombre de La Ciudadela, comprende el recinto fortificado que comenzó a construirse en el s.XV sobre la roca que sirvió de asiento a la antigua Rusadir de fenicios y romanos, destruida y reedificada varias veces, a lo largo de la Historia, como consecuencia de las invasiones de vándalos y árabes, o de las luchas intestinas de las tribus bereberes. Este conjunto monumental se compone de cuatro recintos separados por un foso o cortadura. Los tres primeros se internan en el mar y el cuarto sobre el continente. En este último destacan los Fuertes del Rosario y de las Victorias, desde donde se realizaron los disparos del cañón «El Caminante» que determinó los actuales límites de Melilla.Frente a la Plaza de las Culturas, en pleno centro de la ciudad, está situada la Melilla del s.XIX formada por los pequeños y coquetos barrios del Fuerte de San Carlos, Fuerte de San Miguel, Alcazaba y Mantelete.

Desde la plaza se puede subir por la carretera de la Alcazaba para contemplar una panorámica del Frente de la Tierra y parte de la Ensenada de los Galápagos. Al descender la cuesta de regreso a la plaza se puede ver el frente abalaustrado del tercer recinto sobre el Foso de los Carneros, en el que destacan la Torre de la Alafia, el Cuartel y el Baluarte de San Fernando. A éstos se accede a través del Túnel de San Fernando. Desembocaremos en el Foso del Hornabeque, antes de pasar el Túnel de la Victoria y los Baluartes de San Pedro y de San José situados en el segundo recinto o Plaza de Armas.

Desde aquí seguiremos paseando por las calles y edificios que encierran las torres y murallas renacentistas del primer recinto: la Puerta y Capilla de Santiago (única construcción religiosa de estilo gótico en todo el continente africano), los Aljibes, el Conventico que sirviera de refugio a la población en épocas de asedio, Almacenes, Iglesia de la Concepción y el Hospital del Rey convertido hoy en un original Centro de Exposiciones.

Como complemento a estas visitas en Melilla la Vieja, podemos visitar los fuertes exteriores a la Plaza que comenzaron a construirse en el s.XIX. Desde el Fuerte de Camellos, seguiremos por el de Cabrerizas y terminaremos el paseo en el fuerte exterior de Rostrogordo.

La ciudad moderna de Melilla

La ciudad moderna de Melilla tiene un encanto muy especial. Dejando atrás la ciudad del s.XIX, el paseo puede comenzar por la hermosa Plaza de España, presidida por el Palacio de la Asamblea, la construcción «art decó» de Nieto. La Plaza de España sigue teniendo una gran animación al tratarse del centro neurálgico de la ciudad de Melilla. Rodeando la plaza llegaremos al Casino Militar y al Banco de España, dos edificios muy emblemáticos de la ciudad. Desde allí vale la pena prolongar el paseo visitando las calles y manzanas que forman el Barrio de Reina Victoria (hoy Héroes de España) conocido como el «Triángulo de Oro».Declarada Conjunto Histórico-Artístico, Melilla la Vieja se muestra como una soberbia fortaleza asentada sobre un peñón que se adentra en el Mediterráneo, unido a tierra firme por un istmo. Está compuesta por cuatro recintos fortificados, separados por fosos, edificados a partir del s.XV sobre la antigua ciudad y que albergan un valioso patrimonio monumental.

El recorrido sigue un sentido cronológico invertido, ya que se accede desde el recinto más moderno, el Cuarto, para terminar en la parte más antigua, el Primer Recinto.

Cuarto Recinto

Edificado en el s.XVIII, alberga los Fuertes del Rosario y de las Victorias, desde donde se efectuaron los disparos que determinaron los límites de la Melilla actual. En torno a la Plaza de las Culturas se construyeron en el s.XIX los barrios de Fuerte de San Carlos, Fuerte de San Miguel, Alcazaba y Mantelete.

