El nombre de Santa Eulalia proviene de la iglesia que construyeron inmediatamente desprués de la conquista. Además, tiene el único río de las Baleares, importante en la época por el regadío de la huerta y por los molinos harineros.

El pueblo surgió alrededor de la iglesia en la cima del Puig de Missa. La iglesia actual es del siglo XVI así como la torre anexa desde la que se podía defender con artillería toda la comarca.

El término municipal comprende, además de la parroquia de Santa Eulalia del Río, las de San Carles de Peralta y Santa Gertrudis de Fruitera, y parte de la de Nuestra Señora de Jesús y el Puig d’en Valls.

El río

La zona geográfica en la que se encuentra la iglesia de Santa Eulària está protagonizada ciertamente por el río. La importancia histórica de este río ha sido considerable y reside especialmente en la desembocadura. Las aguas del río se emplearon para el regadío de grandes extensiones conocidas con el nombre de Horta de Santa Eulària. Los molinos harineros, concentrados al pie del Puig de Missa, movidos también por el agua del río fueron de vital importancia hasta el siglo XVIII.

El río discurre por un valle que proviene del interior de la isla. Está formado por varios torrentes de los cuales es difícil saber cuál de ellos es el principal y por tanto el que debe llevar el nombre de río.

Historia

El mar Mediterráneo ha sido a lo largo de los siglos la cuna de diversas culturas; dentro de ella Ibiza se encuentra en una privilegiada situación en el occidente del Mare Nostrum de los romanos. Este hecho la convirtió en encrucijada destacada en los caminos de diferentes civilizaciones. Antes de ser derrotados por los romanos, los cartagineses habitaban la isla, después de sustituir a los fenicios que se habían establecido donde antes había habido población prehistórica. Todos ellos dejaron restos en el territorio que después, con el Islam, se denominaría Xarc -levante, en árabe- y después Santa Eulària, bajo los cristianos.

Los nobles capitaneaban el ejército que el año 1235 integró a las Pitiusas en el seno de la corona catalano-aragonesa de Jaime I. Arrebatándoselas a los musulmanes que las habitaban desde los albores del siglo X, repartieron las tierras adquiridas entre los soldados y las familias catalanas que habían acudido seducidas por la posibilidad de encontrar mejores condiciones que en sus lugares de origen (Tarragona, Barcelona, Ampurdán…). Gracias a estas distribuciones sabemos que, en época islámica, la isla se dividía en circunscripciones; la que estaba situada más a levante recibía el nombre de Xarc -levante, en árabe.

Desde principios del siglo XIV, este topónimo árabe cedió su lugar a otros: Quartó del Rei, porque era el monarca quien tenía la jurisdicción y recibía los beneficios de los impuestos que pagaban sus pobladores, o de Santa Eulària, porque se había construido una capilla bajo la advocación de esta santa. Ambos designaban la porción de tierra que se situaba entre el Port de Benirràs al norte y el de Cala Llonga al sur. La importancia de esta circunscripción radicaba, más que en su gran extensión geográfica, en el hecho de tener una corriente continua de agua que permitía el funcionamiento de molinos harineros en una época en la que el pan era alimento básico para casi todo el mundo. El río y los molinos fueron la semilla del futuro pueblo de Santa Eulària y toda la isla acudía a ellos para moler. A su alrededor, sobre una colina que los dominaba, se edificó una iglesia fortificada para defenderse de los ataques que los corsarios del Magreb, y más tarde los turcos, dirigían contra las costas cristianas. Este primer templo fue destruido en uno de estos ataques, a principios del siglo XVI. Poco después, a mediados del mismo siglo, se construyó lo que hoy conocemos como iglesia del Puig de Missa.

Poco había cambiado su entorno desde los siglos anteriores. La gente seguía viviendo dispersa aquí y allá por el campo y no existía el pueblo. Los molinos seguían siendo imprescindibles para la isla. Recuas de animales de tiro iban y venían y fue necesario construir un buen puente, el Pont Vell, sobre el río. La zona de los molinos era un centro neurálgico que, como las salinas, solía ser el blanco de violentos ataques que se llevaban personas y mercancías, a pesar de la presencia de la elevada iglesia donde corrían a refugiarse molineros, trajineros y payeses al oír el toque de rebato de caracolas y campanas.

A partir de la segunda mitad del siglo XVII, los peligros del mar disminuyeron y volvieron a ser los ibicencos quienes sitiaban las costas norteafricanas. La iglesia de Santa Eulària creció en los siglos XVII y XVIII: le adosaron capillas de estilo barroco, de acuerdo con la corriente artística del momento, y los magníficos porxos, donde los fieles se refugiaban antes de entrar o al salir de misa los domingos. Era un lugar importante para la vida social de una población que se reunía de tarde en tarde. En ellos se hacían las lecturas de los bandos oficiales, los parlamentos, circulaban las noticias, pero también tenían un lugar las miradas, las elecciones amorosas, los susurros de las mujeres y las risas contenidas… Los nuevos ámbitos añadidos consiguieron disimular un poco aquella apariencia tan guerrera de la fisonomía del templo dedicado a la santa.

Los siglos XVII y XVIII fueron malos para Ibiza. Desde el siglo XVI el Mediterráneo ya no era el centro ya que América lo había desplazado en los mapas y apartado de muchos intereses mercantiles que antes le daban vida. La unión de las coronas catalana y castellana dejó a Ibiza más lejos de su rey que cuando éste estaba en Barcelona, Valencia o Mallorca. Finalmente, con la Ilustración, llegó la hora de un nuevo impulso. La Ilustración había formado intelectuales con ansias de reforma. La concesión del título de ciudad a la antes villa d»Eivissa permitió la elección del Obispado ibicenco en 1782. La capilla de Santa Eulària, que antes había sido ascendida a vicaría, alcanzaba ahora la categoría de parroquia. Uno de los primeros obispos, Eustaquio de Azara, intentó acabar con el predominio de la población dispersa en Ibiza siguiendo la mentalidad ilustrada, que fomentaba la formación de pueblos. Adquirió terrenos alrededor de la iglesia y pagó la edificación de casas donde, bien pronto, se instalaron las primeras familias. Era el primer núcleo urbano de Santa Eulària.

Mientras tanto, los nuevos reyes, surgidos del cambio de dinastía en la corona de España -de los Austrias a los Borbones mediante una guerra en la que Ibiza, Cataluña, Valencia y Mallorca lucharon por el bando derrotado-, habían transformado en municipio, previa modificación de sus límites, los antiguos cuartones. A la todavía casi inexistente villa de Santa Eulària, le tocó ser capital del municipio, que llevaría su nombre. Antes sólo tenía un representante, un batle quartoner en el Consell de la Universitat, órgano rector de toda Ibiza y Formentera que, como consecuencia de las reformas administrativas, desaparecería entonces. De todas maneras, la división municipal no alcanzará su forma definitiva hasta 1833.

El éxito del obispo Azara fue parcial ya que la ubicación a la sombra de la iglesia del Puig de Missa de las nuevas casas contaba con graves inconvenientes de espacio y servicios. Pero a principios del siglo XIX se trazó el definitivo pueblo de Santa Eulària, en el llano situado en la parte de levante de la colina de la iglesia. Se trazaron dos vías principales, la actual calle Sant Jaume y el paseo S»Alamera, que presidía, y lo sigue haciendo, un magnífico edificio público destinado a cuartel de la Guardia Civil y a ayuntamiento (en la actualidad todo el edificio es la sede del Ayuntamiento de Santa Eulària des Riu). Con estos ejes como base se trazaron a cordel el resto de las calles. Esta red urbana y algunas de las casas de entonces todavía se conservan hoy. Por fin, se había formado un verdadero pueblo. Tenía agua corriente, el río y las acequias se encargaban de ello. Después llegarían más mejoras, la semilla del siglo XVIII iba dando paso a un árbol: el puente nuevo, el primer coche, la electricidad… también la guerra…, pero al fin el turismo y, con él, el despegue económico, los servicios y la prosperidad

Arqueología

PRIMEROS HALLAZGOS ARQUEOLÓGICOS EN CAN FITA
Desde hace mucho tiempo tenemos conocimiento de la existencia de restos arqueológicos en Can Fita. En 1903, en una necrópolis en el lugar conocido como Hort d´en Fita en la desembocadura del río de Santa Eulària (Pérez Cabrero, 1909) fue hallada una cabeza de mármol Dionisos de 0,12 metros de altura. Esta pieza representa a un Dionisio joven bien conservado, aunque le falta la parte del cuello. Inicialmente perteneció a la colección de Isidoro Macabich, el cual la regaló a Juan Román Calbet y finalmente pasó a engrosar la colección Sainz de la Cuesta, cuyos fondos se encuentran depositados en el Museo Arqueológico de Ibiza, en cuyas vitrinas puede admirarse actualmente.
Por otra parte, en 1916 Colominas excavó en la finca de Can Poll o s´Hort d´en Poll, en las proximidades de la desembocadura del río, excavación que P. De Palol recogió posteriormente. Por noticias no confirmadas sabemos que cerca de Santa Eulària existe una pila bautismal del tipo Son Bou en uno de los campos vecinos, donde se realizan algunos sondeos con resultados positivos que, en espera de poderlos llevar a cabo de forma metódica, han quedado sin realizar.

