Teba es un municipio del noroeste de la provincia de Málaga, Comunidad Autónoma de Andalucía, en (España). Está situado en la comarca de Guadalteba.

Limita al norte y al este con el municipio de Campillos; al sur, con Ardales; y al oeste con los términos municipales de Cañete la Real y Almargen.

Economía

Pese a lo montañoso del término municipal, sus tierras son generalmente aptas para las labores agrícolas que han constituido, tradicionalmente, el sector económico más importante para sus habitantes. Destacan, también, por su importancia, las labores ganaderas, particularmente en lo que respecta al ganado porcino, aunque también son destacables otras cabañas como la caprina, la ovina y la vacuna.

Patrimonio Histórico

El núcleo urbano de Teba, declarado Conjunto Histórico-Artístico, acoge, en un trazado típicamente andaluz, una serie de palacetes y viviendas señoriales (la portada de la casa de la emperatriz Eugenia de Montijo o el palacete del Marqués de Greñina son buena prueba de ello) y un destacado conjunto de casas populares, inscritas en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz como ejemplos del rico patrimonio etnológico andaluz, que hacen más que aconsejable una detenida visita.
Son señalables, también, la imponente iglesia de la Santa Cruz Real, espléndida muestra del barroco andaluz de empaque catedralicio, terminada de construir en 1715 por José Tirado, con planta rectangular de tres naves separadas por espléndidas columnas de mármol rojo local y únicas en la zona, con cubiertas constituidas por sendas bóvedas de cañón. Además guarda en su interior una magnífica colección de objetos litúrgicos y relacionados con el culto (calices, casullos), muchos de ellos elaborados con metales nobles, y que se remontan a los siglos XVI- XVIII.Inclusive en algún caso contamos con una casulla y capa bordada, según señala una difundida tradición oral del pueblo, por la reina Isabel la Católica. Gran interés tienen, igualmente, otras muestras de la singular arquitectura religiosa local como son los restos del Convento de San Francisco, del siglo XVI, fundado por una comunidad de franciscanos y del que en la actualidad se conserva su expléndida fachada y parte de sus naves convertidas en talleres; la ermita del Rosario, la remodelada ermita del Carmen y la nueva ermita de Nuestro Padre Jesús. Todo ello sin menoscabo de algunas edificaciones residenciales de gran magnificiencia como, por ejemplo, la señalada portada de la casa de Eugenia de Montijo, condesa de Teba, la cual llegó a ser Emperatriz de Francia tras su matrimonio con Napoleón III en 1853. También en otros lugares, como la calle Nueva o la calle Grande, existen varios edificios y fachadas de gran belleza.

Fuera del núcleo urbano y en toda la extensión de su término municipal pueden encontrarse ejemplos señeros de las diversas manifestaciones del patrimonio histórico, particularmente arqueológico; así destacan los yacimientos de la Cueva de las Palomas, adscrita a la Prehistoria Reciente, el Cerro Íbero de Los Castillejos y el yacimiento romano del Cortijo del Tajo (declarados, ambos, Bien de Interés Cultural con fecha 5 de febrero de 2008), el Castillo de la Estrella, etc.

Historia

La Historia de Teba es, posiblemente, una de las más fecundas en hechos y acontecimientos de toda la provincia de Málaga, lo que ha posibilitado una enorme proliferación de restos arqueológicos y monumentos históricos de todo tipo que abarcan desde los más remotos tiempos del paleolítico hasta épocas recientes.

Prehistoria y Protohistoria 

Existen numerosos restos de utillaje lítico Paleolítico a lo largo y ancho de la cuenca del principal río que recorre las tierras tebeñas; el Guadalteba, señal inequívoca de la presencia de bandas de cazadores-recolectores que aprovecharían los recursos alimenticios y de todo tipo que les proporcionaba la zona. Yacimientos como la Cueva de las Palomas (con pinturas esquemáticas localizadas en su interior), Al respecto se documentan industrias líticas achelenses y musterienses propias de los homínidos que precedieron, en la zona, a la llegada de nuestra especie. Las evidencias de poblamiento son menores en los momentos del Paleolítico Superior aunque existen restos de talla laminar en yacimientos como la Sima del Sílex que prueban la presencia humana, también en estos momentos. De igual forma aparecen industrias epipaleolíticas en la Cueva de las Palomas, caracterizadas por un acusado microlitismo.

