Ciudad Rodrigo es un municipio español en la provincia de Salamanca, en la Comunidad Autónoma de Castilla y León.

Situación y Población

En su límite este, está a una distancia de 86 km de Salamanca, la capital provincial y a 25 km de la frontera con Portugal (distrito de Guarda) por el oeste. Limita al norte con Abadengo y al sur con la cacereña Sierra de Gata. Tiene los títulos de Ciudad Antigua, Noble y Leal, y además es sede episcopal con el apelativo de diócesis civitatense.

Según el censo de 2008 (INE) cuenta con una población de 13.975 habitantes, de los cuales 6.777 son varones y 7.198 son mujeres, en una superficie de 240,11 km². El gentilicio que reciben éstos es el de mirobrigense (o rodericense o civitatense, prefiriéndose este último para designar a toda la población del área diocesana). Su altitud en la cabecera es de 658 msnm.

Otros núcleos de población son Águeda del Caudillo (117 hab.), Bocacara (174 hab., 84 varones y 90 mujeres), Ivanrey (71 hab.), Sanjuanejo (74 hab.), Pedro Toro (9 hab.) y Arrabal de San Sebastián (30 hab.). Águeda es un pueblo de colonización fundado durante el franquismo, de ahí su nombre. Actualmente es una pedanía al igual que Bocacara. Bocacara era un pueblo independiente hasta mediados del siglo XIX así como Valdecarpinteros.

Historia

Ciudad Rodrigo fue un área de asentamiento humano, al menos desde la Edad del Bronce, como así lo atestigua un ídolo que se guarda en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid. No obstante, en los alrededores de la ciudad se han hallado algunos útiles de piedra del Paleolítico Inferior (bifaces, hendidores, cantos tallados) y a poco más de 12 km está la estación rupestre de “Siega Verde”, con numerosos grabados del Paleolítico Superior, que representan a bóvidos, cérvidos y cápridos, entre otros animales.

En el término municipal existen también restos de la cultura megalítica (dólmenes de Pedrotoro, Rabida y El Valle) y un importante conjunto de pintura rupestre esquemática. Del pasado prehistórico de la ciudad se han ocupado J. I. y J. C. Martín Benito en Prehistoria y Romanización de la Tierra de Ciudad Rodrigo (1994).

Hacia el siglo VI a. C. los vetones, pueblo de origen celta, dominan el área. Se ha encontrado cerámica de tradición indígena en niveles de época romana en el corazón de la ciudad. Como resto de la cultura prerromana queda el verraco. De la época romana se conservan escasos restos, siendo los más conocidos los correspondientes a tres columnas de un templo; estas columnas fueron adoptadas desde la Edad Media como emblema heráldico de la ciudad. De época romana quedan también algunas inscripciones, de las que la más conocida sea, seguramente, el término augustal, que separa las lindes entre Miróbriga y Bletisama (Ledesma). Un término similar se halla en Ledesma, estableciendo los límites entre Bletisama, Miróbriga y Salmantica (Salamanca). En base a estas inscripciones se ha supuesto que la actual ciudad de Ciudad Rodrigo se corresponde con Miróbriga.

Quedan escasos testimonios de la existencia de la ciudad durante la época sueva, visigoda y musulmana.

Es probable que la zona quedara integrada dentro de los reinos cristianos durante el reinado de Alfonso VI de León, a finales del siglo XI. Según la historiografía local (Antonio Sánchez Cabañas, escritor del primer tercio del siglo XVII), su reconstrucción y repoblación vendría de la mano del conde Rodrigo González Girón, de quien se dice que recibe su actual nombre, Ciudad Rodrigo. El topónimo se extiende también a otros lugares como Aldearrodrigo o Castelo Rodrigo. En un documento de la catedral de Salamanca, fechado en 1136, consta que los salmantinos compraron la aldea de “Civitatem de Rodric”; este es el testimonio más antiguo del nombre de la ciudad que conocemos, pues el de época romana se ha perdido, por más que la historiografía desde el siglo XVI quiera enlazarlo con Miróbriga, a raíz de la lectura de los términos augustales.