DATOS SOBRE EL YACIMIENTO ARQUEOLÓGICO DE CAN FITA
El principal interés del yacimiento arqueológico de Can Fita radica en la importancia de sus estructuras arquitectónicas y, sobre todo, en el amplio período cronológico que abarca. Los sondeos de delimitación del yacimiento y la propia dispersión de las estructuras le confieren unas importantes dimensiones: casi 650 metros cuadrados, donde se suceden todos los edificios excavados, y alrededor de 4.000 metros cuadrados como máxima dispersión de materiales e instalaciones anexas.
El origen del asentamiento rural púnico-romano de Can Fita ha de ubicarse en el contexto más amplio de la colonización del campo ebusitano, siendo perfectamente coherente con los conocimientos que tenemos del inicio y colonización del campo ebusitano con el establecimiento de numerosas colonias agrícolas. La hipótesis de trabajo de los investigadores es que, al menos, entre el siglo VI a.C. y la época imperial romana, los campesinos de la ruralía ebusitana fueron libres poseedores de las tierras que cultivaban en una relación contractual con la ciudad-estado, bajo la forma del pago de rentas, igual que sus homólogos del campo cartaginés.
La elección del lugar de emplazamiento, que perduró al menos once siglos, y estaba situado a unos 700 metros de la desembocadura del río de Santa Eulària, no fue casual. La proximidad del mar también debió ser un factor importante para determinar dicha elección; prueba de ello son los restos hallados, entre los que destaca un plomo de los utilizados en las redes de pesca.

Fundación del primer edificio – IV a.C.
En cuanto a la fundación del primer edificio, como muy tarde, corresponde al siglo IV a.C. e incluso puede remontarse al siglo V, período durante el cual la ocupación del territorio de la Ibiza púnica gozó de su máximo apogeo. En todo caso se puede afirmar, con toda seguridad, que al menos hacia el siglo IV a.C. ya existía en Can Fita un asentamiento estable. Desconocemos a qué tipo de actividad se dedicó inicialmente dicho establecimiento, ante la ausencia de estructuras inteligibles, pero no será hasta el siglo II a.C. cuando se derribe el edificio más antiguo para edificar otro encima del mismo.

Explotación del aceite
En ese momento una de las actividades tuvo que ser la explotación del aceite como actividad complementaria evidenciada por tres cubetas de decantación. La escasa capacidad que pueden albergar pone de manifiesto una producción destinada al autoconsumo como complemento de otras producciones. La existencia de las tres cubetas puede relacionarse con las distintas calidades que se podían obtener en los diferentes momentos en que se realizaba el prensado. De hecho, Columela (XII,50) aconsejaba la existencia de tres hileras de recipientes según la cosecha de la aceituna. Según la presencia de materiales en el vertedero asociado a este edificio (la cronología del cual abarca desde los siglos IV-III a.C. al cambio de Era) en el que se encontró cerámica de cocina, de mesa, huesos…, indica la existencia de un hábitat estable, con dependencias destinadas a cocina y a residencia.

Reorganización del espacio – finales del siglo I
A finales del siglo I o a principios del II d.C. en plena integración en la romanización y municipalización de la ciudad de Ebusus, se reforma y reorganiza el espacio. Para ello, se nivela la edificación anterior y se levantan sobre ella unas estancias entre las cuales se halla un amplio espacio destinado a la producción de aceite que multiplica por 3,5 veces la capacidad de las cubetas del período precedente, lo cual debió de tener una enorme incidencia en la cantidad de producción del asentamiento, ahora destinada a un mercado. Según los autores antiguos y modernos, el mismo día de la recolección se procedía a moler la aceituna. En todo caso, no se almacenaban más de 5 ó 6 días y, en casos extraordinarios de una cosecha excelente, lo que se hacía era utilizar la prensa día y noche para absorber la producción y evitar una acumulación de la aceituna en los almacenes.

Esto podría explicar la presencia de dos contrapesos en Can Fita, debiendo suponer que su olivar era mayor que la del resto de yacimientos ibicencos, los cuales, por regla general, sólo disponían de uno. Se supone que en la época alta imperial, la producción de aceituna en Can Fita abarcaba una producción máxima basada en este cultivo de entre 11.000 y 17.000 litros anuales que precisarían de un mes o de un mes y medio para su transformación. Dicho aceite debía consumirse mayoritariamente en la ciudad de Ebusus sin sobrepasar los límites insulares, salvo alguna rara excepción, y menos aún en época alto imperial, cuando el aceite bético envasado en ánforas Dressel 2 dominaba los mercados mediterráneos y llegaba incluso a las costas ebusitanas, incluido el asentamiento de Can Fita.
Vistos los contenidos anfóricos y considerando una producción de aceite destinada únicamente al mercado interior, no es razonable pensar que Can Fita estuviera especializado sólo en dicha producción. Es probable, por tanto, que sus campos también estuvieran ocupados por importantes superficies de viñedos, aunque en el registro arqueológico las instalaciones destinadas a la producción de vino son menos evidentes. Disponemos de indicios suficientes para asegurar que, de manera simultánea a la importante reforma de las estructuras agrarias anteriormente citadas, se construyó una parte urbana decorada con motivos pictóricos completamente integrados en los modelos aceptados por todo el Mediterráneo.

En el siglo III – Se inicia el abandono de la parte urbana
En el siglo III continúan utilizándose las dependencias anexas a la prensa y empieza, posiblemente, el abandono de la parte urbana, mientras que en la rústica se pavimentan los suelos y se cambia ligeramente la distribución. Las instalaciones agrícolas seguirán descubiertas, aunque ignoramos si se hallaban en funcionamiento, al menos hasta el siglo IV o V, aunque en este momento la actividad no debió ser muy intensa, como indica la escasez de materiales datados en el último siglo. Paradójicamente, con la disminución de la actividad se multiplican los hallazgos monetarios.

Siglo V – VI
Más tarde, a finales del siglo V o ya en el VI, en época bizantina, se recupera la zona agrícola y se procede, con seguridad, a la inutilización con escombros rellenando las dependencias anteriores, para levantar sobre ellas una gran habitación con un hogar central, existente hasta el siglo VII d.C. En torno a dicho hogar destaca una mayor frecuencia de los hallazgos de malacofauna con un total de 600 fragmentos que representan el 40% de los hallados en el yacimiento. Esto podría interpretarse como una mayor dependencia de esos momentos de los recursos derivados del marisco.

No es fácil precisar la fecha exacta del abandono del yacimiento o si se produce un abandono absoluto. Es en dicho momento cuando deberíamos formularnos una pregunta muy importante acerca del destino del olivar, dado que al-Zuhri afirmaba que en el siglo XII no existía en Baleares; además este cultivo tampoco era citado por los nuevos conquistadores catalanes un siglo después. ¿Qué había ocurrido con el olivar? Según el prestigioso investigador M. Barceló, el olivar debió ser reintroducido en las islas d»Al-Andalus por los almorávides.

DATOS DE LAS TUMBAS EXCAVADAS EN EL YACIMIENTO ARQUEOLÓGICO DE CAN FITA
Aquí debemos señalar que las instalaciones campesinas de las islas Pitiusas, entre los siglos I y VII, poseían necrópolis propias donde inhumaban a sus muertos. Es, a nivel de Ibiza, la perduración de una práctica que se remonta al siglo V, momento clásico de la época púnica.