Tercer Recinto

Situado sobre las antiguas murallas de la medina, en este recinto, que está rodeado por el Foso de los Carneros, destacan la Torre de la Alafia o de Cinco Palabras, la única torre medieval conservada en la ciudad, el Baluarte y el Cuartel de San Fernando y la Batería de San Bernabé. Se accede desde el Túnel de San Fernando, ubicado en la muralla de la Falsa Braga, que desemboca en el Foso del Hornabeque, excavado en el s.XVIII.

Segundo Recinto

También denominado Plaza de Armas, bajo la cual se excavaron los calabozos del antiguo Presidio, conserva los Baluartes de San José y San Pedro, unidos por una cortina con cañoneras, y los restos de la Ermita de la Victoria, que antaño albergó la imagen de la patrona de Melilla.

Primer Recinto

Además de estructuras defensivas como los frentes de muralla que rodean al recinto o el imponente Foso de Santiago, en este recinto, levantado durante la transición de la Edad Media al Renacimiento, es posible visitar bellos edificios civiles y religiosos, así como interesantes museos como el Arqueológico o el de Historia Militar, situado en el Almacén de Pólvora. Entre las visitas de interés cabe citar la Puerta y Capilla de Santiago, los Aljibes, Almacenes, el Hospital del Rey y la Iglesia de la Concepción, la más antigua de la ciudad.

Fuertes Exteriores

Para reforzar la seguridad de la ciudad, siempre alerta ante posibles ataques, en el s.XIX, en relación con la denominada «Guerra de Margallo», acontecimientos bélicos acaecidos en 1.893, comenzaron a construirse los fuertes situados en el exterior de la ciudad que conforman el considerado «Quinto Recinto Fortificado».Edificados en estilo medieval, los hay de planta circular y pentagonal, y se conservan ocho de ellos entre los que destacan el de Camellos, de planta y foso circular, y situado en el barrio Virgen de la Victoria; el Fuerte de Cabrerizas, de planta romboide flanqueada por dos torres hexagonales con matacanes de arcos parabólicos, ubicado en el interior del acuartelamiento de la Legión; el Fuerte de Rostrogordo, pentágono irregular alargado, con dos torres hexagonales en sus flancos, una garita en su centro, un baluarte posterior con garita y puerta lateral de acceso, rodeando el conjunto un foso, y que en la actualidad alberga un complejo turístico y de ocio.Desde 1.881 comenzó en Melilla la construcción de una serie de fuertes exteriores con la intención de que defendieran los nuevos límites de la ciudad. Esta iniciativa, que iría conformando el Quinto Recinto Amurallado melillense, constituyó en su época un innovador sistema defensivo, similar a los antiguos fuertes exteriores que se fueron perdiendo en el s.XVII.Los fuertes exteriores de Melilla constituían un complejo sistema defensivo compuesto por 16 elementos de fortificación de gran diversidad. Fuertes circulares, octogonales y poligonales, además de fortines y baterías, que rodeaban las murallas melillenses situados sobre puntos estratégicos, defendieron la ciudad y sus límites hasta que muchos de ellos fueron destruidos, como los de San Lorenzo (1.881-1.883), Cabrerizas Bajas (1.884-1.886), Horcas Coloradas (1.893-1.894) Sidi Guariach Bajo (1.893), Batería Jota (1.893), Santiago (1.893), Hipódromo (1.906) y Triana (1.901-1.903).En la actualidad tan sólo se conservan los fuertes de Camellos (1.883-1.885), Rostrogordo (1.888-1.890), Cabrerizas Altas (1.890-1.893), Purísima Concepción (1.893- 1.894), María Cristina (1.893-1.895), Alfonso XIII (1.893- 1.894), Reina Regente (1.893-1.894), y los reductos de San Francisco (1.890).

