Teruel (en aragonés Tergüel) es una ciudad de Aragón, en la zona centro-oriental de España, capital de la provincia con el mismo nombre y Capital del Mudéjar. Con 35.037 habitantes en 2008 es la capital de provincia menos poblada de España. Está en la confluencia de los ríos Guadalaviar y Alfambra. Situada a una altitud de 915 m su clima se caracteriza por inviernos fríos y veranos cálidos y secos.

Es especialmente conocida por su jamón con denominación de origen y su arte mudéjar reconocido por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad.

 

Entre sus atractivos turísticos se encuentran sus edificaciones mudéjares, el mausoleo de los amantes de Teruel, el centro paleontológico Dinópolis y una gran riqueza natural. Su arte mudéjar recuerda su pasado multicultural. Los monumentos más destacados de este estilo son la Iglesia de Santa María, Catedral de la diócesis de Teruel, las torres de El Salvador, San Martín y San Pedro, a cuyos pies se encuentra la iglesia que recibe el mismo nombre, también de arte mudéjar. En el camino de Santa Bárbara, se puede apreciar la mejor vista de la ciudad y su entorno desde el Mirador de Los Mansuetos, con su mesa de interpretación.

Historia

Orígenes 

Teruel estuvo poblada desde los tiempos de los Íberos; que llamaban al lugar Turboleta. Hay restos en el yacimiento del Alto Chacón. La zona fue ocupada posteriormente por los romanos, quedando restos en poblaciones cercanas, como los de Cella.

Algunos autores aseguran que en el mismo emplazamiento de la actual ciudad de Teruel (concretamente en el barrio de la Judería), se asentaba “Tirwal”, enclave musulmán citado en el año 935. Sin embargo, aunque se ha detectado arqueológicamente la presencia de ocupación islámica de este espacio, los restos localizados no pertenecen a un núcleo de población de entidad.

El 1 de octubre de 1171 el rey aragonés Alfonso II de Aragón conquistó Tirwal con la intención de reforzar la frontera meridional de su reino, que consideraba amenazado por la toma de la ciudad de Valencia por los almohades. Según una leyenda, las huestes del rey llegaron al lugar donde hoy se encuentra la ciudad tras seguir a un toro bravo sobre el que se desplazaba una estrella a la misma velocidad.

Los habitantes de Teruel intervinieron en la conquista de Valencia a los musulmanes, y en la Guerra de los Pedros contra Castilla, siéndole otorgada a la población el título de ciudad en 1347 por Pedro IV de Aragón, gracias a su colaboración en las guerras de la Unión.

Existen diversas teorías acerca del origen del nombre de la ciudad. Hay quien ha apuntado el topónimo árabe Tirwal, que a su vez obviamente procede del latín Turiolis, es decir pequeño Turia (el río Guadalaviar).

Durante la Guerra de la Independencia Española (1808-1814) recibe órdenes del Capitán General de Aragón, José Rebolledo de Palafox y Melci, para levantarse en armas contra el Invasor Francés, pocos meses después, y con escasa resistencia será ocupada por fuerzas Imperiales al mando del Mariscal Suchet. Que mantendrán la plaza bajo su poder hasta su evacuación en 1813. Los franceses volarán varias edificaciones civiles y conventos de la capital, como herencia a estas destrucciones quedan los espacios abiertos de la plaza del Seminario y el Óvalo. En 1817 se ejecutan obras de reparación en el Seminario. Sede de la guarnición francesa durante la guerra.

 Durante las Guerras Carlistas, la capital se mantiene fiel a los Isabelinos frente al poder Carlista del Maestrazgo, jamás la Capital fue amenazada por el General Ramón Cabrera, aunque sí se prepararon expediciones realistas para sofocar el acoso Carlista sobre la Tierra Baja, y socorro al sitio que sufrió Alcañiz en 1838. Durante la Tercera Guerra Carlista la ciudad fue atacada por Marco de Bello y el infante Alfonso con numerosas tropas pero fracasaron y solo consiguieron penetrar en los arrabales de la ciudad.

La ciudad a finales del siglo XIX gozó de una cierta prosperidad, acuciada por la pequeña Burguesía que la habitaba, fruto de ello son las hermosas obras modernistas que salpican el casco urbano, datadas a principios del siglo XX.

Guerra Civil 

Teruel adquirió triste fama durante la Guerra Civil al ser el escenario de la Batalla de Teruel. Triunfando el alzamiento al comienzo de la contienda, fue la única capital de provincia reconquistada por la República en el transcurso de la guerra y posteriormente recuperada por las tropas de Francisco Franco (el 22 de febrero de 1938).

El plan del alto mando republicano era liberar la presión que los nacionales ejercían sobre Madrid y los últimos reductos en el frente Norte. Para ello reunieron 12 divisiones con 110.000 efectivos encuadrados en tres columnas que reducirían el saliente que para el frente de guerra suponía Teruel, y la amenaza que representaba para el Levante, en poder de la República.

La tropas Republicanas, al mando supremo del general Vicente Rojo Lluch, comenzaron su ofensiva el 15 de diciembre de 1937, por la zona de Corbalán, con bombardeos aéreos a nudos de comunicaciones y al casco urbano turolense, hasta la ocupación de posiciones cercanas a la capital; por otro lado, el coronel del ejército sublevado, Domingo Rey d’Harcourt, preparaba la defensa con sus escasos efectivos, que no alcanzaban los 5.000 hombres, concentrándose en puntos fuertes como el edifico de la Comandancia, en la plaza de San Juan, y en el seminario. Numerosos vecinos acudieron a guarecerse en él. Llegaron a más de 1.500 los civiles y 1.759 militares, con otros 1.059 que llegaron de refuerzo, se aprestaron a la defensa.