En Can Fita fueron excavadas tres fosas En ocasiones las mismas fosas servían para realizar diversos enterramientos. En el caso de Can Fita las fosas excavadas fueron tres, datadas entre la segunda mitad del siglo III y el siglo VI o VII, porque después el establecimiento parece que no tiene continuidad, y al menos en la número 1 quedó demostrado que albergaba más de una inhumación. Serían la representación de una pequeña parte de los habitantes que llegó a tener aquel núcleo rural a lo largo de su dilatada historia, de más de mil años. Dichas tumbas albergaban como mínimo a 4 individuos y según los análisis realizados se pudo determinar que los restos hallados correspondían a 2 individuos femeninos adultos y 2 menores, uno de 12 años y otro de 5, aproximadamente.

PRIMEROS HALLAZGOS DE PINTURA MURAL EN IBIZA
Entre los diferentes hallazgos realizados en el yacimiento de Can Fita destaca uno en especial que permitió la aportación de un nuevo elemento a la arqueología ibicenca. Durante las excavaciones aparecieron los primeros restos de revestimiento mural pictórico de época romana en nuestra isla

Patrimonio

PUIG DE MISSA
El Puig de Missa es un importante conjunto arquitectónico y un componente emblemático del patrimonio del pueblo de Santa Eulària des Riu.
Recibe este nombre por el hecho de tener la iglesia, que ahora es parroquial, en su punto más alto. Es un montículo de 52 metros de altura sobre el nivel del mar que domina una fértil comarca atravesada por el río de Santa Eulària. Este reducido núcleo urbano, con una iglesia fortificada del siglo XVI como elemento ha sido y sigue siendo protagonista y testimonio de nuestra historia.

CARACTERÍSTICAS DE LA IGLESIA
La estructura esencial del actual templo, formada por la nave y la torre es fruto de un único proyecto, puede que del mismo autor que de las murallas de la ciutat d»Eivissa. Se hicieron diversas construcciones añadidas para intentar disimular su carácter de fortificación, entre ellas, las dos capillas laterales (números 3 y 4), que pertenecen a finales del siglo XVII o a la primera mitad del siglo XVIII, los porxos (número 5) de la misma época, que era el lugar de reunión para una comunidad que vivía dispersa en el campo. Se abrió la actual puerta principal (número 6) en sustitución de la anterior fortificada y la de ses Dones o de cala Llonga (número 7). También se añadió la casa del vicario, cas vicari, y luego la del sacerdote, cas capellà, y la Sacristía (número 8). El interior del templo es sobrio. El altar mayor es barroco, proveniente de San Millán de Segovia; de la misma procedencia son los retablos de las capillas 3 y 4. Entre las imágenes destaca el Cristo atado a la columna, obra del siglo XVII.

Bibliografía consultada: EL PUIG DE MISSA DE SANTA EULÀRIA DES RIU Anàlisi històrica i arquitectònica Consell Insular d´Eivissa i Formentera Conselleria de Cultura Autor: Antoni Ferrer Abárzuza

INAUGURACIÓN OBRAS EN EL PUIG DE MISSA 2002
El día 10 de febrero de 2002 el Ayuntamiento de Santa Eulària des Riu inauguró un conjunto de proyectos destinados a conseguir que el Puig de Missa siga teniendo su importancia emblemática y sea, al mismo tiempo, más accesible y acogedor para los residentes y para los visitantes: el enterrado de las líneas eléctricas, la mejora de la iluminación, el empedrado de los accesos para los peatones y la mejora de la carretera de acceso.   

Al Puig de Missa llegaban tradicionalmente, tanto los vivos como los muertos, por los diversos caminos que recibían colectivamente el nombre de caminos de misa e individualmente se nombraban a partir de la vénda más lejana desde la cual se llegaba. Por el camino de Cala Llonga, que da al sur, solían pasar los residentes de las véndes de Cala Llonga, des Coloms y parte del Trull d»en Vic. Hacia levante tenemos el camino de sa Vila, que se bifurca: uno de los ramales va a sa Vila y Arabí de Baix, y el otro continúa por detrás de sa Vila hacia Arabí de Dalt. Desde el noroeste, por el camino des Novells, venía la gente de las véndes de l´ESglésia, des Trull d´en Vic y des Novells. Inaugurar el empedrado de estos antiguos caminos de misa y ponerles los nombres de las véndes es un respetuoso homenaje del Ayuntamiento de Santa Eulària a nuestras costumbres y a nuestras tradiciones.

TORRE D´EN VALLS o D´EN CAMPANITX
Texto y documentación extraídos del libro: «TORRES DE DEFENSA DE SANTA EULALIA. Aportación al conocimiento del Patrimonio Histórico del Municipio de Santa Eulària des Riu». Autores: Michel Ferrer Clapés y Antonio Ferrer Abárzuza. Patrocinado por el Ilustrísimo Ayuntamiento de Santa Eulària des Riu.

DESCRIPCIÓN
Se trata de una torre de defensa costera para albergar artillería; se edificó durante la segunda mitad del siglo XVIII, concretamente el plano original lleva fecha de 1763. Al igual que las de Port de Balansat, Portinatx, Cap des Jueu, Torre d»en Rovira y las de Formentera: Torre de Punta Gavina, des Cap de Barberia, des Pi des Català y de Punta Prima; son fruto de un plan de defensa global de las islas gestado en el siglo XVIII. Este plan contaba con las ya existentes, o sea, la del Carregador de la Sal, la de Santa Eulària, la de Sant Antoni y la de Ses Portes, además de la del Espalmador, construida durante la primera mitad del siglo XVIII.
Las características de la Torre de Campanitx, y por extensión de todas las construidas en las islas durante esa época (excepto la de Espalmador), son las siguientes:
Planta baja. Se encuentra dividida en dos mitades, una de ellas maciza y la otra dividida a su vez en dos compartimientos: uno el polvorín, que cuenta en esta torre con dos respiraderos, el otro, el depósito de víveres en el que se encuentra la escalera adosada al muro que da acceso a la planta principal. En el trayecto de la escalera encontramos dos troneras.
Primera planta. Constituida por una sola habitación abovedada en la que se encuentra la entrada, una tronera en el polo opuesto a ésta y la escalera de acceso a la garita, además de la escalera antes citada por la que se desciende a la planta baja. La entrada a la torre se encuentra defendida exteriormente por el matacán de la garita, dos fuertes puertas cierran el paso, entre ellas la ladronera, que es un orificio rectangular que comunica el túnel de entrada con la garita, por este orificio se podía abatir a los asaltantes que hubiesen conseguido atravesar la primera puerta.
Plataforma. En ella encontramos una garita rectangular cuyo costado exterior se adapta a la curvatura del muro, en su interior encontramos el matacán sostenido por cuatro ménsulas que como ya hemos dicho servía para defender la entrada, sobre él dos aspilleras dominan el camino de acceso a la torre; en el suelo de la garita encontramos la boca de la ladronera antes descrita, además de la estrecha escalera de caracol que comunica con la primera planta. En el exterior de la caseta la plataforma cuenta con un parapeto corrido, es decir sin troneras; desde aquí se domina todo el sector de la costa comprendido entre Punta Grossa y el Cap Roig, además de Tagomago. Exteriormente la torre se nos presenta como un cuerpo troncocónico que se levanta sobre la base que se adapta a las irregularidades del terreno. Presenta, la torre dos botacones de adorno, uno a media altura y otro en la parte superior a partir de la cual el parapeto asciende verticalmente. La entrada situada en la primera planta es de arco de medio punto, la torre se encuentra coronada por la garita con cubierta a dos aguas. Originalmente el aparejo de la torre estaba formado por piedras de mediano tamaño reforzadas con mortero, además contaba con seis nervios de piedra arenisca («marès»), cuya función es de dar rigidez al edificio. Actualmente sólo cuenta con este tipo de aparejo la parte que resistió la explosión que como vemos seguidamente causó la destrucción de la torre, y que por lo tanto no hubo de ser restaurada, en cuanto a los nervios de «marès», sólo cuenta con tres de los seis que originalmente tuvo.