A partir de 1161, Fernando II de León lleva a cabo la repoblación de la ciudad y esta comienza a rodearse de una muralla. La muralla tiene más de 2 km de perímetro y siete puertas; es probable que durante su reinado empezase la construcción de la catedral, aunque la mayor parte es obra de los siglos XIII y XIV. Este edificio, considerado el más importante de la ciudad, mezcla distintos estilos artísticos que van desde el románico hasta el neoclasicismo.

Precisamente Fernando II fue el que elevó la ciudad a la categoría de sede episcopal, en un intento de consolidar una plaza fuerte al sur del reino leonés, frente a portugueses al oeste y almohades al sur. De esta etapa, de nacimiento y consolidación del nuevo obispado, se ha ocupado Juan José Sánchez-Oro Rosa en su libro Orígenes de la Iglesia en la Diócesis de Ciudad Rodrigo.

En el siglo XIV, el rey Enrique II Trastámara mandó construir una fortaleza, que en la actualidad es Parador Nacional.

La proximidad a Portugal es la que ha orientado, en buena medida, la historia de la ciudad. Escenario de la entrada castellana en el vecino reino en 1384, que terminó con el desastre de Aljubarrota al año siguiente, Ciudad Rodrigo fue, junto con Tuy y Badajoz, una de las tres plazas más importantes de Castilla frente al país vecino. Plaza española de frontera, sin embargo, momentos hubo en que la ciudad se levantó por la solución portuguesa, como ocurrió en el periodo posterior a la muerte de Pedro I en el castillo de Montiel. Fueron precisamente caballeros portugueses los que defendieron la ciudad del duro cerco al que la sometió Enrique II de Trastámara. Ciertos devaneos tuvo Ciudad Rodrigo en decantarse por Isabel o por Juana la Beltraneja y Alfonso de Portugal, aunque finalmente abrazó la causa de Isabel. Un estudio de la importancia del alcázar y del papel de la fortificación puede verse en J. I. Martín Benito: El alcázar de Ciudad Rodrigo. Poder y control militar en la frontera de Portugal (siglos XII-XVI).

Durante los siglos XV y XVI, la ciudad vive una época de auge, siendo residencia de la nobleza. En esa época se construyen la mayoría de los monumentos, palacios, templos y casas señoriales que se conservan en la actualidad.

En los últimos años del siglo XV y primeros del XVI, la ciudad se ve envuelta en la lucha de bandos nobiliarios, a la que no es ajena el estamento eclesiástico. Momentos críticos se vivieron también en la época de la Guerra de las Comunidades de Castilla, con la ciudad dividida entre los partidarios de Carlos I (los Águila, fundamentalmente) y los partidarios de la Comunidad (Pachecos y Chaves, entre otros).

Próxima, como ya se ha dicho a Portugal, contó con una importante comunidad judía y luego conversa. Por este lado de la Raya pasaron al vecino reino miles de judíos camino del exilio, aunque algunos retornaron para recibir el bautismo. Pero, sobre todo a mediados del siglo XVI, comienza a establecerse en la ciudad una importante comunidad judeo-conversa. Contra ella comenzará a actuar el tribunal de la Inquisición de Llerena desde finales de esta centuria y, sobre todo, de manera intensa hacia 1620, como ha estudiado P. Huerga Criado en su libro: En la Raya de Portugal. Solidaridad y tensiones en la comunidad judeoconversa (1994).

Durante el siglo XVII y primeros años del XVIII, Ciudad Rodrigo entra en una época de decadencia, agravada por ser escenario de diversas guerras, como la de Guerra de Independencia o de la Guerra de Restauración portuguesa o la de Sucesión, en la que los aliados pusieron sitio a la plaza. Más tarde vuelve a sufrir importantes daños durante la Guerra de la Independencia, cuyas consecuencias aún se observan en la ciudad. Esta es la época más crítica en la historia de la ciudad y de su entramado urbano, pues la plaza tuvo que hacer frente a dos sitios, el francés de 1810 y el inglés de 1812. Varias son las monografías que han tratado alguno de estos episodios, entre ellas la de D. D. Horward: Napoleón y la Península Ibérica. Ciudad Rodrigo y Almeida, dos asedios análogos, 1810 (1984, 2006).