De los conservados, el Fuerte de los Camellos, el de Cabrerizas Altas y el de Rostrogordo son los más importantes. Todos ellos presentan un característico estilo medieval que los hace singulares en el panorama arquitectónico español de la época. Incluso los arcos semiparabólicos han hecho pensar a algunos investigadores que Antoni Gaudí pudo inspirarse en ellos para construir algunos de sus edificios más representativos.Si avanzamos por Primo de Rivera encontraremos nuevos edificios modernistas a izquierda y derecha, como el edificio del Banco de Bilbao, desde el cual, girando a la derecha, podemos ver otras obras interesantes en la calle General Pareja. Bajando por esta última y en cruce con General Prim, veremos otros edificios modernistas que confieren al centro de la ciudad la imagen de conjunto que caracteriza a Melilla.

Fuerte de Camellos. Situado en el actual barrio Virgen de la Victoria, el de Camellos es un fuerte con forma troncocónica y de planta circular, que posee tres niveles con aspilleras (aberturas largas y estrechas realizadas en un muro para disparar por ellas). Es el más antiguo de los conservados y el único que persiste del primer modelo de fuertes exteriores diseñados por Francisco Roldán.Fuerte de

Cabrerizas Altas. Este fuerte, situado en el interior del acuartelamiento Millán Astray, perteneciente al Tercio Gran Capitán I de la Legión, es de planta irregular (un cuadrilátero romboide), tiene dos torres hexagonales en sus vértices y su exterior presenta matacanes medievales sobre arcadas parabólicas.Fuerte de Rostrogordo. Ubicado en la explanada de Rostrogordo, este fuerte construido entre 1.888 y 1.890 presenta las mismas características neomedievales que los dos anteriores: una planta alta en forma de pentágono irregular y dos torres hexagonales, una en el frente y la otra defendiendo la puerta de entrada.

Las Cuevas del Conventico

Las Cuevas del Conventico están situadas en la Muralla de la Cruz, dentro del Primer Recinto Amurallado de Melilla la Vieja. El origen de las Cuevas debió ser alguna gruta natural que, probablemente, fue usada por los fenicios en sus escalas en Rusadir y posteriormente por romanos, árabes y castellanos.Es en el s.XVIII y ligadas al Sitio de Melilla, impuesto por el Sultán Sidi Mohamed Ben Abdalah desde diciembre de 1.774 hasta marzo de 1.775, cuando adquieren gran importancia por ser ampliadas para poder albergar las imágenes de la cercana iglesia de la Purísima Concepción, así como a las autoridades militares, religiosas y familias de Melilla.Son muchas las obras de rehabilitación que se han llevado a cabo en las Cuevas, con el fin de preservarlas en el tiempo. Los dos principales problemas existentes eran el estado del acantilado sobre el que se encuentra la Muralla de la Cruz y las bóvedas del segundo nivel, a menos de 30 cms. del firme de la carretera. Asimismo la gran cavidad existente al nivel del mar con un diámetro de 20 m. y una altura de 25 m. suponía otro grave problema. Se realiza un primer conjunto de obras (1.993-1.995) cuyo principal resultado es el impresionante Arco Parabólico que llega hasta el mar. Dado que los problemas persisten se acomete un segundo conjunto de obras (1.998-2.000) en el que se efectúa la rehabilitación integral del Segundo Nivel, el más amplio y desconocido de los tres y su comunicación con el Tercer Nivel, históricamente separado de los otros dos.Otro importante proyecto que se lleva a cabo es la construcción de una gran escalinata de piedra adosada al acantilado. Obra que tiene una doble finalidad, por un lado facilitar el acceso por tierra a la Cala de Trápana, cosa antes imposible, y por otra servir de soporte a la Muralla, protegiendo el desgastado paramento rocoso.