ESTADO DE CONSERVACIÓN
Restaurada hace unos años y a nuestro parecer usando materiales inadecuados y habiéndola dotado exteriormente de una escalera de madera que tampoco existía originalmente, ya que los torreros de la época usaban escaleras de mano o de cuerda que se retiraban cuando era necesario; por lo tanto, para recobrar su imagen primitiva dicha escalera debería retirarse, en nuestra opinión (la de los autores del libro).
Vicente Tur Guasch, interesado en las tradiciones locales, ha podido recoger las versiones siguientes sobre las causas que motivaron la destrucción de la torre. A falta de versiones escritas, las ha recogido oralmente y son las siguientes:

1.- Por las fechas en que ocurrió la explosión, se encontraban destinados como torreros en la misma, unos tales Gorc y Colomar, quienes por las noches acostumbraban a ir a «festejar» y de «finestres» con los jóvenes del contorno; cosa que no hacía gracia a los mozos del lugar, que para vengarse prendieron fuego al polvorín de la torre una noche cuando ellos se encontraban ausentes.
2.- La otra versión es que siendo Colomar el torrero, natural de San Carlos, invitó a su compañero Gorc a cenar a su casa con motivo de las matanzas, y encontrándose en este menester les sorprendió la explosión; que al igual que en el caso anterior, pudo ser provocada por los rivales en las lides amorosas.
Sólo recientemente tenemos noticias escritas de la referida explosión, gracias a la paciente y delicada labor de un ilustre militar, D. Eduardo Posadas, el cual es un verdadero amante de todo lo que a nuestra Historia se refiere y que en los últimos tiempos ha venido publicando unos maravillosos artículos a través de los medios informativos locales. El del «Diario de Ibiza» del día 1 de febrero de 1983 bajo el título de la «Voladura de la torre de Campanitx» escribía un interesante artículo sobre la explosión ocurrida en la citada torre en el que se declaraba lo siguiente: Los torreros en cuestión no eran otros que Vicente Guasch, alias Gorc, y Marcos Colomar, naturales de Santa Eulària y posiblemente ambos de la Parroquia de Sant Carles, en la que aún existen miembros de la familia del primero e incluso la casa de sus antepasados.
En una reciente conferencia sobre las torres de defensa, fijábamos la fecha del accidente entre los años 1860 y 1867, al tiempo que sugeríamos la posibilidad de que la catástrofe hubiera sido originada por una descarga eléctrica durante una tormenta, y como a continuación veremos, andábamos en lo cierto. Respetamos la tradición y ortografía de los fragmentos de escritos de la época que transcribimos, retocando sólo algunos puntos para mayor comodidad de su lectura. El siguiente telegrama que el gobernador Militar de Ibiza cursa a las 8 h 56 m del día 29 de noviembre de 1864, al Excmo. Sr. Capitán General de estas islas, junto con la notificación que por escrito le hace al día siguiente, nos precisa la fecha y las causas de la voladura. Dicen así uno y otro:
«Según aviso del Torrero una chispa eléctrica ha incendiado la pólvora de la torre de Campaniche y volado la mitad. No hay desgracias».
«Según parte verbal del Torrero Vicente Guasch, que ha recibido esta noche, de una tormenta que se presentó en la del 27 al 28 inmediatos, descargó una exsalación en la torre de Campaniche, término de San Carlos, de la Isla, situada a 6 horas de esta plaza al N.E. causando la inflamación de un quintal de pólvora, que como torre artillada, contenía una pieza de hierrro y diez balas de 13 centímetros, ha destruydo la mitad de dicha torre, sin originar desgracias personales. En su consecuencia he dispuesto salgan inmediatamente en aquella dirección el Celador de fortificación y el Ayudante de esta plaza para que en vista del siniestro acaecido forme la correspondiente memoria, que aclare el suceso y los daños ocasionados lo cual tendré el honor de elevar a la superioridad de V.E. tan luego como sea terminado».

Por su parte, el Sargento Celador del Cuerpo de Torreros de la Sección de Ibiza, informaba a su jefe, el de la Comandancia de Torreros de Baleares lo que sigue:
«Con esta fecha (29 de noviembre 1864) recibo de los torreros de Campanich, el parte siguiente. Pongo en el conocimiento de Vd., como en la noche del domingo día 27 del corriente hallándome con mi compañero Marcos Colomar, en la torre de Campanich salimos a reconocer el distrito de nuestra vigilancia, y observamos un buque que al parecer se dirigía a la costa; más como estava algo distante y la atmósfera se había cargado hasta el punto de amenazar lluvia y desprendió algunas exsalaciones eléctricas, acompañadas de truenos, nos recogimos en la mencionada torre, empero aún que esas continuaron, conociendo que el buque no podría estar lejos de punto de desembarco, bolvimos a salir, llegamos a la orilla del mar, y viendo que aquel buque había desaparecido de la vista, regresamos otra vez a la torre, y nos encontramos en la inesperada novedad, que parte de ella estaba derribada, cuyo suceso tan solo podemos atribuir a algún rayo.- Por el torrero Vicente Guasch, Antonio Llobet.
Por lo cual enseguida me trasladé en aquel punto, con el fin de asegurarme del caso, y habiendo hecho varias observaciones evisto derribada en poca diferencia la tercera parte de la torre, esto es, por la parte exterior, y lo restante y demás parte de la torre, esto es, por la parte exterior, y lo restante y demás parte de la torre amenazando ruina; la bóveda perteneciente al segundo cuerpo de la mencionada, la mayor parte hundida la entrada de la misma, la puerta interior permanece plantada, faltando la primera, como igualmente se ve una de las Puertas del Polvorín, los demás efectos los he mandado recoger, pues estaban mezclados con las ruinas. En cuanto a las 99 libras de pólvora que había, no he podido averiguar si se habian incendiado o no, por causa de no poder penetrar en algunas partes del interior, por el mal estado en que se halla, ni tampoco he podido comprender la causa de tal acontecimiento. Lo que pongo en conocimiento de Vd. para los efectos consiguientes.»
Ignoramos cual sería el resultado de la información mandada abrir al Ayudante por el Gobernador, pero debió de estar en concordancia con lo ya dicho a la máxima autoridad militar de las islas, por cuanto ésta dio cuenta al Ministerio de la Guerra, en los mismos términos del parte inicial. Preocupación del Capitán General era, que el servicio de vigilancia que desde la destruida torre se ejercía pudiera sufrir menoscabo, y «no fuera tan extenso como conviene a la seguridad de la isla», por lo que insta al Gobernador para que hiciere las correspondientes y le informara de lo que resultara y procediera en su caso, a fin de adoptar la providencia «que nos convenga para que no quede desatendido servicio tan importante».

No estuvo remiso el Gobernador que, a vuelta de correo, le manifestaba que puesto de acuerdo con el Comandante de Ingenieros de la Plaza, se había persuadido de que lo más económico y conveniente sería construir una caseta fortificada para los torreros, en el monte inmediato al sur de la antigua, denominado Descubierta de la Chapa, que permite vigilar toda la costa y ensenadas hasta las torres limítrofes, con lo cual quedaría aquel puesto asegurado en su vigilancia y servicio correspondiente. Solicitó el Capitán General el asesoramiento preceptivo del Director subinspector de Ingenieros de las islas, quien con fecha tres de diciembre, le traslada el informe del Comandante de Ingenieros de Ibiza, por el que comunicaba: «…Y como resultado del reconocimiento practicado en aquel sitio, tengo el honor de manifestar a V.S., lo que sigue.

Los efectos de la explosión de un quintal de pólvora que contenía la torre de Campanitch, situada en la costa de levante de la Isla de Ibiza, fueron tan perjudiciales para dicha torre, que sin haber volado más que parte de ella, lo que ha quedado en pie amenaza más peligro que la misma voladura, pues continuamente caen de las partes más elevadas, masas de piedra que se desacen en fracmentos al rodar sobre el suelo, e impiden aproximarse a su pie; por lo que la demolición de los restos que han quedado, además de ser peligrosa sería muy costosa y sin objeto útil de ninguna especie, toda vez que no puede aprovecharse nada de cuanto ahí existe.

