Formentera es una isla mediterránea que forma parte del archipiélago Balear. Junto con la isla de Ibiza y varios islotes forma las llamadas islas Pitiusas.
Geografía física

La isla de Formentera es la isla habitada de menor tamaño de las Baleares y la más meridional. Se encuentra situada al sur de la isla de Ibiza, de la que está separada por un canal de 3,6 km. Su punto más próximo en la Península Ibérica es Denia (Alicante), a 65 km.

Cuenta con 69 km de litoral, repletos de playas y barrancos de gran belleza. Se trata de una isla casi plana, siendo su altura máxima de 192 metros (La Mola). El clima es suave, con una temperatura media anual de 18,6 grados centígrados y 2883 horas de sol anuales de media. La vegetación, de tipo mediterráneo, combina zonas dunares con bosques de pino y de sabina.

Al norte de la isla se encuentran varios islotes deshabitados, los más importantes de los cuales son Espalmador (de unas 240 ha) y Espardell (de 60 ha).
Sant Francesc de Formentera es la capital de la isla, y donde se concentran las administraciones públicas. En La Savina es donde se encuentra el puerto del mismo nombre, única vía de acceso a la isla. La industria principal es el turismo, que explota las paradisíacas playas de la isla: Illetes, Llevant, Es Arenals, Mitjorn, Cala Saona, etc.
Historia

Escudo de Formentera

Bandera oficial de Ibiza y FormenteraLa primera presencia humana conocida de Formentera se encuentra en la Edad de Bronce, cuando se construyó el sepulcro megalítico de Ca na Costa, fechada en el 1600 a. C. Después de una época en la que permaneció despoblada, se tiene vestigios del paso de las culturas fenicia, púnica y romana.
No hay referencias de si la isla estuvo poblada tras las invasiones visigodas, pero por lo menos a partir del siglo XI, durante la ocupación árabe, la isla contaba con una población estable, pues quedan restos de viviendas, pozos y aljibes de dicha época.Las tropas catalanas de Jaime I de Aragón, comandadas por Guillem de Montgrí, conquistaron las Pitiusas en 1235, las cuales fueron incorporadas al Reino de Mallorca. Formentera estaba aún habitada por sarracenos, según relata el Libro de los hechosTras la expulsión de la población musulmana, el intento de establecer una población permanente en la isla fracasó; la dureza de la isla y la inseguridad provocada por las incursiones berberiscas pusieron fin, en los últimos años del siglo XIV, a lo que se conoce como el primer repoblamiento. De esta época es la Capilla románica de “Sa Tanca Vella”, en Sant Francesc, construida en el año 1336.Durante el resto de la Edad Media y el Renacimiento, Formentera sólo se encontró poblada ocasionalmente por habitantes de la isla de Ibiza.Vista de la isla desde La MolaFue en 1695 cuando se produjo el definitivo repoblamiento de la isla, realizado por gentes de Ibiza; tras la donación de una parte de la isla al ibicenco Marc Ferrer, en pago por los servicios prestados. Algunos años después, en 1726, se erigió la primera iglesia de Formentera, dedicada a Sant Francesc, construida como una fortaleza en la que poder refugiarse de los ataques de los piratas. Algunas torres de defensa y vigía en el litoral complementaron el sistema defensivo de la isla y convirtieron el segundo repoblamiento en definitivo. Con el paso del tiempo, se fueron empezando a crear unos pequeños núcleos de población en torno a las iglesias que se iban construyendo, aunque la mayoría de la población se ha encontrado siempre dispersa en pequeñas casas de campo. Hacia mediados del siglo XVIII la población de Formentera era de cuatrocientas personas y a finales del siglo XIX la isla tenía ya casi dos mil habitantes.A partir de los años 60 y 70 se empezó a desarrollar una incipiente industria turística, caracterizado por un ambiente de relax y tranquilidad (un poco a diferencia de la de Ibiza). De forma paralela, a finales de los 60 se inició el movimiento hippy en Formentera, hecho que ha marcado profundamente la personalidad de la isla.

Geografia

Una geografía peculiar y cautivadora, un clima suave y una vegetación mediterránea que combina zonas dunares con bosques de pino y de sabina, unas coníferas que dan personalidad a la isla.