Todos los restos arqueológicos anteriores se alternan con importantes muestrarios de restos cerámicos y utensilios de piedra pulimentada que, junto a las perdurables piezas en sílex, se adscriben al Neolítico y fases subsiguientes. el Llano Espá, el Cortijo del Tajo o los localizados en la Sierra de Peñarrubia evidencian importantes cambios en los modos de subsistencia de las nuevas poblaciones neolíticas, en las que una incipiente agricultura y el pastoreo de determinadas especies irán teniendo, a medida que avanza la época, una importancia cada vez mayor frente a los tradicionales modos de vida cazadores-recolectores.

La Edad de los Metales está, también, magníficamente representada en lugares como La Cuevecilla, la necrópolis megalítica de La Lentejuela (con manifestaciones megalíticas únicas en nuestro entorno andaluz), o el Cerro de la Horca (donde se han encontrado innumerables piezas metálicas de la Edad del Bronce). Esta nueva época, que comprende los milenios III y II antes de nuestra era, verá la introducción de los novedosos elementos tecnológicos que le dan nombre, una intensificación de las labores productivas subsistenciales y, sin duda acorde con todo ello, nuevos elementos simbólicos que tendrán en las manifestaciones megalíticas presentes en la zona, sus más destacados testimonios. La proliferación de yacimientos en los valles del Guadalteba y su afluente el Río de la Venta, son muestras de un destacado aumento poblacional que está en la base, también, de las tensiones y conflictos por el control de la tierra que se dan en la Edad del Bronce. Como consecuencia de ello, la población tenderá a encastillarse y los asentamientos principales (casos del Cerro de la Horca y de Los Castillejos se ubicarán en cerros elevados desde los que el control visual del territorio circundante ayuda a un mejor control de la zona y a una más eficaz defensa.

La Protohistoria, caracterizada en las tierras tebeñas por el impacto que produce en las sociedades del Bronce Final la presencia costera del mundo fenicio, dejó, también, innumerables evidencias en yacimientos de la zona. Una nueva cultura material de clara influencia fenicia, donde destacan las nuevas formas cerámicas y la incipiente metalurgia del hierro, se irá asentando en los valles de Teba. El comercio con los navegantes orientales producirá un cambio, también, en las estructuras sociales, en las que queda patente un incremento de la jerarquización social. De los asentamientos de la época destacan el de Huertas de Peñarrubia, el del Cortijo de Nina y, particularmente, el de Los Castillejos, en cuyas fases de los VIII-VI a. C. vemos reflejados los cambios señalados. Este mismo asentamiento será la clave, también, para entender el funcionamiento del posterior mundo ibérico, surgido a partir del Siglo V a. C. Los procesos de jerarquización aumentan y el asentamiento se dotará, entonces, de un potente recinto defensivo donde morarían las élites ibéricas que ejercerían desde allí el control político, defensivo y religioso de todo el territorio circundante. Muestra de la importancia del yacimiento es la ingente cantidad de piezas arqueológicas que han proporcionado sus necrópolis, algunas de las cuales, como el famoso Carnero de los Castillejos (tallado en arenisca) o los diversos exvotos religiosos, se atesoran hoy día en el Museo Histórico Municipal de Teba. Otros muchos yacimientos a todo lo ancho del término municipal completarían la estructura de asentamiento ibérica, entre los cuales cabe destacar el del Cerro del Almendro del que procede otra escultura de toro que se muestra, también, en el Museo tebeño.

Época romana 

Aunque existen abundantes evidencias de que los yacimientos ibéricos de Los Castillejos y del Cerro del Almendro tuvieron una importante continuidad durante los primeros siglos de la presencia romana, las principales manifestaciones de dicha época las tenemos en la ciudad del Cortijo del Tajo, significativo exponente de aquella era de la que se extrajeron piezas tan importantes como la de la Cabeza de Tiberio Joven o la del Pedestal de los Erotes. Los diferentes análisis arqueológicos efectuados en las últimas décadas apuntan a que el surgimiento de la ciudad romana debió producirse en torno a mediados del Siglo I de nuestra época, lo que coincide con el periodo de más evidente decadencia del yacimiento de Los Castillejos. Todo ello parece indicar un proceso ciertamente típico en estos momentos por el que los antiguos «oppida» ibéricos, una vez perdidas sus antiguas funciones defensivas y/o de control por parte del poder romano, tienden a perder su población en beneficio de los nuevos asentamientos erigidos en las cercanías, en lugares con mejores aptitudes para la explotación del territorio circundante y para las funciones más típicas de la civitas romana.