En vista del servicio que prestan los torreros en las costas de estas Islas, ya que para vigilar los puntos de desembarco, evitar el alijo de contrabando, formar cordón en tiempo de epidemia en el continente y por último tener un puesto asegurado y bien situado donde refugiarse, vigilar y hacer defensa pasiva, me han hecho concebir el proyecto de edificar una torre cuadrada o cuerpo de guardia defensivo, de reducidas dimensiones y de poco costo que satisfaga a las exigencias del servicio peculiar de los torreros.
En su consecuencia examinando y reconocido el torrero acompañado del Sargento de Torreros de aquella Isla quién ha facilitado los actos necesarios, como conocedor práctico de toda la costa, me ha parecido que en el estado ruinoso que ha quedado la torre sería muy costoso su reedificación por ser una obra colosal para abrigar dos hombres que aunque tenían a su cargo una pieza de artillería montada y en batería, no era puesta allí para que ellos pudieran cumplir mejor su cometido, sino con otro objeto muy anterior a la organización de los expresados torreros; y como hubiera sido costoso el retirarla se quedó montada, como en muchas otras torres de estas costas, cuyos cañones se encuentran abandonados a alguna distancia de aquellas.
Para ejercer una vigilancia completa a un lado y otro del punto donde se situe la torre, se hace necesario abandonar la altura donde se hallan actualmente las ruinas de la Campanich, pues que ésta sólo descubre la isla de Tago Mago que está muy próxima, y la parte de costa situada al N. hasta punta Grosa proximamente lengua y media, quedando oculta toda la del S. que es precisamente la que tiene mejores calas y abrigos para las embarcaciones, por cuya razón los torreros al verificar la descubierta por las mañanas, siempre se han situado sobre la altura llamada Descubierta de la Chapa distante unos dos kilómetros de la anterior, descubre los mismos por el N. que desde Campanich, domina igualmente el islote Tago Mago y ve además perfectamente toda la costa del S. hasta punta Arabí que dista unas dos leguas.
Por consiguiente reconociendo que por las razones que dejo apuntadas, mucho más ventajoso ocupar la altura o sitio llamado Descubierta de la Chapa que la que actualmente ocupan las ruinas de la de Campanich, y siendo además necesario y urgente promocionar un abrigo seguro a los torreros que la ocupaban, pues se han quedado sin casa ni hogar y se hallan alojados a bastante distancia de la costa, me atrevo a proponer y pasar a manos de V.S., para la superior aprobación, los planos del proyecto el presupuesto extraordinario de un cuerpo de guardia defensivo o torre cuadrada con dos pisos para alojamiento en ella con toda seguridad los torreros encargados de vigilar la costa. Esta obra por su urgencia he creido que estaba comprendida en la declaración tercera del artículo 36 del Reglamento de Obras del Cuerpo».
El proyecto debió de merecer la aprobación de la superioridad, toda vez que el 17 de mayo de 1865, el Excmo. Sr. Ministro de la Guerra decía al Ingeniero General: «Enterada la Reina (q.D.g.) del proyecto y presupuesto que V.E. remitió a este Ministerio con fecha 13 de febrero último, importante seis mil quinientos reales de vellón, con objeto de que pueda reemplzarse la Torre de Campaniche en Ibiza, que fue destruida a consecuencia de haberse colado al repuesto que en ella había por efecto de una descarga eléctrica: S.M. de conformidad con lo informado por el Director General de Administración Militar, se ha servido aprovar dicho presupuesto adicional, con cargo a la dotación ordinaria del material, por ser esto lo más regualr considerando lo que sobre el particular se halla dispuesto y la índole de la atención de que se trata».
Aquella torre cuadrada de dos pisos de que se habla en el proyecto, jamás llegó a construirse a no ser que el tiempo haya hecho desaparecer no sólo su huella sino hasta su recuerdo. Aunque nos inclinamos a creer que estos seis mil quinientos reales de vellón aprobados para su construcción, jamás llegaron a Ibiza, que una vez más y a pesar de los buenos deseos, el crónico estado de anemia de la Hacienda Pública, lo hizo imposible.

Suponemos que el problema planteado con la voladura, se solucionó gracias a la iniciativa local, con la construcción de un habitáculo provisional, que la provisionalidad es una manera de ganar la eternidad en el Pou des Lleó, cuyas ruinas han alcanzado nuestros días y son conocidas en la zona como la Casa de sa Guarda. Pero esto ya es harina de otro costal. Finaliza aquí el artículo en el que el Sr. Posadas nos aclara todo lo referente a la explosión que causa la ruina de la torre. En lo que a la torre se refiere, para finalizar añadiremos que en el acta de entrega y en cumplimiento a lo dispuesto en la R.O. de 15 de febrero de 1867, cuando el Ramo de Guerra devolvió a Hacienda las torres existentes, le fue asignado un valor de 150 pesetas. 

Bienes de interés cultural

PUIG DE MISSA
Declarado a comienzos del siglo XX «paraje pintoresco». Este tipo de protección ha impedido la degradación de la arquitectura y el paisaje de este «Puig», origen de la actual villa de Santa Eulària des Riu. La iglesia, construida en el siglo XVI como una pieza más del sistema de defensa y vigilancia de la isla sirvió, en el siglo siguiente, como referente para la construcción de las primeras casas agrupadas de la zona, una de las cuales se usa actualmente como sede del Museo Etnológico de Ibiza y Formentera. La muestra fija de este museo, muy representativa de la cultura de otros tiempos, juntamente con las exposiciones periódicas, hacen su visita muy recomendable. Período: siglo XVI.

IGLESIA DE LA MARE DE DÉU DE JESÚS
Levantada por los franciscanos a finales del siglo XV. Aunque actualmente puede considerarse como integrada dentro del núcleo urbano de Jesús, en sus orígenes sirvió para el culto de la gente de mar residente fuera de las murallas de la ciudad de Ibiza. Guarda el retablo alusivo a la natividad de la Madre de Dios, obra de los Osona, joya del llamado estilo internacional de transición entre la pintura gótica y renacentista. Período: finales del siglo XV.

IGLESIA DE SANTA GERTRUDIS DE FRUITERA
Acabada en el año 1797 tiene la particularidad de contar con la espadaña (1899) más grande de todas las iglesias de la isla. Su fachada actual delata unos añadidos muy posteriores al templo original, probablemente hechos hacia el año 1890. El presbiterio conserva el retablo original de madera con una imagen moderna de Santa Gertrudis. Período: finales del siglo XVIII.

IGLESIA DE SANT CARLES
Construida a finales del siglo XVIII tiene uno de los «porxos» compuestos de hileras de columnas más destacados de toda la payesía de la isla. El lugar donde se levanta el templo destacaba por la riqueza de su paisaje (muy alabado por el Archiduque Luis Salvador), modificado por la intensa urbanización actual. En el interior se conserva un confesionario de estilo antiguo, probablemente del siglo XIX. Período: siglo XVIII.

ACUEDUCTO DE S´ARGAMASSA
Muy cerca de la Cala de S´Argamassa, paralelo a la edificación de un hotel con el mismo nombre, se encuentra este muro de piedra con una canalización en su parte superior para el transporte de agua. Los expertos aventuran una explicación posible para este acueducto de 425 metros de largo: formaría parte de unas instalaciones industriales para la salazón del pescado (siglos I y II d.C.). La «vila» aún pendiente de excavar, podría ser una parte de los almacenes donde fabricaban el «garum», conserva muy apreciada por los navegantes de la antigüedad en el Mediterráneo. A unos metros dentro del mar, aún se puede observar la continuación de la canal que sobresale de golpe a una roca convertida hoy día en escollo. Período: romano siglo I

Qué son las véndes?

Vénda: Parte de los antiguos quartons de Ibiza y, desde su creación, el año 1785, de las modernas parroquias o zonas rurales de Ibiza y de Formentera, que abarcan diversos caseríos diseminados.

VÉNDES DE SANTA EULÀRIA
Sa Vila
S´Església
Arabí
Es Trull d´en Vich
Es Coloms
Cala Llonga
Es Novells

VÉNDES DE SANT CARLES DE PERALTA
Morna 1
Morna 2
Sa Vorera
Pla des Figueral
Sa Marina
Atzaró 1
Atzaró 2
Peralta
Cala Mastella
Es Canar

VÉNDES DE SANTA GERTRUDIS DE FRUITERA
Cas Ramons
Parada
Cas Serres
Es Poble
Sa Picassa
Fruitera
Santa Maria
Cas Savions
Can Llàtzer

VÉNDES DE JESÚS
Ses Torres
La Marina
Cala Llonga de Dins
Cala Llonga de Fora
Santa Maria de Dalt
Santa Maria de Baix
L´Horta de Dalt

L´Horta de Baix

VÉNDES DE PUIG D´EN VALLS
Antiguamente Puig d´en Valls era una vénda de la parroquia de Jesús. Esta parroquia es de creación reciente.