Pero lo que, sin duda, más atraerá la atención del visitante inquieto es la forma en la que los isleños han sabido adaptarse a la dureza de la isla; los muros de piedra, la magnífica arquitectura tradicional o las higueras convertidas en auténticas esculturas en medio de los campos de la isla son ejemplos repetidamente fotografiados de ello.

Datos geográficos de interés:

Superficie: 83,2 Km².
Litoral: 69 Km.
Altura máxima: 192 metros (La Mola).
Temperatura media anual: 18,6 grados centígrados.
Horas de sol, media anual: 2883,1


Playas

Formentera ofrece más de 20 km de playas de arena blanca y aguas transparentes con combinaciones de azul sorprendentes. En la isla podrá encontrar, desde la típica calita solitaria hasta playas de ensueño, pero en todas se puede disfrutar de tranquilidad y paz en un ambiente natural y preservado de la masificación.

Si algo hace diferente a Formentera del resto de destinos mediterráneos, es la belleza de su litoral y la ausencia de construcción en la mayor parte de su costa. La apuesta desde hace décadas por un desarrollo sostenible, ha hecho posible que hoy en día se pueda disfrutar de unas playas belleza paradisíaca pero con todos los servicios y seguridad de un destino occidental.

Rincones con encanto

Tanto Formentera como las islas que la rodean son conocidas por sus playas y sus aguas transparentes, pero si visitamos su interior y sus bosques podemos descubrir la variedad de paisajes que ofrece la isla.

Hay zonas y paisajes que deben ser visitados para conocer realmente la belleza de la isla; uno de ellos por ejemplo son los faros de La Mola y Es Cap de Barbaria, u otras zonas de igual riqueza paisajísta.
Monumentos de Formentera

1 – IGLESIA DE SANT FRANCESC XAVIER

El aspecto de este templo es sobrio y por el grosor de sus muros recuerda su función de fortificación contra las invasiones. La iglesia fue terminada en 1738 y está situada en la capital de la isla frente al Ayuntamiento.

2 – SA TANCA VELLA

Construida en la segunda mitad del Siglo XIV, bajo la advocación de San Valero, esta capilla es de pequeño tamaño y está cubierta por una bóveda de cañón. Está situada en la población de Sant Francesc Xavier y desde 1986 es de propiedad municipal.

3 – ASENTAMIENTO MEGALÍTICO DE CAP DE BARBARIA

Los Yacimientos del Cap de Barbaria demuestran que la isla estuvo habitada desde el año 2000 a.C. Se tratan de 3 yacimientos diferentes que han aportado hallazgos significativos tales como cerámicas, huesos y una pieza de bronce.
4 – CASTELLUM ROMANO DE CAN BLAI

Tiene una planta rectangular con cinco torres en las esquinas y otra más en la puerta de acceso. Su situación en el Km 10 entre La Sabina y La Mola y en zona alta, demuestran en interés de sus habitantes por controlar toda la costa.

5 – MOLÍ VEL DE LA MOLA

Data de 1778 y actualmente no sólo conserva su aspecto original sino incluso su misión, ya que la maquinaria funciona como lo hacía hace siglos.

6 – YACIMIENTO MEGALÍTICO DE CA NA COSTA

Fechado entre los años 2000 al 1600 a.C. Es un yacimiento importante que demuestra la presencia humana en la isla desde épocas muy remotas. El recinto está bien construido y consta de una cámara sepulcral, un pasadizo de acceso y una estructura exterior de fuertes concéntricos.

OTRAS VISITAS DE INTERÉS

FARO DE CAP DE BARBARIA: EN EL EXTREMO SUROESTE DE LA ISLA, VISITADO POR MUCHOS TURISTAS Y CINÉFILOS.
FARO DE LA MOLA-MONUMENTO A JULIO VERNE: AL FINAL DE LA CARRETERA, PASANDO LA POBLACIÓN DEL PILAR DE LA MOLA.
CAMÍ DE SA PUJADA: CAMINO EMPEDRADO QUE TRANSCURRE POR UN PAISAJE ESPECTACULAR, DESDE ES CALÓ HASTA EL MIRADOR.
TORRES DEFENSIVAS: FORMENTERA CUENTA CON 5 TORRES DEFENSIVAS QUE ALERTABAN DE POSIBLES ATAQUES DE PIRATAS A LA POBLACIÓN DE LA ISLA.
TORRE DE SA GUARDIOLA-ESPALMADOR
TORRE DES GARROVERET-CAP DE BARBARIA
TORRE DES PI DES CATALA-ES PI DES CATALA
TORRE SA GAVINA-PUNTA SA GAVINA
TORRE PUNTA PRIMA-PUNTA PRIMA

