Segovia es una ciudad española en la parte meridional de la comunidad autónoma de Castilla y León, capital de la provincia del mismo nombre. Se sitúa en la confluencia de los ríos Eresma y Clamores al pie de la sierra de Guadarrama.

Historia

El poblamiento de Segovia es antiguo. En el lugar que hoy ocupa el Alcázar existía un castro celta. De hecho, su nombre original (y que mantuvieron los romanos) es celta: Segobriga es una palabra celta formada por Sego, que significa «victoria» y -briga, terminación que significa «ciudad». Durante la época romana pertenecía al convento jurídico de Clunia. Se cree que la ciudad fue abandonada tras la invasión islámica. Tras la conquista de Toledo por Alfonso VI de León y Castilla, el yerno del rey Alfonso VI, el conde Raimundo de Borgoña, junto con el primer obispo de su reconstituida diócesis, el también francés Pedro de Agen, empieza la repoblación de Segovia con cristianos procedentes del norte de la península y de más allá de los Pirineos, dotándola de un amplio concejo cuyas tierras cruzaban la sierra de Guadarrama e incluso la línea del Tajo.

Durante el siglo XII Segovia sufrió importantes disturbios en contra de su gobernador, Álbar Yáñez, y posteriormente como parte de las luchas del reinado de Doña Urraca. A pesar de estos desórdenes, su situación en las rutas de la trashumancia la convirtió en un importante centro del comercio de la lana y de las manufacturas textiles (cuya existencia está documentada desde el siglo XII). El final de la Edad Media es una época de esplendor, en la que acoge una importante aljama hebrea; sienta las bases de una poderosa industria pañera; desarrolla una espléndida arquitectura gótica y es corte de los reyes de la Casa de Trastámara (ya Alfonso X el Sabio había acondicionado el Alcázar como residencia real). Finalmente, en la iglesia de San Miguel de Segovia Isabel la Católica es proclamada reina de Castilla (13 de diciembre de 1474).

Como todos los centros textiles castellanos, se unió a la sublevación de las Comunidades, teniendo una intervención destacada, al mando de Juan Bravo. A pesar de la derrota de las Comunidades, el auge económico de la ciudad continuó durante el siglo XVI, llegando en 1594 a 27.000 habitantes. Después, como casi todas las ciudades castellanas, entró en decadencia, de forma que apenas un siglo después, en 1694, sólo contaba con 8.000 habitantes. A principios del siglo XVIII se intentó revitalizar su industria textil, con escaso éxito. En la segunda mitad del siglo, dentro de los impulsos ilustrados de Carlos III, se hace un nuevo intento de revitalización creando la Real Compañía Segoviana de Manufacturas de Lana (1763). Sin embargo, la falta de competitividad de su producción hizo que la corona le retirase su patrocinio (1779). También en 1764 se había inaugurado el Real Colegio de Artillería, la primera academia militar de España, que todavía se encuentra en la ciudad. En 1808 fue saqueada por las tropas francesas durante la guerra de la Independencia. Durante la Primera Guerra Carlista las tropas del pretendiente Don Carlos atacan sin éxito la ciudad. Durante el siglo XIX y primera mitad del XX, Segovia experimentó una recuperación demográfica fruto de una relativa revitalización económica.

Economía

Industria metalúrgica, alimentaria, ya que son famosos los embutidos, de la construcción y sus materiales, de la madera y el mueble y sobre todo es destacable el turismo.

Patrimonio

Ciudad patrimonio de la Humanidad 

En 1985 la ciudad vieja de Segovia y su acueducto fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Dentro del entorno de la ciudad vieja, es decir, el casco antiguo, se levantan diversidad de edificios históricos tanto civiles como religiosos, y no sólo católicos, sino también judíos, como el barrio que ocupó esta minoría, que recuerda el paso de las diferentes culturas por la ciudad. Uno de los mejores ejemplos de esa diversidad cultural está representado por la antigua sinagoga, actualmente iglesia del Corpus, y por el cementerio judío situado en “El Pinarillo”, con su centro de interpretación en el palacio del judío más importante de las aljamas españolas, Abraham Seneor, rabino mayor de Castilla que después de convertirse al cristianismo bajo el nombre de Fernán Núñez Coronel, fue regidor de la ciudad y ocupó importantes cargos en el reino. Dentro de sus monumentos destacan:

El Acueducto de Segovia, localizado en la emblemática plaza del Azoguejo, es el símbolo distintivo de la ciudad;[1] se desconoce la fecha de su construcción, que pudo llevarse a cabo a finales del siglo I o principios del siglo II, y se trata de la obra de ingeniería civil romana más importante de España. Fue realizado con unos 25.000 sillares de granito unidos sin ningún tipo de argamasa, tiene una longitud de 818 metros, consta de más de 170 arcos y su parte más alta mide 29 metros, medida que alcanza en el Azoguejo, su zona más visitada.

El Alcázar de Segovia, palacio real situado en lo alto de una roca entre los ríos Eresma y Clamores, aparece documentado por primera vez en 1122, aunque es posible que existiese en época anterior. Fue una de las residencias favoritas de los Reyes de Castilla, construido en la transición del románico al gótico, y en el que destaca la decoración mudéjar de sus amplios salones. El edificio se articula a través de dos patios y posee dos torres, la del Homenaje y la de Juan II. Fue residencia favorita de Alfonso X el Sabio y de Enrique IV, y de él partió Isabel la Católica para ser coronada reina de Castilla en la plaza mayor. Alberga el archivo General Militar de Segovia y el museo del Real Colegio de Artillería, gestionado por el Patronato del Alcázar.