Playas

Todo la información necesaria para visitar las mejores playas y calas de Santa Eulària des Riu. Todas sus características, servicios, fotos…  

Enlaces relacionados
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-Cala LLonga
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-Playa de s´Estanyol
-S´Argamassa
-Cala Mastella
-Playa Es Figueral
-Cala Martina
-Playa del Río de Santa Eulària
-Cala Boix
-S´Aigua Blanca
-Cala Pada

Gastronomía

La insularidad de la Isla de Eivissa y la escasez de comunicaciones incidieron directamente sobre su gastronomía. Los ingredientes básicos de todas las comidas eran los que la propia isla era capaz de producir, con escasa participación de ingredientes externos.

El hecho de que la mayoría de estos cultivos estuvieran destinados al autoconsumo aseguraba la máxima calidad en los productos, siempre frescos, con los que se elabora esta cocina, lo que repercute directamente en el resultado final de los platos. Se trata de una cocina de fuerte sabor, donde predominan como base los alimentos frescos: carnes, pescado, legumbres, hortalizas y frutas del tiempo y, como subproductos, los tradicionales: leche, queso, huevos, embutidos (sobrasada y butifarra) y tocinería, aceitunas, higos, almendras, etc. Y el aceite de oliva es también imprescindible.

En toda buena mesa se consideran imprescindibles unas aceitunas, un buen pan payés y vino de la tierra («vi pagès»), de gran cuerpo y fortaleza, sabor fuerte y alta graduación. Los platos tradicionales aúnan con gran equilibrio carnes o pescados con verduras y hortalizas. De gran interés gastronómico son los arroces de pescado, secos (paella) o con caldo (arroz marinera). Pescados: «borrida de ratjada», «peix amb salsa verda», «raons frits», «peix al forn», «frit de polp», «calamars»…, así como el «bullit de peix», que con un buen alioli por encima pasa por ser una de las estrellas de esta cocina. Los guisos de carne también son deliciosos , como el «bullit d»ossos», el arroz de matanzas y carne al horno. En las matanzas se elaboran platos que sólo se preparan una vez al año, es decir, cuando se dispone del ingrediente necesario: el cerdo. El «arròs de matances», el «bullit d»ossos» y la «frita de matances» no pueden faltar en ninguna celebración de este tipo. Además, en las matanzas se elaboran los embutidos que acompañaban a los ibicencos durante todo el año en su mesa: sobrasada, butifarra, «camaiot», tocino, etc.
En cuanto a la repostería, los postres más apreciados son el «flaó», tarta de queso con especias y hierbabuena que se prepara en Semana Santa; los buñuelos hechos con la harina, los huevos, el azúcar y un poco de zumo de naranja (hay quien también le pone patata triturada) que se hacen fritos, y las «orelletes», pasta típica azucarada. También es muy popular la «greixonera», que es una mezcla de pan con leche, huevos y azúcar caramelizado que se cuece al horno a modo de tarta. Y cómo no, los frutos típicos de la isla como los higos secos, secados al sol un tiempo determinado hasta que llegan al punto exacto de secado, como para ser considerados una confitura.
Para poder degustar toda la gastronomía que se ofrece en el municipio, existe una variada oferta de excelentes restaurantes situados en entornos privilegiados: en casas payesas en el campo, junto al mar, en las diferentes parroquias del municipio. En los comercios del municipio y en las zonas turísticas también se pueden adquirir productos típicos elaborados (queso, sobrasada y butifarra, quesos de cabra y oveja, higos secos) y toda la variedad de postres (buñuelos, «orelletes», ensaimadas, «flaó», etc).
BON PROFIT (buen provecho)

RECETAS

En este apartado se irán incluyendo recetas típicas de la cocina del municipio de Santa Eulària des Riu. Si desea que su receta se publique en esta sección, por favor rellene el formulario adjunto y estudiaremos su inclusión. Las recetas deben ser de platos típicos del municipio.

UNA RECETA DE SALSA DE NADAL
INGREDIENTES:
1,5 kg. de almendra pelada y molida
8 huevos
12 litros de calvo de pollo y gallina
1,8 kg. de azúcar
Canela
Azafrán
Sal y pimienta blanca

Mezclamos la almendra con los huevos hasta que quede como puré. Vamos añadiendo, poco a poco, 1/3 de caldo tibio, que habremos preparado con un gallo bien grande, una gallina vieja y un poco de tocino (algunas personas también ponen cordero y cerdo, con algún trozo de sobrasada y butifarra) diluyendo la mezcla hasta que quede bien fina y líquida. Después la pasamos por un colador añadiendo el resto del caldo y lo ponemos a cocer, siempre removiendo con una cuchara de madera para que no se pegue la almendra a la olla y se queme. Siempre se ha de remover en un mismo sentido. Cuando empiece el hervor, tenemos que tener la precaución de que no rebose de la olla, porque sube mucho; para evitarlo se tiene que reducir el fuego o bien añadir un poco de agua o de caldo para romper la ebullición. A la media hora de cocer le añadimos el azúcar y la sal. En seguida se ha de añadir la canela molida, la pimienta, un poco de clavel y una pizca de azafrán, al gusto. Es importante que el azafrán esté bien tostado y picado. La seguimos hirviendo una media hora más y ya está lista para comer con un buen trozo de bizcocho. Para conservarla la haremos hervir cada tres o cuatro días, separando la cantidad necesaria para ir comiendo a diario. Como al hervir va espesando la podemos aclarar con un poco de agua.

Salsa vegetariana. En lugar de poner caldo de carne se puede utilizar un caldo preparado con pan y aceite de oliva, y bien colado. BUEN PROVECHO.

 

Ball Pagès

En nuestras danzas, los papeles del hombre y de la mujer están claramente diferenciados. La mujer, sumisa, pega sus brazos al cuerpo; la mirada fija en el suelo, nuca al hombre. Camina con pasos muy cortos y rápidos, describiendo círculos sobre un mismo centro. El hombre, por su parte, no tiene unos pasos determinados previamente. Con grandes saltos trata de mostrar su fuerza, la hombría con la que ganar el favor de la mujer.
A veces se ha comparado la imagen de la mujer ibicenca con las terracotas fenicias. Representando figuras femeninas, la silueta triangular (símbolo de Tánit), la actitud hierática y distante recuerdan a la diosa que maneja a voluntad al hombre. El debe esforzarse para seguirla, nunca darle la espalda.
Al hombre se le puede comparar con el gallo en celo. Está recogido en documentos antiguos un «Ball des Gall» (Baile del Gallo), en el que el hombre perseguía a la mujer, mientras ella seguía con sus círculos sin prestarle atención. Las prendas mas vistosas del bailador -la barretina, los flecos de la faja, el pañuelo en el cuello- vuelan en el aire como la cresta, la cola y la garganta de un gallo.
Los bailes y toda la cultura popular pertenecen a una sociedad rural, campesina. Esto pesará mucho en algunos momentos. Las celebraciones que daban motivo a la fiesta eran básicamente dos. La gente que vive en y del campo no tienen muchas ocasiones para los festejos. Se baila en las bodas y en los pozos y fuentes dispersos por el campo, cuando el nivel del agua de los manantiales era el más bajo del año. Dice la tradición que se escogía una gran piedra de los alrededores de la fuente y se le disparaba con un trabuco. Si la piedra se rompía, volvía el agua a la fuente.

Buscando en el origen de estos bailes, deberemos volver la mirada hacia muy atrás en el tiempo. Los bailes en forma de círculo son quizás los más antiguos de la coreografía popular, con unos tres mil años. Del protagonismo femenino en la danza podemos deducir una estructura matricial en la sociedad, también remotísima en el tiempo. Las diferentes culturas que han pasado por nuestra tierra han ido añadiendo su aportación, respetando de alguna manera, lo ya existente: culto a los astros, a la luna, al agua, cristianización de estos ritos, etc. Incluso el fenómeno del turismo, la última invasión, aunque incruenta, repentina y desbordante, ha influido en las canciones nuevas, compuestas por autores viejos. La influencia árabe es más patente en la música (percusiones argelinas) y en la canción que en las danzas. La canción posee un marcado carácter oriental; las palabras son pronunciadas a medias, solo inteligibles para un oído autóctono acostumbrado a ellas. Las palabras tienen que adivinarse, se cortan sílabas para que encajen en una melodía casi monocorde, monótona. La influencia cristiana es quizá la más fuerte, por reciente. En el año 1235 los señores catalanes bajo el reinado de Jaime I tomaron la isla a los árabes. Su influencia la encontramos en las joyas, los vestidos de los hombres, la lengua que hablamos, etc. A pesar de la cristianización de los bailes y la inclusión de música en la liturgia, puede reconocerse fácilmente el carácter profano de los mismos.
La manera de efectuar estos bailes varía de uno a otro pueblo. La idea de insularidad parece haberse extendido no sólo a todo lo exterior a la isla, sino a casi todo lo que excediese los límites de la parroquia.

