Rociana del Condado es una localidad de la provincia de Huelva, Andalucía, España. En el año 2008 contaba con 7.341 habitantes. Su extensión superficial es de 72 km². Se encuentra situada a una distancia de 37 kilómetros de la capital de provincia, Huelva y a una altitud de 109 msnm.

Historia

Restos arqueológicos neolíticos, calcolíticos, romanos, visigodos y musulmanes hallados en el actual enclave urbano y alrededores de Rociana nos hablan de su antigüedad más remota; su situación geográfica dentro del área de Tartessos, próxima a la costa atlántica y a Niebla, justifica aquella multitud de civilizaciones que se asentaron en su territorio.

La etimología del nombre de Rociana es poco clara. En un pergamino de 1368 aparece éste como tal, aunque una cedilla sustituye a la consonante «c»; en otros documentos históricos del siglo XVI y XVII encontramos el vocablo «Russiana». También parece clara la hipótesis de la relación existente con la denominación popular del sotobosque arenoso típico de la margen izquierda del Guadalquivir. El agregado «del Condado» se efectúa por deseo del Ayuntamiento en 1959, con la idea de incluir sus vinos en la denominación de origen del mismo nombre.

Las etapas históricas más conocidas, por la abundancia de datos, son la Medieval y la Moderna, etapas en que Rociana se halla en el radio de acción de Niebla y Estado Ducal de Medina Sidonia.

Según los cronistas castellanos del siglo XIII, Rociana fue una aldea o facanía dentro del Reino Taifa de Lebra o Algarbe, con capital en Niebla, en tiempos del rey Aben Mafot. En 1262 las huestes cristianas de Alfonso X de Castilla conquistaron esta capital y el territorio del reino Taifa pasó a pertenecer a los reinos castellanos, divididos administrativamente en los Concejos de Gibraleón, Huelva y Niebla, siendo este el más extenso y poblado, con multitud de aldeas, cuyos términos estaban difusamente delimitados. Rociana se beneficiará de todas las mercedes, prebendas y privilegios reales que se otorgaron para la repoblación de reinos recién conquistados y fronterizos con los musulmanes.

Durante los siglos XIII al XV, la principal riqueza de Rociana fue la ganadería, seguida de cierta producción cerealística y vinícola, en contraste con la marcada ausencia de manufacturas e industria importantes.

En 1368, el rey Enrique II de Castilla, y en pago de los servicios prestados por Juan Alonso Pérez de Guzmán, le concedió el territorio del Concejo de Niebla, con el título de Condado, el primero que se creó en Andalucía.

Rociana gozará ahora de su propio gobierno, representado por el Cabildo o Ayuntamiento, compuesto por tres Regidores, dos Alcaldes, un Síndico Procurador y un Juez de Heredades, todos vecinos de Rociana, confirmados en sus oficios por los Condes y luego Duques de Medina Sidonia. La terna de los futuros gobernantes de Rociana era propuesta anualmente por el Cabildo, que tenía en cuenta la riqueza personal y veces que habían ejercido aquellos oficios los aspirantes. Ester primigenio gobierno municipal regia todos los aspectos sociales, políticos y económicos del pueblo, excepto en la administración de Justicia que correspondía al Corregidor del Condado, quien no obstante, podía ceder sus competencias a los Regidores en ciertos pleitos poco importantes.

Con esta autonomía limitada que le confirió el gobierno municipal, Rociana inicio un nuevo periplo histórico característico; defendió los intereses generales del vecindario y mantuvo una pugna constante con los pueblos vecinos que trataban de ampliar sus territorios a costa del témino de Rociana.

Durante el Antiguo Régimen, siglos XVI al XVIII, Rociana asistió a una serie de transformaciones importantes de diversa índole que marcarían su devenir histórico.
En primer lugar, se produjo un paso de una economía de dominio pastoril a otra de predominio agrícola que pronto la superaría sus bastos cultivos de cereales, viñedos y olivares. Los viñedos destacarán pronto entre los demás cultivos tras recibir un fuerte impulso por la demanda interior y de América y por la arribada de inversores de otras provincias españolas, principalmente de la Rioja y Las Vascongadas. La población en continuo aumento, se triplicó entre 1550 y 1636, lo que repercutió sobre el crecimiento del casco urbano y planteó la necesidad de nuevas tierras de cultivo, disminuyendo sensiblemente las dehesas, bosques y pastizales, unas veces con licencias de autoridades y otras, la mayoría `por la fuerza, a través de rozas ilegales.