Patrimonio artístico

En 1944 fue declarada Conjunto Histórico-Artístico, gracias a su muralla, catedral, palacios e iglesias… entre los que destacan, aparte de los ya citados, el ayuntamiento, la capilla de Cerralbo, el palacio de los Castro, el palacio de los Águila, el palacio de la Marquesa de Cartago o la casa de los Vázquez. De obligada consulta es el libro de J. R. Nieto González: Ciudad Rodrigo. Análisis del patrimonio artístico.

Castillo de Enrique II de Trastámara. Mandado construir por el rey castellano en el año 1372, con modificaciones posteriores (torre caballera, 1466-1472, y barrera interna, Antonio del Águila, 1507). En la actualidad es un Parador Nacional.

Catedral de Santa María: del siglo XII al XIV. Románica en transición al gótico. La torre se construyó entre 1764 y 1770. De junio a diciembre de 2006 se celebra la exposición Las Edades del Hombre

Murallas: comenzaron a ser construidas por Fernando II de León en el siglo XII y tienen más de dos kilómetros de perímetro. Constituyen la muralla interior, de cal y canto. En el siglo XVIII se construyeron los baluartes exteriores en forma de dientes de sierra en piedra arenisca. Hoy cuenta con cinco puertas, la del Sol, la del Conde, la de Amayuelas, la de Santiago y Sancti Spiritus, habiendo perdido la antigua falsa puerta “del Rey” frente a la Torre de la Catedral.

Palacio de la Marquesa de Cartago: de estilo neogótico, construido a finales del siglo XIX y reformado en 1953.

Casa del Primer Marqués de Cerralbo: situada en la Plaza Mayor. Data de la primera mitad del siglo XVI.

Capilla de Cerralbo: de estilo herreriano, de Juan Ribero de Rada, siglos XVI y XVII. Levantada “para hacer sombra a la catedral” como panteón funerario de la familia Pacheco, gracias a la intercesión del Cardenal Francisco Pacheco de Toledo, tras la negativa del Cabildo de la Seo civitatense a derribar parte de la capilla mayor para hacer girola para enterramiento de dicha familia. Iglesia parroquial de “El Sagrario de la Catedral” desde finales del siglo XIX, cuando la familia la cedió a la Diócesis. Varias pérdidas artísticas en esa donación, aunque aún alberga piezas importantes, como el Retablo, en madera de nogal, obra del ensamblador mirobrigense Alonso de Balbás, con un extraordinario tabernáculo, el óleo de La Inmaculada del sevillano Domingo Martínez, o la estatua orante del último Marqués y el frontal de altar de la capilla del lado del evangelio, obras de Mariano Benlliure.

Ayuntamiento: del siglo XVI y estilo renacentista. En 1903 se añadió el ala de la derecha.

Casa de la Cadena: casa señorial del siglo XVI. Ha sufrido diversas reformas al ser usado desde la Guerra de Sucesión como cuartel.

Casa de los Vázquez: casa señorial del siglo XVI, de estilo gótico. Restaurada en 1923 con elementos del convento de San Francisco. Actualmente alberga las instalaciones de Correos y Telégrafos.

Antiguo convento de las Franciscanas Descalzas: edificio de 1739. Su construcción se atribuye a Manuel de Larra Churriguera. Actualmente residencia geriátrica “Obispo Téllez”, en honor a Fray Gregorio Téllez, obispo de Ciudad Rodrigo que mandó construir el convento en el llamado “Campo de Trigo”

Iglesia de San Pedro-San Isidoro: iglesia con orígenes en el siglo XII, época de la que conserva un ábside románico mudéjar. Reformada en los siglos XVI, XVIII y XX para albergar los panteones familiares de familias nobles mirobrigenses, entre las que destacan los Vázquez, que costearon la capilla mayor. Un indiano miembro de esta familia regaló a la parroquial un hermoso óleo de la Virgen de Guadalupe obra del mexicano Juan Correa.

Plaza de Herrasti: se encuentra en el extremo noroeste del recinto amurallado, junto a la catedral. Se nombró así en honor al General Andrés Pérez de Herrasti, defensor de la plaza durante la Guerra de la Independencia y contiene un monumento en su nombre y la tumba del guerrillero de la Guerra de la Independencia Julián Sánchez el Charro.