De igual forma destacan significativas villae como las de la Casilla Vallejo y la del Tesorillo (esta última excavada por la Universidad de Málaga a comienzos de los años 80). Estos asentamientos dependerían, muy probablemente, de la ciudad del Cortijo del Tajo y de ellos se deduce una importante e intensiva explotación agrícola en el fértil valle del Río Guadalteba.

Época árabe 

El mundo islámico dejó en Teba importantes yacimientos como el de Nina Alta y monumentos tan significativos como el Castillo de la Estrella (hisn atiba), el más grande de la provincia de Málaga, junto al de Bentomiz y que fue considerado, por votación popular en el diario Sur de Málaga, como la «Tercera Maravilla» de la provincia.

La fortaleza, de la que no existen evidencias arqueológicas relevantes anteriores al periodo Imperio almohade, ocupa una superficie de 25.000 metros cuadrados y presenta dos recintos amurallados. El exterior se adapta al terreno, tiene barbacana al noreste y dispone de 18 torres, todas cuadradas excepto una circular situada al noreste y otra octogonal albarrana al norte.

Todo el conjunto del castillo se encuentra muy arruinado, y ha sido despojado concienzudamente de toda su valiosa sillería, de esquinazos y ventanales. Actualmente se encuentra en estado de ruina consolidada, y pueden apreciarse diversas obras de afianzamiento en el edificio principal del alcázar. Dispone de tres puertas, la principal orientada al oeste, hacia Ronda, y las otras dos, más pequeñas, orientadas al norte y noreste.

Sus murallas pertenecen a la época almohade (Siglos XII- XIII), aunque la llamada Torre del Homenaje y los restos de la primitiva iglesia de su interior son de época cristiana. No sería hasta el siglo XVII cuando el castillo pierde su valor estratégico y militar, que volvió a recuperar, durante unos años, al ser ocupado por las tropas napoleónicas, quienes instalaron aquí una potente guarnición que causó graves daños en los lienzos de las murallas.

También existen otros muchos monumentos de esta época por todo el término municipal. Así, por ejemplo, destaca la Torre de almenara denominada La Torrecilla, auténtico bastión que controlaba, territorialmente, la zona del Alto Valle del Guadalteba, posibilitando el auxilio al Castillo de la Estrella.

Reconquista y Edad Moderna 

En la conocida como Batalla de Teba, hecho bélico que tiene como principal consecuencia la toma del Castillo de la Estrella por Alfonso XI (agosto de 1330), se produjo uno de los hechos más sorprendentes y anecdóticos de la Edad Media europea: el conde escocés, Sir James Douglas, perdió la vida, junto a un grupo de escoceses, mientras trataba de ayudar al rey castellano en la conquista de la fortaleza. La razón de su presencia allí viene dada por haber sido comisionado por el rey libertador de Escocia: Roberto I (el cual había logrado la independencia de Inglaterra antes de morir de lepra), para llevar su corazón embalsamado a Tierra Santa.

Cuentan las leyendas escocesas que Sir James lanzó el corazón de su rey a los musulmanes que lo habían emboscado, cumpliendo así el deseo del rey de luchar contra los infieles.Como recuerdo de este suceso, ha sido leveantado un monumnto en la plaza de España de la localidad, la cual está hermanada desde hace algunos años con la ciudad escocesa de Melrose.

Casi un siglo después de la toma del Castillo de la Estrella comenzará la génesis del posterior Condado de Teba al ser nombrado alcaide de la fortaleza Juan Ramírez de Guzman, primer patriarca de los Guzmanes, futuros condes de las tierras tebeñas.

El condado abarcaría buena parte de la actual Comarca del Guadalteba durante la Edad Moderna, una época muy bien documentada en el Archivo Municipal de Teba y que también ha dejado monumentos históricos como la actual Iglesia Parroquial de la Santa Cruz Real.