Turismo activo

Formentera no sólo es el último paraíso del Mediterráneo, donde disfrutar de la paz y relajarse; también tiene múltiples posibilidades para realizar turismo activo y ofrece inmejorables condiciones para la práctica del deporte náutico, especialmente para el submarinismo, por la transparencia y temperatura templada del mar. Además la singular forma de la isla facilita la práctica de la vela y del windsurf durante todos los días del año.

Para los aficionados al senderismo y al cicloturismo, la isla dispone de circuitos verdes debidamente señalizados, que transcurren por zonas de especial interés paisajístico.


Pesca

En ocasiones, la sofisticación en el mundo deportivo resulta sorprendente, hecho que a veces llega a complicar algo que puede resultar fácil y sencillo.
Las especiales peculiaridades que tiene Formentera posibilitan la dedicación de parte de sus vacaciones a la pesca en sus diferentes modalidades. Un deporte que puede practicarse sin enseñanza previa y sin apenas gasto alguno.Durante su estancia en la isla se les ofrece la posibilidad de practicar la pesca de caña de forma organizada o por libre. Asimismo, también se brinda la oportunidad de la pesca desde embarcación y, obteniendo el oportuno permiso, el poder practicar la pesca submarina.


Cultura

Aparte de su carácter meramente marinero, Formentera está también muy fuertemente arraigada con la escasa tierra que posee. Las dificultades que la tierra caliza ha planteado al esforzado campesino, que de forma ancestral ha luchado para conseguir sacar algo de sustento del campo, quedan recogidas en forma de exposición permanente en el Museo Etnológico que existe en la isla.La práctica totalidad de antiguos utensilios utilizados en el mundo rural pueden ser contemplados en este museo, así como espléndidas piezas de instrumentos musicales folclóricos. Sin duda alguna, una visita a este lugar, contando con las explicaciones pertinentes de un guía, pudiendo asistir a una exhibición folclórica junto a una degustación gastronómica, resulta una visita plenamente atractiva.


Folklore

Los bailes, la música y los instrumentos, junto con las ropas de vestir antiguas son parte de las costumbres y tradiciones que los grupos folklóricos de la isla aún mantienen vivas.

Estas actividades musicales constituían el apartado más ocioso y festivo de la sociedad formenterense. Su ámbito (exceptuando días festivos), era más bien íntimo y familiar, de manera que las «xacotes» surgían más bien de manera espontánea en las mismas casas, normalmente durante la noche antes de ir a dormir, mientras se contaban historias y se bailaba a la luz del fuego.

Los Bailes: Se caracterizan por un papel muy diferente en la actitud del hombre frente a la mujer, que adopta un carácter sumiso e inalterable, mientras describe un recorrido en círculos, moviéndose con pasos muy cortos alrededor del hombre, que tiene un papel más dominante: se mueve con saltos, de forma viva y muy energética, siguiendo el ritmo que marcan los instrumentos, exaltando su masculinidad.

De entre los bailes que se realizan, se deben destacar los más antiguos: «la curta», que se utilizaba para abrir el baile y en algunas ocasiones para cerrarlo. «La llarga»; que es la danza más utilizada, se caracteriza por tener un baile más rápido. «Sa filera»; se trata de una larga («llarga»), que realiza un hombre con dos o incluso tres mujeres, dispuestas en forma de fila, y «Ses nou rodades», que es el más diferenciado, ya que el hombre no se mueve saltando, sino mediante pasos cortos, de tal forma que la pareja realiza un recorrido concéntrico para encontrarse en el centro y dar una vuelta juntos, hasta nueve veces antes de acabar.

Los instrumentos y las canciones: Por lo que respecta a los instrumentos musicales, debemos destacar que son todos de percusión y de viento, ya que nunca se utilizaban instrumentos de cuerda. Dentro del grupo de percusión encontramos: el tambor, hecho de un pedazo de tronco de pino, vaciado por dentro y recubierto con pieles de animales en los extremos. Está decorado con dibujos sobre la madera (la «riscla»).