En cuanto a temas religiosos, abundaron en Rociana, desde el siglo XVI, cofradías, hermandades, fundaciones piadosas y patronatos de legos, producto de donaciones económicas y de asociaciones de gremios profesionales y productores, cuyas funciones se realizaban en la iglesia parroquial, de la que se conserva un boceto del siglo XVI.

En este sentido, a fines del siglo XV, los frailes dominicos y a iniciativa del Padre Pedro Martín Calvo, levantaron el primer convento de esta orden regular en el Condado, sobre cuyos restos arquitectónicos está construida la Casa de Cultura de Rociana. Por expreso deseo del Duque, a partir de 1580, todo el Condado debía celebrar el día de Santo Domingo. Esta Celebración, junto con la del Corpus Christi, fueron las más importantes de Rociana hasta el siglo XVIII, que fueron sustituidas por las de San Bartolomé Apóstol y la de Nuestra Señora del Socorro.

Desde el siglo XVIII, Rociana participó, junto con otros pueblos del Condado, en un movimiento generalizado de los Ayuntamiento por lograr su autonomía política respecto a Niebla y al señorío de Medina Sidonia, apoyados por la acción centralizadora de la monarquía Borbónica.

Pero Rociana tuvo que esperar a las disposiciones constitucionales de las Cortes de Cádiz y las de 1833, Ley de Señoríos, por las que fueron anulados definitivamente todos los Señoríos jurisdiccionales, iniciándose la nueva división administrativa y territorial que ha perdurado hasta nuestros días.

 

Patrimonio

Del periodo comprendido entre 1700 y 1800 datan los edificios más antiguos de Rociana. El eje urbano que configura el pueblo corresponde al siglo XVIII, presentando una estructura de calles ortogonales que definen un rectángulo. Este periodo urbano se simbolizó con unas cruces de término en los vértices, de las cuales existían tres hasta la II República.

El núcleo urbano más antiguo está constituido por las actuales calles de Sevilla, San Bartolomé y Socorro, donde se sitúan los edificios de mayor antigüedad, entorno de la iglesia parroquial, la actual casa de cultura (antigua ermita de San Bartolomé), la ermita de la Virgen del Socorro, todas ellas del periodo del Antiguo Régimen, junto al Edificio de la Hacienda, edifico de carácter agrícola.

Mádoz describe Rociana en su Diccionario como una población con 500 viviendas y tres ermitas.

Rociana está declarada Conjunto Histórico Artístico, iniciado en 1982, y reconocida como Bien de Interés Cultural por Decreto 275/2002 de 29 de octubre, publicado en BOJA 136 de 21 de noviembre de 2002. Los edificios de más interés son:

Iglesia Parroquial de San Bartolomé.
Ayuntamiento.
Ermita de San Sebastián.
Ermita de la Virgen del Socorro.
Mercado de Abastos.
Farola de hierro de la plaza del Llano.
Conjunto de viviendas del casco histórico.
La Hacienda.
Bodegas San Antonio.

En multitud de ocasiones la cultura que encierra la belleza arquitectónica de los pueblos andaluces, y en concreto los onubenses, pasa desapercibida por los ojos de sus propios ciudadanos, que no se paran a contemplar la magnitud de las obras que tienen frente a ellos. Rociana es una localidad que puede presumir de poseer un patrimonio artístico catalogado como Bien de Interés Cultural (BIC). Esto hace referencia, sin lugar a dudas, a las construcciones de algunas de las casas y edificaciones de este municipio, que descansan sobre el casco antiguo del mismo. Estos, entre comillas templos de la arquitectura, encierran un trocito de la historia de Rociana, ya que muchos de ellos datan del siglo XVII.

Todos los caserones construidos desde el comienzo de la Guerra Civil, que aún se mantienen, presentan una línea regionalista. Sin embargo, hay que tener en cuenta que en esta localidad se dan cita tendencias muy distintas a las que se encuentran en otros municipios de la provincia, como en Moguer, que destacan más por sus influencias arquitectónicas gaditanas de sus casas.