Dentro de los bailes que se hacen, describiremos:
LA CURTA
Se trata de un baile de corta duración; los pasos y el ritmo son los adecuados para la gente de más edad. Generalmente los ancianos, el dueño del pozo con la heredera de la casa; o los suegros de los desposados -según la ocasión- empezaban la fiesta con esta danza, dando permiso a los demás para continuar.

LA LLARGA
El baile opuesto a La Curta. Los jóvenes muestran su fuerza con un ritmo mucho más rápido. En casi todas las danzas (excepto en una), el bailador escoge su pareja con un golpe de castañuela. Este gesto, un poco rudo para invitar a una mujer es disculpado al final del baile cuando el hombre se arrodilla delante de ella. La mujer le corresponde con una pequeña reverencia.

SA FILERA
Baila un hombre con tres mujeres en fila. Parece un baile de boda en el que la recién desposada es acompañada por dos amigas o damas. El ritmo es el mismo que en La Llarga.

SES DOS BALLADORES
Otra variante de La Llarga. Puede verse como un baile de inspiración machista, como la mayoría, donde un hombre corteja a dos mujeres indistintamente sin decidirse por ninguna. Al final del baile se arrodilla entre ellas. En algunos pueblas de la isla, este baile recibe otro nombre.

EL CANVI DE PARELLA
También variante de La Llarga, en este baile dos hombres escogen la posición adecuada que les permite cambiar de pareja sin romper los círculos simétricos de las mujeres.

  
SES NOU RODADES
Quizá es la danza más bonita e importante de nuestro repertorio. Con ella culminan las fiestas y se trata de una ceremonia nupcial. Lo nuevos esposos describen una seria de círculos; se separan y se encuentran en el centro, uniendo los codos. A partir de la sexta vuelta, la mujer muestra los anillos (veinticuatro en total), regalo del novio. En esta ocasión el hombre no usará su castañuela para invitar a su pareja, saldrán los dos al mismo tiempo.

LOS INSTRUMENTOS
La base rítmica de nuestra música es la percusión y el viento. Sorprende un poco que en una isla tan mediterránea no incluyan instrumentos de cuerda en su música. El tambor, la flauta, el espasí (pieza metálica en forma de espada) y las castañuelas, acompañan nuestros bailes y fiestas.

EL TAMBOR
Es un tronco de higuera vaciado con fuego. Las paredes exteriores están adornadas con labrados o pinturas, predominando, en este caso, los colores verde y rojo. Los motivos son vegetales o geométricos. La piel es de conejo.

LA FLAUTA
Es una rama de adelfa vaciada. Únicamente con tres agujeros, también va labrada con forma de vegetales y geometrías. Es un instrumento que requiere más habilidad. Los compositores, no obstante, no tienen conocimientos convencionales de solfeo u otras disciplinas.

EL ESPASÍ
Se trata de una pieza de metal, de forma alargada. Aporta a la música la estridencia del metal.

LAS CASTAÑUELAS
Posiblemente sea el instrumento más peculiar, por su tamaño y su sonido. Confeccionadas con la raíz del enebro, se labran a cuchillo con formas vegetales o geométricas. Aunque las castañuelas sean una pieza muy extendida en el ámbito mediterráneo, las que usamos nosotros son las mas voluminosas que se conocen. Su sonido se asemeja a los cascos de un caballo.

LA XEREMIA
Otro instrumento de viento. Lo utilizaban, sobre todo los pastores. Se confecciona con dos canutillos de caña joven, con una lengüeta vibratoria. En el British Museum de Londres se puede observar una pieza idéntica a la xeremia, se trata del «maid» egipcio.
Además de acompañar nuestros bailes, algunos de estos instrumentos pueden escucharse en celebraciones religiosas y otras fiestas solemnes. «Ses caramelles» es la canción de la noche de Navidad. «Sa Pujadeta» y «Sa Calera» son canciones ya clásicas de gran popularidad entre los ibicencos.

LOS VESTIDOS
Todos los que se dedican al baile están orgullosos de sus vestidos. La originalidad y autenticidad de algunos de ellos obliga a ponerse encima algunas piezas de más de trescientos años de antigüedad. Mujeres y hombres expertos las remiendan y confeccionan los nuevos siguiendo exactamente los diseños y texturas.
En los diferentes pueblos de la isla, al igual que varía la forma de ejecución de las danzas, también hay pequeñas variaciones en los vestidos. Podemos distinguir tres tipos de vestido, tanto para los hombres como para las mujeres, según su función y antigüedad.

LA GONELLA
Para las mujeres es el vestido más antiguo, probablemente data del siglo XVIII. Es una saya de lana tejida. Se compone de un refajo, jubón de lana tejida, con mangas de satén bordadas, con botonadura de plata y cintas de colores. Delantal, mantón dorado y «cumbaix», pañuelo de encaje que se ajusta a la cola. Se suele llevar un sombrero de fieltro negro de ala ancha.
Las joyas de este vestido son de plata y coral rojo. El oro tan usado posteriormente, escaseaba en aquel tiempo. Estas joyas se ceñían al cuerpo con cintas de colores, bordadas. El número de cintas indicaba el número de pretendientes que tenía la chica. Las mujeres ibicencas eran cortejadas por varios hombres a la vez y en un mismo día. Eran ellas las que teóricamente elegían a sus futuros esposos.

EL VESTIDO BLANCO
Es el vestido de la novia. De color blanco luminoso. Consta de las mismas piezas que la «gonella» (refajos, jubón, delantal, mantón y pañuelo) pero con algunas particularidades. Nunca lleva sombrero. La novia se colocaba refajos hasta que su anchura no le permitía pasar por la puerta de su habitación, sus prendas son de oro. Generalmente era la dote con la que la familia de ella contribuía a la boda. La cruz, «la joia», colgada con dieciocho palmos de cordón de oro (6 o 7 vueltas sobre el pecho) y dos o tres collares. Las mangas van abrochadas con botones de oro. Los anillos pueden presentar diversas formas, sello de la familia, el corazón y la llave de la casa, etc. Estos eran regalos del novio, veinticuatro anillos en total.

VESTIDO DE TRABAJO
Todavía se puede ver, en los pueblos apartados, mujeres ancianas que usan este vestido normalmente. El día de fiesta del pueblo, se adornan con sus joyas o sus mejores vestidos y salen a la iglesia, siguiendo una larga tradición.
Se compone de las mismas piezas, esencialmente, pero el delantal normalmente es largo, corto si se llevan prendas. Se puede acompañar con sombrero ancho de pita (capell de floc), con pañuelo amarillo, pero nunca junto con las prendas.

Para los hombres también presentamos tres tipos de vestido. El que recogemos como más antiguo, parece que proviene de un uniforme militar y podemos situarlo junto a la «gonella». Predomina el negro sobre el blanco. Se usaba un sombrero de ala ancha, negro, semejante al de las mujeres. En el cuello se lleva un gran rosario con cuentas de plata y ébano.
El siguiente es el más popular, posiblemente. Para las fiestas de verano, de un blanco luminoso, con la camisa muy bordada. Faja de colores vivos y chaleco con botonadura de plata: 14 o 24 botones, según la riqueza del hombre.
Por último, el más moderno, desaparecido hace poquísimo tiempo, era usado por los ancianos. En él se han suprimido todos los objetos de ostentación. No lleva botonadura ni adornos. Consta de una camisola cerrada sólo por el cuello, que cubre la camisa. De color oscuro, se lleva un pañuelo de seda, amarillo generalmente. Se acompaña con sombrero de fieltro negro. Existe una curiosa simbología según la cual, al levantar alguna de las patas del ala, se indica la condición del hombre: soltero, casado, viudo, etc.

Con todos estos vestidos se calzaban unas alpargatas de pita trabajadas a mano. Los colores que más destacaban en los hombres son el rojo y el blanco. Las mujeres ponen mucha mas fantasía en el colorido de sus ropas. Haremos mención especial a la joyas. «S»emprendada», conjunto de joyas de oro, playa y coral, cuyo valor artístico e histórico está muy por encima del económico.

y no podríamos acabar sin hacer mención de la importancia que tienen el baile, la música y los vestidos dentro de nuestra cultura y como parte muy relevante de nuestra entidad.