La Catedral de Santa María es la última catedral gótica que se construyó en España, está considerada como la obra maestra del gótico vasco-castellano y se la conoce como “La Dama de las Catedrales”. Se trata de la tercera catedral de la ciudad, y conserva el claustro de la segunda, ubicada frente al alcázar y destruida durante la Guerra de las Comunidades en 1520. En sus obras trabajaron Juan y Rodrigo Gil de Hontañón, y otros maestros de la arquitectura española. Fue consagrada en 1768 y tiene unas dimensiones de 105 metros de largo, 50 de ancho y 33 de altura en la nave central; consta de 18 capillas y dispone de tres puertas de acceso: la del Perdón, la de San Frutos y la de San Geroteo, primer obispo de la diócesis.

Las Murallas de Segovia ya existían cuando Alfonso VI de Castilla arrebató la ciudad a los árabes, quien mandó ampliarla llegando a tener un perímetro de 3 kilómetros, ochenta torres, cinco puertas y varios portillos. Su construcción se realizó principalmente con sillares de granito, aunque también se reutilizaron lápidas de la necrópolis romana. La muralla recorre el casco antiguo, y en la actualidad conserva tres puertas: San Cebrián, de gran austeridad; Santiago, de aspecto mudéjar; y San Andrés, puerta de acceso a la judería; y los portillos del Consuelo, de San Juan, del Sol y de la Luna.

Arquitectura religiosa 

La ciudad conserva un importante conjunto de iglesias románicas tanto de piedra como de ladrillo, donde destacan San Esteban, San Millán, San Martín, la Santísima Trinidad, San Andrés, San Clemente, Santos Justo y Pastor, la Vera Cruz y San Salvador entre otras. También conserva diversos conventos y monasterios como el de San Antonio el Real, el del Parral o el de San Vicente el Real.

Arquitectura civil

El palacete castellano Ayala Berganza de finales del siglo XV, declarado Monumento Histórico-Artístico, convertido actualmente en alojamiento turístico, C/ Carretas, 5. Debido a un asesinato múltiple sucedido a finales del siglo XIX es conocido por los segovianos como «la casa del crimen».

La arquitectura civil, con abundantes palacios medievales con fachadas, portadas, patios de columnas, escudos y torreones. Se pueden destacar diversas portadas en la calle Daoíz, la Casa del Sello en la calle San Francisco, la Casa-Museo del Torreón de Lozoya en la plaza de San Martín, la Casa del Siglo XV (o de Juan Bravo), la Casa del Conde Alpuente (Fomento), la Casa de los Picos y otras de la Calle Real.

La arquitectura civil tradicional con el estilo propio de tejados segovianos de teja y con la típica decoración de esgrafiados en las fachadas.

La taberna más antigua de la ciudad data de 1861 y se trata de la Taberna Rubi, situada a pocos pasos de la Plaza Mayor.

La Casa de la Moneda, el más antiguo edificio industrial de Europa. En la actualidad (2008) se está realizando una rehabilitación integral de todo el complejo que se preveé dure hasta el año 2009.

Festividades

  • San Lorenzo (en torno al 10 de agosto). Es la fiesta de uno de los barrios más populares de la ciudad.
  • Ferias y Fiestas de San Juan y San Pedro (finales de junio). Son las fiestas más señaladas de la ciudad y se vienen celebrando desde el siglo XV.
  • San Frutos (25 de octubre): patrón de Segovia. A media mañana se canta en la Catedral el Villancico de San Frutos, tras el cual suele haber distintas actividades en la Plaza Mayor, como un pregón, un concierto de la Banda de la Unión Musical Segoviana, exposiciones de micología, etc. En los últimos años, y siguiendo la arraigada tradición de sacarse tradiciones de la manga, los pasteleros de Segovia han inventado un postre del santo. En la noche anterior a San Frutos se congregan los segovianos ante la imagen del santo que hay a la puerta de la Catedral para verle pasar la hoja del libro que sostiene.
  • Virgen de la Fuencisla (25 de septiembre): patrona de Segovia. El día de la mayor celebración es el último domingo del mes. Dos jueves antes la Virgen sube desde su Santuario en la Alameda de la Fuencisla a la Catedral para empezar la novena (su llegada a la Plaza Mayor es una de las cosas más puntuales que uno se puede encontrar en Segovia; tiene a gala hacerlo a la vez que suena la hora en el reloj del Ayuntamiento). Durante los nueve días siguientes se celebra la novena en la Catedral, en la que se canta el Himno de la Fuencisla, y el último domingo del mes la Virgen vuelve a su Santuario. Puesto que la Virgen es Capitán General (lo cual viene indicado por el bastón de mando que tiene a sus pies) en sus viajes entre el Santuario y la Catedral va acompañada por los cadetes de la Academia de Artillería y por la Banda de Música (que tiene que traerse desde la Academia de Toledo desde que desapareció la local). El día que vuelve al Santuario baja acompañada por los Cadetes hasta la Plaza del Azoguejo, donde se canta una Salve. Hasta hace unos años había exhibiciones de jotas castellanas en la Alameda de la Fuencisla a la llegada de la Virgen; últimamente las jotas se bailan en el propio Azoguejo.

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