Este pueblo es ideal para pasear por sus calles, disfrutar de sus rincones, de sus sombras y fachadas. Unas calles y plazas trazadas por  casas y edificios antiguos de parada obligada para disfrutar de sus bonitos detalles en forja, su interesante cerámica y los impresionantes trabajos de ladrillo de muchas fachadas.

La trama urbana de Rociana está formada por calles estrechas y por plazas como las de El Llano, Virgen del Rocío, Nuestra Señora del Socorro, plaza de la Constitución, el Parque y el Recinto Ferial. Existen dos tipologías de vivienda tradicional: la de crujías paralelas a fachada y la de patio sevillano, ambas resueltas en dos plantas. La primera, con tres o cuatro crujías, fue la más utilizada. Estas crujías se organizan en torno a un pasillo central, que se convierte en un eje transversal estructurador de toda la casa. Muchas de estas construcciones sobresalen por la composición de sus fachadas. Destacan los remates cerámicos sobre los antepechos de las azoteas, la cerrajería de forja, carpinterías, la decoración con azulejos de estilo trianero en el Interior y lisos en el exterior.

Dentro de los bienes inmuebles que posee la localidad debemos destacar el Ayuntamiento, del siglo XVII, con claras referencias a otros ayuntamientos barrocos del Condado como los de Bollullos o Almonte; la Hacienda situada entre las calles Hinojos y Socorro, edificio de carácter agrícola del siglo XVIII; la Bodega de San Antonio, del siglo XIX; la Ermita de la Virgen del Socorro, de 1749, que alberga a la patrona de la localidad; la Torre de los Alicantinos, chimenea que perteneció a una fábrica de alcoholes; la Ermita de San Bartolomé, hoy Casa de Cultura Odón Betanzos Palacios , levantada en el siglo XVIII sobre los restos de un convento de dominicos de finales del XV. Está rematado con una cúpula barroca de media naranja de corada con pinturas al fresco del pintor onubense Juan Manuel Núñez Báñez; la Ermita de San Sebastián, del siglo XVIII, y la Iglesia Parroquial de San Bartolomé, originariamente mudéjar, reconstruida tras el incendio de 1936 en estilo neobarroco.

Otros elementos dignos de mención son el mercado de abastos y la farola central de la plaza de El Llano.

Con respecto al caserío de Rociana, existen edificios de tradición barroca, pero el mayor número de viviendas de interés corresponde a principios del siglo XX, uno de los momentos más prósperos debido al auge de la viticultura desde finales del siglo XIX hasta mediados del XX. En este período se realizaron multitud de obras caracterizadas por la utilización del lenguaje regionalista con proliferación de elementos modernistas, especialmente en las cerrajerías.

 

Artesania

Cuando pensamos en un trabajo artesano o un oficio artesanal, tenemos que pensar en una labor manual, que tieneuna finalidad práctica pero que está realizada con cierto sentido estético, que caracteriza los productos típicos de la zona. Muchas de estas labores realizadas a mano guardan relación con la agricultura y la cultura del vino, muy importantes en Rociana. En torno a estas actividades se desarrollaron oficios que jugaron un papel importante en el tejido artesanal de Rociana. Así, podemos encontrar toneleros, fabricantes de aperos de labranza al modo tradicional, talabarteros, esparteros, etc. Un compendio de oficios y actividades a disposición del trabajo agrícola que nos atestigua la importancia que tuvo la artesanía en este municipio. Actualmente, muchos de estos trabajos seencuentran en peligro de desaparecer, debido a los cambios producidos por la mecanización de los procesos de fabricación, aunque quedan en el municipio vestigios de estas actividades artesanales, como es en caso de la sombrerería y el esparto.

A veces ocurre que un producto artesano pierde su función original y toma otro nuevo uso como es el decorativo; es el caso de los trabajos de esparto que se suelen fabricar con fines puramente decorativos. Así, en la localidad existen personas que, por encargo, aún elaboran bellos objetos y enseres decorativos con este material.

En la actualidad, la artesanía parece ir más unida a las romerías, para cuyas peregrinaciones se realizan los típicos botos rocieros y otros complementos como bolsos o cinturones.

Así pues, podemos comprobar en Rociana del Condado como la cultura popular nos deja entrever la estrecha relación entre la artesanía, el viñedo, las tradiciones religiosas y el hombre.

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