Construida entre 1699 y 1715 por el maestro alarife de la Catedral de Sevilla, José Tirado, la iglesia de la Santa Cruz Real es el monumento religioso más destacado de Teba. En su interior, de planta basilical con tres naves, sobresalen las columnas de ocho metros de altura talladas en mármol rojo procedente del Torcal de Antequera. La portada presenta un arco de medio punto y la torre está rematada por un esbelto tejadillo piramidal. Del antiguo convento de San Francisco, construido en el siglo XV, sólo se conserva en la actualidad su hermosa fachada.

Época contemporánea 

La época contemporánea destaca en Teba por la importancia de su movimiento obrero, sumado a la práctica totalidad de cuantas revueltas, huelgas y revoluciones se produjeron a partir de mediados del siglo XIX. Los sindicatos y organizaciones obreras contaron con un índice de afiliación desconocida en otros municipios de una entidad similar a la de Teba, hecho que posibilitó que Teba fuera el único pueblo andaluz donde triunfó la revolución de octubre de 1934.

Un corto, aunque cruento periodo de guerra civil en el verano de 1936 dio paso a la represión posbélica de los años 40, alternada con importantes episodios de bandolerismo/resistencia antifranquista que terminaron casi entrada la década de los cincuenta.

Actualidad

A partir de estos momentos comenzará una fase de mejora de las condiciones de vida de la población que, por otro lado, comienza a descender de forma importante por la emigración a las ciudades y al extranjero. Aunque este fenómeno ha conocido un importante freno en los últimos años, Teba dista mucho de contar con los más de 7.500 habitantes que tenía en la década de los 50.

Fiestas y tradiciones

La fiestas mayores (feria) en honor al patrón del pueblo; Santo Toribio de Liébana se celebran los días 10, 11 y 12 de agosto. Además se rinde homenaje a la patrona del pueblo, la Virgen del Rosario, el 7 de octubre, celebrándose una procesión de la misma por las calles de la localidad.

El fin de semana siguiente al 15 de mayo (salvo que este día coincida en fin de semana) tiene lugar una romería en honor de San Isidro Labrador. El Santo es portado desde el pueblo hasta «Guateba», lugar tradicionalmente hortícola en la ribera del Río Guadalteba, a unos cuatro kilómetros de la localidad. Allí se celebran todo tipo de actividades festivas durante todo un fin de semana en el que todos los tebeños y muchos visitantes viven prácticamente allí.

Desde 2005 se vienen celebrando las Jornadas de Sir James Douglas en conmemoración de la muerte de este famoso conde escocés en la toma del Castillo de la Estrella. A lo largo de dos días se celebran diversas actividades culturales, lúdicas y festivas con una destacada participación de la comunidad británica de la Costa del Sol y de Gibraltar.

En 2007 las jornadas en honor a Sir James Douglas se han celebrado a mediados del mes de septiembre, los días 15 y 16, asistiendo una numerosa representación de Escocia. Las Jornadas de Sir James Douglas del año 2008 se celebraron los días 13 y 14 de Septiembre y en ellas se produjo una mayor afluencia de visitantes extranjeros que en anteriores ocasiones.

También es muy destacable y de una fama cada vez mayor, la Feria del Queso Artesano, evento en el que se exponen en Teba muestras de las mejores queserías andaluzas y de otros lugares de España. El acontecimiento se celebra en el primer fin de semana de octubre y en la edición de 2008 acudieron a la Feria más de 10.000 personas.

En todas estas fiestas podremos degustar la excelente cocina tebeña, con platos tan típicos como la porra, el «lavapuertas», la sopa «jervia», el cordero asado y sus deliciosos dulces, todos ellos elaborados a base de productos locales como el esparrago, la miel, los quesos frescos o los derivados del cerdo. Finalmente, podemos señalar también la artesaníarealizada por sus habitantes, algunos de ellos como el bordado, la cerrajería artística, el trabajo del espato, junto con la palma y la madra así como los trabajos de cantería y mármol.

Son también varias las actividades deportivas que se pueden realizar: el remo ,el piraguísmo y la pesca tienen su mejor marco en las aguas del rio Guadalteba, mientras que las sierras del Carmen y Peñarrubia son zonas idóneas para practicar el ciclismo de montaña, el senderismo, la escalada o la espeología.

Teba dispone de unas condiciones muy buenas para la práctica del vuelo libre. Es posible volar a Levante, Norte y Poniente. En el despegue de Poniente existe un despegue acondicionado y hay instalaciones de apoyo a tal efecto.

 

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