Iglesia del Hospital Militar

La Capilla de Cristo Rey del Hospital Militar Pagés, declarada bien de interés cultural con categoría de monumento en enero de 2.004, fue diseñada por el ingeniero militar Luis Sicre entre 1.939 y 1.941. Se extiende sobre una planta de 480 m2 al estilo basilical latino, por lo que su aspecto interno recuerda a las basílicas cristianas de Roma, hecho poco habitual en esta zona mediterránea.La iglesia está compuesta por tres naves separadas por columnas de piedra estucadas al temple, que al conservarse en perfecto estado, ayudan a reafirmar el indudable encanto de esta construcción

Erigida gracias a las donaciones populares, como ocurría con muchas iglesias de la época, la Capilla de Cristo Rey posee un valor intrínseco indudable que ha sabido apreciar la Dirección General de Bellas Artes al convertirla en bien de interés cultural, basándose en las estimaciones de la Comisión Nacional de Patrimonio

Culturas

En el norte de África, bañada por las aguas del Mediterráneo, Melilla está situada en la costa suroriental de la Península de Tres Forcas. Por su situación privilegiada, Melilla es considerada la puerta de África.

Melilla cuenta con una población de alrededor de 70.000 habitantes, y en ella conviven cuatro culturas que, sin renunciar a sus señas propias de identidad, se enriquecen diariamente en el contacto diario. Podríamos decir que en la misma ciudad conviven cuatro Melillas diferentes: la cristiana, la musulmana, la hebrea y la pequeña Melilla hindú.

En realidad, Melilla es una sola ciudad que, en perfecta armonía, ofrece al visitante una increíble variedad de matices difíciles de hallar en otras partes del mundo. Y todo ello a los pies del monte Gurugú, que preside la ciudad.

Si hablamos de cuatro Melillas en una sola ciudad, también podemos hablar de cuatro tipos de habitantes melillenses. La comunidad cristiana, la más numerosa, recupera su presencia en el s.XVI con la llegada de los españoles. La comunidad musulmana, con mayoría de sus miembros de origen bereber, es la segunda en presencia desde el s.VII. La comunidad judía o hebrea, recuperada desde el s.XIX, es la tercera en cuanto al número de miembros. La Comunidad romaní se caracteriza por su dinamismo. Por último, la población hindú es la más moderna y la menos numerosa. Todos forman una misma Comunidad que sorprende a sus visitantes por la tranquila convivencia que se respira en los ambientes de Melilla.

Sólo en Melilla es posible caminar rodeado de gentes tan diversas, unos con rasgos indios o hebreos, otros con las vestimentas típicas bereberes o con chilabas árabes. La esencia de lo cotidiano se entrelaza entre la singularidad y el sentimiento de respeto por las diferencias, compartiendo una mirada cosmopolita a un mundo que cada vez con más fuerza consolida la riqueza multiétnica y multicultural como el verdadero pilar de la integración social y democrática.

Lejos de connotaciones folklóricas, nuestra Ciudad apuesta por la interculturalidad, por fortalecer las relaciones con otros grupos étnicos y culturalmente diversos, enriqueciéndonos como individuos y como comunidad.

Además de su patrimonio monumental, histórico y cultural, Melilla ofrece un tesoro frágil pero muy valioso, aquel que promueve la convivencia, la tolerancia y el mestizaje. Nuestra ciudad lo quiere mostrar, compartir y así enriquecerlo. GastronomiaLa riqueza cultural de las gentes de Melilla trasladada a la cocina nos ofrece una extravagante mezcla de sabores y olores, y da lugar a una enorme diversidad de propuestas gastronómicas. La cocina mediterránea, la trilogía de pescados, mariscos y moluscos, y las comidas de sabores exóticos y cocinas con especias son uno de sus mejores reclamos. Como ciudad mediterránea, Melilla conserva y promociona la costumbre tan española de las tapas y los pinchitos acompañados de un buen vino o una refrescante cerveza. Cada bar conserva su especialidad de tapas, y se distinguen tres zonas: el centro, los aledaños del paseo marítimo y el barrio del Real. Nadie escapa a la ruta del tapeo en Melilla. En la cocina mediterránea predominan los productos del mar, especialidades de pescado (chanquetes, boquerones, calamares, sardinas, las anchoas en salmuera…), marisco (langosta, cigalas, gambas, o los exquisitos «langostinos de la Mar Chica») y los moluscos (mejillones, almejas…) que son tradicionalmente cocinados en exquisitas y muy variadas preparaciones llenas de sabor. El mestizaje cultural de Melilla se deja ver en la preparación árabe de muchos alimentos y en el hábil empleo de las especias. Y es que nadie escapa tampoco a un típico «pincho Melillense» acompañado del té de hierbabuena que sólo se prepara en esta ciudad, o a un siempre apetecible cus-cus, máximo exponente de los sabores mediterráneos.