Otro de los instrumentos son las «castanyoles», realizadas con madera de enebro y decoradas con incisiones en sus caras externas; sus medidas son variables, al igual que el sonido que producen, más grave o más agudo, según la forma de la cavidad interna del instrumento. La misma persona encargada de tocar el tambor también se encarga de la flauta («flaüta»), hecha a base de madera de «baladre». Sólo dispone de tres agujeros; dos arriba y uno abajo, que se tapan y destapan con los dedos de la mano izquierda y, en la misma mano (colgado de la muñeca), se cuelga el tambor, el cual suena gracias a los golpecitos de un bastón de madera que se sujeta con la mano derecha. Este grupo de instrumentos, tambor, flauta, y «castanyoles», eran los que daban sonido y música a los bailes ó «ballades» , mientras que «l’espasí» , algo parecido a una hoja de espada que se hacía sonar con una varilla de hierro más corta, también hacía conjunto, aunque sólo en ocasiones muy especiales: durante las «caremelles», unos cánticos escritos en catalán antiguo, posiblemente de la edad media, acompañados de música, que se interpretaban en las iglesias la «Nit de Matines» (noche de Navidad). También debemos mencionar, como instrumento de viento, la «xeremia»: esta funciona con un mecanismo de lengüeta, y esta hecha de caña, con una longitud inferior a los veinte centímetros. Posee un número variable de agujeros que oscila entre los tres o cinco en cada caña. Se trata de un instrumento fabricado por los pastores mientras cuidaban sus rebaños, y que nunca se hacía sonar simultáneamente con otro instrumento.

En cuanto a las canciones, debemos recordar que son versos de siete u ocho sílabas, con rima consonante en los pares, al final de los cuales se realiza una vibración gutural muy característica. La temática de las letras suele ser amorosa y cargada de dobles sentidos: son cantadas tanto por hombres como por mujeres. El tono utilizado es muy melódico, pareciendo más un recital que una canción; mucha gente ha señalado un posible origen árabe a estos cantos.

Las ropas: Las ropas más antiguas se fabricaban en la propia isla, a partir de la lana que se producía, para después tejerse en los telares que había en las casas. Los hombres llevaban pantalones muy anchos y doblados en la cintura, pero que en la parte baja se estrechaban; las camisas utilizadas eran de lino, y en la cabeza llevaban un gorro grande de lana que solía ser rojo o negro. El calzado consistía en alpargatas de esparto o «pita».

A finales del siglo XIX estas costumbres fueron evolucionando, de forma que los hombres pasaron a llevar pantalones de pana, con un corte más clásico, y una especie de chaqueta oscura llamada «samarreta»; solían llevar un gorro de «feltre», y el calzado de «pita», se sustituyo por otro de piel.

La ropa de las mujeres también sufrió una serie de cambios: las antigua «gonelles» negras y estrechas pasaron a ser más grandes y de telas más finas, como la seda ó la lana fina, siempre de colores oscuros. Llevaban una especie de chaqueta muy estrecha llamada «jac», y en la cabeza, un pañuelo de lana o seda. Para asistir a iglesia los domingos o días más señalados, en lugar del «jac» llevaban un manto pequeño y, por encima de todo esto, unas cadenas de oro, que se componían de una cruz y diversos collares, sujetados a los extremos de la espalda con unas agujas. También podían llevar otros objetos decorativos de oro como los botones, anillos o pendientes.


Gastronomía

El pescado es el lujo de la gastronomía formenterense. Sea en ´guisat´ o ´bullit´ (dos variantes del caldero mediterráneo) o como parte esencial de un arroz (caldoso o seco), el pescado de Formentera es capaz de transformar cualquier plato en un compendio de esencia mediterránea.

Higos (frescos o secos), el queso de cabra y el excelente ´peix sec´ (pescado secado al sol que, una vez desmenuzado, se incorpora a las ensaladas) son algunos de los pequeños secretos de la gastronomía local.

Las reminiscencias de la cultura hippy perduran en buena parte de la artesanía que el visitante puede adquirir en Formentera. Los jerséis de lana tejidos a mano (rudos, cálidos y cómodos) son otra magnífica opción.

Sobre El Autor

El Club Del Buen Turismo

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