 

Al llegar a los aledaños de la capital, la fuerzas de la República iniciaron una preparación artillera sobre el centro de la ciudad, reduciéndola a escombros en las zonas de mayor resistencia. Esto unido a los combates cuerpo a cuerpo dentro del centro urbano, en las que bastantes civiles se vieron implicados. Una de las prácticas habituales del Ejército Popular era abrir brechas en paredes de casas contiguas, lanzando granadas y exterminando a sus ocupantes, ante la imposibilidad de avanzar por las calles, cubiertas por francotiradores enemigos.

Debido a la incapacidad del ejército rebelde para socorrer a los sitiados, las bajas temperaturas que dificultaban las operaciones, y sin que las fuerzas del General Aranda pudieran romper el cerco Republicano, los defensores rinden la ciudad el 8 de enero de 1938. En esta capitulación las fuerzas Republicanas toman como prisioneros a Rey d´Harcourt y al Obispo de la Diócesis de Teruel-Albarracín, [[Anselmo Polanco]. Polanco fue fusilado un año más tarde, casi al final de la contienda, el 7 de febrero de 1939, en la localidad de Pont de Molins (Gerona).

La respuesta de las fuerzas nacionales había comenzado el 31 de diciembre, con bombardeos aéreos por orden del general García Valiño. El 2 de enero los Nacionales tomaron posiciones en los alrededores de la ciudad, aunque hasta el 7 de febrero no consiguen internarse en ella. Con una fuerte ofensiva artillera y apoyo aéreo por parte de la Legión Cóndor, cierran el sitio hacia el día 20. A pesar de los esfuerzos republicanos, el 22 la rendición es total, con la toma de casi 15.000 prisioneros y numeroso material bélico. De esta manera se vuelve a un estado en el frente similar al anterior a la operación, con Teruel recuperada para los rebeldes y unas pérdidas muy acusadas en hombres y material para la República, que no consiguió sus objetivos iniciales, solamente retrasó la expedición final de Franco sobre Madrid.

Finalmente con la nueva ofensiva nacional en Aragón hacia el Mediterráneo, en marzo de 1938, aprovechando la acumulación de fuerzas en Teruel, el frente se alejará de la capital de España y poco a poco se irá normalizando la vida en la castigada ciudad, la cual quedó prácticamente destruida después de dos severos sitios. Un dato curioso es que en la batalla de Teruel se utilizó por primera vez, y como preludio de lo que ocurriría en la Segunda Guerra Mundial, el avión alemán Ju-87 Stuka

Recién terminada la contienda, se comenzarán los trabajos de reconstrucción a cargo de la Dirección General de Regiones Devastadas. Su actividad duró hasta mediados de los años 50, en los que se aprovechó para dotar a Teruel de mayores espacios abiertos y racionalización de calles. Sus principales actuaciones se plasman en el Seminario y aledaños, la calle y plaza de San Juan y el conjunto del Óvalo.

Lugares de interés 

Teruel conserva algunos monumentos que forman parte del Lugar Patrimonio de la Humanidad «Arquitectura mudéjar de Aragón,» en concreto:

  • 378-001 Torre, techumbre y cimborrio de la catedral de Santa María de Mediavilla
  • 378-002 Torre e iglesia de San Pedro
  • 378-003 Torre de la iglesia de San Martín
  • 378-004 Torre de la iglesia del Salvador

 

También podemos encontrar un amplio abanico de edificios modernistas de gran calidad, incluso algunos de los mejores ejemplos de estilos historicistas, como el Neomudéjar. La Casa de Tejidos El Torico, en la Plaza Carlos Castel, o la EScalinata, son, respectivamente, ejemplos de los citados estilos.

Además la ciudad conserva algunos restos góticos, especialmente en sus murallas o aljibes, varios edificios del siglo XVI, como el Palacio de la Comunidad de Aldeas de Teruel, actualmente Museo Provincial, dentro del llamado Estilo Aragonés (Renacimiento), o el Acueducto de Los Arcos, que da paso al abastecimiento de agua en la ciudad.

Fiestas

Sus fiestas Patronales se celebran en la primera quincena de julio, duran una semana pero los días fuertes son el segundo fin de semana, las Fiestas del Ángel, conocidas popularmente como La Vaquilla, caracterizadas por su pasacalles musicales (charangas), bailes nocturnos, toros ensogados por las calles del centro de la ciudad y todas sus peñas donde la gente come y cena.

 Como una alternativa más familiar cada año se celebran las Bodas de Isabel de Segura, el tercer fin de semana de Febrero. Se trata de una fiesta homenaje a Los Amantes de Teruel, Juan Martínez de Marcilla, llamado popularmente Diego de Marcilla e Isabel de Segura. Miles de turolenses se visten con atuendos altomedievales, también se instala un variado mercadillo y se engalanan las calles transladando la atmósfera de la ciudad al Siglo XIII.

El martes de Pascua se celebra el Sermón de las Tortillas. Tiene su origen en la fundación cristiana de la ciudad, cuando el martes de Pascua de cada año los turolenses elegían los cargos del Concejo de Teruel. La celebración consiste en disfrutar de una comida al aire libre en los alrededores de la ciudad, quedando el caso urbano prácticamente vacío.

¿Donde comer?

Restaurante RUFINO

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¿Donde dormir?

Spa  Hotel   Ciudad  de Teruel

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¿Que hacer?

si estas aburrido o simplemente quieres dar una vuelta te recomendamos que visites : Bodegas Dominio  Maestrazgo

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