Festividades

Uno de los referentes de la vida en Melilla es el cruce, tolerancia y convivencia entre diferentes culturas étnicas y religiosas y 2006 es un año que confirma la regla porque las tres comunidades de mayor peso específico de la ciudad celebran fiestas más que seculares y apreciadas por las familias: Navidad, Januká (Fiesta de las Luces) y Aid El Kebir (Pascua Grande o del Borrego).

Las tres religiones monoteístas se visten de largo en diciembre y enero para recordar el nacimiento de Jesús, la esperanza del pueblo judío y el sacrificio elevado a Dios por Abraham cuando, por lealtad, Yahveé perdonó la vida de su primogénito, Ismael y exigió el sacrificio de un carnero en el ara.

La magia multicultural de Melilla es que cristianos, judíos y musulmanes celebran conjuntamente las efemérides conjugando un laberinto de vasos comunicantes que llega a convertirse en un canto a la convivencia interracial y a la paz mejor entendida.

Pero Melilla va a más. La importancia poblacional de su pueblo gitano se manifiesta en su mayor esplendor en pleno centro de la ciudad en la celebración de la Navidad Gitana. Un pote de caldero -la olla gitana- varias guitarras, palmas y quejío se incorporan a la fiesta de la universalidad cultural melillense.

Por ello, el visitante encontrará una mezcla de especias morunas, aroma de turrón de canela, galleta sin levadura y garbanzos cocidos que no podrá olvidar fácilmente. Melilla, por su intersección e intercambio de culturas, merece la pena.  

Ramadán

La luna naciente marca el inicio del mes sagrado de los musulmanes, este año situado a principios del mes de septiembre. El Ramadán, Ait El Quebir, es el mes del sacrificio y de la solidaridad porque las privaciones propias se traducen en generosidad con los más necesitados.

En Melilla, más de 30.000 musulmanes se aprestan a cumplir con el mandamiento coránico en perfecta sintonía con el resto de comunidades religiosas porque el Ramadán, en la ciudad, es celebración en la que, de una forma u otra, se implican todos los melillenses.

La costumbre musulmana de aprovechar las apacibles noches del entrante otoño para compartir la comida llegado el ocaso es símbolo de convivencia en Melilla. Los alrededores de la Mezquita Central del Polígono, monumento fundamental de la religiosidad melillense, se convierten en feliz asamblea por la tolerancia y el mutuo entendimiento.

La Mezquita Central se suma a la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, la sinagoga de Or Zaruag y el templo de la Comunidad Hindú para conformar el último producto de la oferta turística de Melilla, la Ruta de los Templos.

Tras casi un mes de privaciones y sincera espiritualidad, los musulmanes melillenses vuelven a día a día no sin antes abrazar a sus conciudadanos celebrando que el espíritu del sacrificio y de la generosidad presida, durante todo el año, la atmósfera de Melilla.

Semana Santa

La Semana Santa nació en Melilla en 1.498 cuando se procesionó por sus emergentes murallas el Cristo de la Vera Cruz, imagen custodiada en la actualidad por la Cofradía del Nazareno, la más antigua de la ciudad.

Lo que fue un acontecimiento aislado de la primavera melillense se ha convertido en una semana de apostolado, fe cristiana, tradición y manifestación popular. Desde el Domingo de Ramos al de Resurrección las calles de Melilla se inundan de cristianismo popular.