 

GRUPOS
XACOTERS DE SA TORRE
Xacoters de sa Torre se fundó el día 9 de diciembre de 1995. Se bautizó con el nombre de Xacoters para abarcar todo lo que la palabra xacota abarca: música, bailes, «cançó de porfedi», «cansó glosada», «xeremies» y «caramelles», en todas sus modalidades. La mayoría de sus integrantes pertenecían a la ya desaparecida Colla de Santa María. El sobrenombre de Sa Torre, se refiere a la vecindad que les une con dicho monumento histórico. Han participado en numerosos actos populares dentro de la isla de Ibiza, así como algunas actuaciones dentro y fuera de la península, y la grabación de varios discos de música y canciones populares. Dirección: Sa Tanqueta Pol. XXIII nº 19. Puig d´en Valls. Ibiza. Baleares. C.P. 07819. Telf. (0034) 971 19 03 00.

GRUP DE BALL PAGÈS ES BROLL
El Grup de Ball Pagès Es Broll cuenta con unos setenta componentes, cinco de ellos músicos, lo cual los sitúa como unos de los grupos de baile pagès más numeroso de las Pitiusas. El grupo celebró en mayo de 2002 su 20 aniversario, realizando una exposición conmemorativa. En ella celebraron 20años intensos y cargados de historias y anécdotas, de emociones y de sentimientos. 20 años de trabajo para conseguir mantener, fomentar y transmitir nuestros bailes y nuestra música tradicional.
Dirección: C/ Isidoro Macabich n° 23. 07840 – Santa Eulària des Riu. Telf.: (0034) 971 330818

GRUP DE BALLS TRADICIONALS DE SANTA GERTRUDIS
Dirección: Apartado de correos n° 299. Santa Gertrudis. Telf.: (0034) 971 19 74 07 – 971 19 72 14

CARAMELLERS DE SANTA GERTRUDIS
Dirección: Apartado de correos n° 299. Santa Gertrudis. Telf.: (0034) 971 19 74 07 – 971 19 72 14

SA COLLA DE L´HORTA
Nuestra Señora de Jesús
Sa Colla de l´Horta nació en el año 1978 con la finalidad de recuperar bailes, instrumentos, indumentaria y tradiciones propias de Ibiza. Su fundador y, desde entonces presidente de la asociación, es Vicente Ramón Escandell (Vicent d´en Jordi).
Ha colaborado en la semana de Ibiza en New York (1982), en el Festival Europalia de Bruselas (1985), en la fiesta de aniversario de la casa Hetzel en Alemania (1991), en la inauguración de la Casa de Ibiza y Formentera en Barcelona (1992), en la Expo de Sevilla (1992), en el Xacobeo 93 y numerosos festivales. Como grupo ha participado en el Festival Internacional de Montrejeau en Francia (1993), en el XVIII Festival Ciudad de Burgos (1995), en el Encuentro de Danzas Rituales de la Corona de Aragón (Alicante, 1997), en el Festival de Danzas de Castellón (1998), en la III Mostra de Folklore «A Fonsagarad 2000″ (Lugo, 2000) y en el Festival Milagre de Urgueira de Portugal (2001).
Año tras año viene realizando actividades para enseñar y perfeccionar a sus miembros en las danzas y en las manifestaciones musicales propias de Ibiza. Además, desde 1996, organiza diferentes talleres artesanales encaminados a la confección y elaboración de objetos artesanales relacionados con el folclore y la cultura del campo. Como consecuencia de los talleres organizados, y después de constatar la necesidad de su continuidad, Sa Colla de l»Horta se planteó la necesidad de recopilar las experiencias en varias publicaciones, también subvencionadas por el Ayuntamiento de Santa Eulària des Riu. Participa y colabora en el Festival Folclórico de Ibiza y Formentera. Es miembro fundador de la Federació de ball i cultura popular d´Eivissa i Formentera que existe desde 1998. Recibió el premio Savina, otorgado por el grupo ecologista GEN, en noviembre del año 2001.
En la actualidad está organizando los actos para celebrar el XXV aniversario de su fundación y la publicación de otro libro sobre Sa Colla de l»Horta.
Domicilio: Edificio Polivalente de Jesús O7819 Jesús. Teléfonos de contacto: Presidente: Vicente Ramón, 971312327. Secretaria: Edu Sánchez, 971313886.

SA COLLA JUVENIL DE PUIG D»EN VALLS
Fundada en 1985 por iniciativa del párroco Vicente Colomar (Vicent des Pins). Ha estado siempre dirigida por el folclorista Xicu Bufí. Participa en todas las fiestas del pueblo, colabora en los actos culturales del Club de la Tercera Edad y en actos del municipio. Pueden confeccionarse sus propios instrumentos y los trajes. Fue cantera de la Colla Santa María, lo es de los Xacoters de sa Torre. Dispone además de «balladors», «cantadors» y «glosadors». Imparte clases convenidas de baile, música y canción tradicional. Teléfono: 971 31 32 91

GRUP FOLKLORIC DE SANT CARLES DE PERALTA
Telf.: (0034) 971 33 24 05

Fiestas

01. Fiestas de Navidad. Del 20 de diciembre al 6 de enero.
02. Fiestas de Sant Antoni en Santa Gertrudis. Bendición de animales después de la misa. Primer domingo después de Sant Antoni -17 de gener-.
03. Fiesta de Santa Eulària. Fiesta Patronal -el 12 de febrero – duran aproximadamente un mes antes y después de esta fecha. Se desarrollan actos culturales, lúdicos y deportivos.
04. Fiestas del Primer Domingo de Mayo. Vila de Santa Eulària.
05. Fiestas de Puig d´en Valls. Tercer domingo de mayo.
06. Fiestas de Sant Joan en Sant Carles de Peralta. Bendición de animales después de la misa. 24 de junio
07. Fiestas de Sant Pere en Sant Carles de Peralta. 29 de junio.
08. Fiestas de Es Canar. 6-10 de julio.
09. Fiestas de Cala Llonga. 14 y 15 de agosto.
10.Fiestas de Jesús. 8 de septiembre.
11.Fiestas de Sant Carles de Peralta. 4 de noviembre.
12. Fiestas de Santa Gertrudis de Fruitera. 16 de noviembre.

HISTORIA DE LAS FIESTAS
De las distintas fiestas populares que se celebran en el municipio de Santa Eulària des Riu, una que se distingue por su majestuosidad es la que se celebra el Primer Domingo de Mayo en la Villa.
Antiguamente era un magnífico espectáculo comprobar cómo gran cantidad de carros engalanados, así como hombres y mujeres ataviados con sus trajes típicos provenientes de los más diversos lugares de la isla, se daban cita en este día tan especial en la Villa del Río, para celebrar la referida fiesta.
Decían ellos: «anam a maig» con gran entusiasmo al comienzo de las fiestas, y «venim de maig», pronunciado con desánimo y cansancio una vez celebradas las fiestas.

Si queremos buscar los orígenes de la fiesta, tendremos que remitirnos a la leyenda existente sobre la misma. Ya sabemos que todas las leyendas tienen algo de veracidad, por lo tanto bueno será que la recordemos.
Existe al lado de Ses Estaques un pequeño monte conocido desde tiempos inmemorables como S´Església Vella. Cuentan que se denomina así porque en la cumbre se asentó la primera iglesia que hubo una la Villa (evidentemente no debía tratarse de una como las actuales, sino más bien una pequeña capilla o ermita seguramente).

Un día que los fieles habían terminado de oír la misa en la misma, y tras salir del lugar, oyeron un enorme estruendo comprobando que dicha iglesia acababa de derrumbarse y que las paredes habían caído, junto con la campana, por el acantilado al fondo del mar. El hecho de que el derrumbamiento se hubiera producido cuando la gente en su totalidad había abandonado la iglesia, fue interpretado por el pueblo como un milagro y como quiera que este hecho tuvo lugar el primer domingo de mayo, a partir de entonces, todos los años se comenzó a celebrar dicha festividad. Cuenta también la leyenda que en las noches de tormenta, los barcos que pasaban por las cercanías del lugar podían percibir los tañidos de la campana desde el fondo del mar, que avisaba a los navegantes de la proximidad de la costa y del peligro que corrían.

Quien haya tenido la oportunidad habrá podido comprobar el misterio y la magia que envuelven a este pequeño monte que es la Església Vella y seguro también que los primeros pobladores de la Villa también lo habían descubierto.

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