Cinco cofradías lo hacen posible: Flagelación, Nazareno, Jesús Cautivo, Soledad y Humillado. La puesta en escena de las procesiones permiten al melillense y al visitante contemplar conjuntos imagineros del siglo XVIII y otros más cercanos a nuestros días.

Melilla ha recuperado una tradición cristiana, la liberación de un preso en Jueves Santo, gracias a la gestión de Jesús Cautivo de Medinaceli, el Voluntariado Cristiano de Prisiones, el Juzgado de Vigilancia Penitenciar y el Ministerio de Justicia. El preso puede, si quiere, procesionar con el Cautivo y recibe ayudas para su plena reinserción social y familiar.

En Viernes Santo la ciudad se llena de silencio para recibir la visita de La Soledad, procesión que apaga el centro de Melilla para rezar el Santo Rosario al paso solemne de la Señora que vive en el Sagrado Corazón.

Tras una semana de tristeza por la muerte del Hijo de Dios, Jesús de Nazaret, resucitado, se encuentra con su Madre, María Santísima del Rocío, el Domingo de Resurrección en pleno centro de Melilla y la ciudad y pone punto y final a una Semana Santa tan artística como sentida, tan tradicional como atractiva.

Rosh Hashaná

Los judíos melillenses, casi un millar, celebran este año 2007, a lo largo de la segunda semana del mes de septiembre, el Rosh Hashaná, Año Nuevo, una de las piezas angulares de su calendario religioso, caracterizada por la necesidad de autoanalizar los actos de los últimos 12 meses.

Su símbolo es la balanza, ya que en este mes se juzgan todos los seres humanos, y la balanza sirve para pesar las buenas y malas acciones. Rosh Hashana es llamado en la Biblia Iom Trua, y centra dos ideas principales: es el primer día de un nuevo año, y es el día del juicio, día de introspección. De esta manera, se realiza al comenzar un año nuevo el balance del año anterior y plantean las intenciones apropiadas para el año que nace.

La fuente en la Torá para Rosh Hashana es: «El día primero del mes séptimo será de santa convocación. No har is en él labor servil. Es día que se celebrará al son de la trompeta (shofar)» (Números 29:1). Y también está escrito: «El día primero del mes séptimo lo conmemorareis al son de las trompetas» (Levítico 23:24).

Rosh Hashana como día de juicio está señalado en Salmos: «Tocad la trompeta, ante la luna nueva (en el día que la luna está cubierta – rosh jodesh) la luna plena de nuestra festividad porque es un precepto para Israel, una ordenanza del Dios de Jacob» (Salmo 81:4)

Yom Kippur

Después de celebrar el Rosh Hashaná (año nuevo) los hebreos disponen de 10 días de oración antes de llegar al Yom Kippur o Día del Perdón que es considerado el día más santo del año, en el que Dios juzga a las personas por todos los actos realizados durante el año y se implora perdón por los errores cometidos, ya sea contra los hombres o faltando a los preceptos de la religión

Es un día que comienza en el ocaso y termina al anochecer del día siguiente en el que no se puede ni comer ni beber, usar zapatos de cuero , lavarse o mantener relaciones conyugales, ya que los placeres terrenales impiden que el alma procure la verdad.

Los servicios de oración de Yom Kippur comienzan con la oración conocida como «Kol Nidre» (votos y promesas), que se repite tres veces y debe ser recitada antes de la puesta del sol que se define como una anulación pública de votos religiosos hechos por judíos durante el año precedente. Para las oraciones de la tarde se utiliza un manto de oración que recibe el nombre de “Tallit”. Este día solemne culmina en el templo después de la Neilá, una oración que no existe en ninguna otra festividad y que significa el cierre simbólico de las puertas del cielo. Si no se alcanza el arrepentimiento completo este es el último momento para hacerlo. Después de la Neilá se dice siete veces “Adonai hu ha Eloim” (Adonai es el Dios) y se toca el Shofar con un único sonido llamado “Tekia Guedolá”, justo después se da por finalizado el Yom Kippur.

Feria

La Feria de Septiembre es uno de los principales atractivos turísticos de Melilla, justo cuando el verano deja de ser implacable y las noches, apacibles, invitan a la diversión. El visitante encontrará una Feria sureña, andaluza y participativa.

Con una historia de Festejos superior al siglo -la primera edición ferial recordada se celebró en 1.903- Melilla vive la postrimería estival en honor a su Patrona, la Virgen de la Victoria, con un amplo abanico de posibilidades de ocio. De unos años a esta parte se impone la Feria de Día y la totalidad de casetas particulares y oficiales y establecimientos abiertos al público abren sus puertas para recibir al visitante y al melillense que, acabada su jornada laboral, toma el aperitivo en el ferial.

El recinto festivo se llena de animación, grupos rocieros, peñas y actuaciones. Se multiplican las comidas de amigos y empresas, todo en un ambiente distendido y presidido por un anhelo de alegría y felicidad que inunda a toda la ciudad.

En estos momentos, la gastronomía melillense, tan variada y multicultural como su propia población, hace acto de presencia y la Feria huele al mejor marisco, las recias carnes, las especias del continente africano y los mejores pescados, todo ello a ritmo de rumbas y sevillanas.

Nada falta en la Feria de Melilla. Como cualquier otro rincón de España, la Fiesta Nacional -Los Toros- se dan cita cada año en la Mezquita del Toreo, original denominación que Gregorio Corrochano adjudicó a la Plaza de Toros de Melilla.

Combinando rasgos arquitectónicos mudéjares y modernistas, el coso -que abrió sus puertas en 1.947- recibe cada año a las mejores figuras del toreo, los primeros del escalafón que ofrecen lo mejor de su arte en la única plaza de toros activa en todo un continente, África.

La Patrona de Melilla, la Virgen de la Victoria, tiene su día: el 8 de septiembre. El ambiente festivo da paso, por unas horas, al recogimiento cristiano y Melilla se lanza a la calle en serena procesión para rendir homenaje a la imagen de la Virgen, Coronada y Alcaldesa Perpetua, que abandona temporalmente su enclave arriba de las murallas legendarias para bajar al Ensanche Modernista.

No es el único acontecimiento cristiano de la Feria porque el segundo día de cada edición -domingo- se celebra la Misa Rociera en la Plaza de Toros. La Eucaristía se viste de esencia andaluza y las agrupaciones rocieras de la ciudad son protagonistas del milagro de la Eucaristía con sus rumbas en honor a la Madre de Dios.

La noche ferial es fiesta y porte. La Caseta Oficial de Festejos se suma a la alegría ofreciendo, cada noche, actuaciones musicales de primer nivel llegadas de la Península y de grupos locales al alza que buscan un hueco en el panorama artístico nacional.

Gigantes y cabezudos -algunas imágenes con más de 70 años de antigüedad-, cornetas y tambores recorren a diario los 12 kilómetros cuadrados melillenses para anunciar la hora de la diversión; una bella cascada de fuegos artificiales y una traca de petardos pone broche de oro a los ocho días de Feria y, como todos los años desde hace más de un siglo, Melilla ofrece lo mejor de su personalidad gentilicia: alegría, tolerancia, convivencia y hospitalidad.

Este año además tiene un nuevo atractivo especial, y es la cercanía al puerto deportivo que se convertirá en una extensión del recinto ferial para ofrecer la continuación de la fiesta de las casetas. También la nueva situación del recinto ferial, en la plaza multifuncional de San Lorenzo, un entorno moderno para una feria tradicional.

Sobre El Autor

El Club Del Buen Turismo

EL CLUB DEL BUEN TURISMO es un programa de referencia en la radiofonía española que más tiempo le dedica al turismo y donde se recogen cada día las propuestas ms interesantes de los viajes, la gastronomía, la salud ,el ocio, el entretenimiento compartido y el bienestar. Cada día salimos de viaje, ¿nos acompañas? Te sorprenderás. http://www.tvradioturismo.com

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.