Iglesia de San Andrés De origen románico (del que conserva dos interesantes portadas), la iglesia de San Andrés es, junto con la de San Pedro, la más antigua de la ciudad. En su interior destaca el Retablo, obra de Miguel Martínez de la Quintana y dos cuadros barrocos: “Virgen con Niño” y “San Juanito jugando con Jesús”.

Iglesia de San Cristóbal Antiguo templo reconstruido en el siglo XVIII gracias al obispo Gregorio Téllez. Conserva dos retablos barrocos, el del lado de la epístola alberga una imagen de San Cristóbal (siglo XV) y una barroca de San Sebastián, el patrono de la ciudad y que proviene de la derruida ermita del Santo, junto al Hospicio.

Hospital de la Pasión. Institución asistencial fundada durante la época de los RR.CC. que ha llegado hasta nuestros días con parecidos fines. Edificio del siglo XVI muy modificado durante el XVIII. La capilla alberga un interesante Crucificado de Lucas Mitata que forma un Calvario con un San Juan y una María obra del mirobrigense Juan de Remesal. Entre su patrimonio destaca la “Virgen del Buen Suceso”, pieza de marfil hispano-filipina regalada por el Capitán Pacheco Maldonado, quien dejó buena parte de su herencia en el siglo XVI a esta institución benéfica.

Hospicio. La Real Casa de Expósitos, fundada en el siglo XVIII por el obispo ilustrado Cayetano Cuadrillero y Mota. Interesante edificio proyectado por Juan de Sagarbinaga.

Seminario Diocesano de San Cayetano. Sobrio edificio, también obra de Juan de Sagarbinaga, muy resturado tras las destrucciones provocadas por la Guerra de la Independencia. La capilla, de una sóla nave con crucero añadido, acoge un retablo barroco procedente del Convento de Franciscanas Descalzas.

Ruinas del Convento de San Francisco. Restos del gran convento de la orden Franciscana. Se conservan sendas capillas funerarias del siglo XVI, correspondientes a las familias Águila y Centeno respectivamente.

Convento de San Agustín. Majestuoso edificio del siglo XVI, hoy reutilizado como colegio de MM Teresianas.

Palacio de los Águila o del Príncipe de Melito. Palacio renacentista, vivienda de los regidores mirobrigenses. Hoy convertido en Museo de la Red Nacional, alberga un grupo escultórico de “El Calvario”, obra del maestro Juan de Juni, proveniente del enterramiento del obispo de Zamora don Antonio del Águila en la Capilla familiar del convento de San Francisco de Ciudad Rodrigo.

Palacio de los Ávila y Tiedra, conocido durante su historia por el nombre de otras familias que lo han poseido (Castro, o, en las últimas décadas, de los Montarco, por ser el titular de dicho condado, su dueño). Extraordinario palacio renacentista con gusto francés. Recientemente restaurado y dedicado a la hostelería.

Otros palacios repartidos por el conjunto amurallado, desde edificios del siglo XVI como la Casa de los Sexmeros, hoy Casa Municipal de Cultura, hasta monumentales casas del siglo XX de corte historicista como el Palacio de Velasco, junto a la Puerta de Amayuelas.

Fiestas 

  • San Sebastián, (20 de enero). Celebración del día del patrón de la ciudad.
  • San Blas, (3 de febrero). En el cercano Monasterio de La Caridad se celebra una especie de romería en la que, según la tradición, todo aquel que se ponga en el cuello un lazo o gargantilla bendecido por el santo, y lo mantenga hasta el miércoles de ceniza, no padecerá afecciones de garganta.
  • Carnaval del Toro, en Febrero o Marzo. Es la fiesta más importante, que se celebra coincidiendo con las fechas anteriores a la Cuaresma. Es la celebración más conocida y famosa de la zona, de gran interés turístico. Se producen encierros a caballo, a pie, corridas, capeas, etc. En Ciudad Rodrigo se corrían toros ya en 1417, así como atestigua su documento más antiguo.
  • La Charrada, se celebra el Sábado Santo. Es el festival más importante de folklore charro.

    Lunes de aguas, segundo lunes después de Pascua. Se ha extendido a toda la provincia de Salamanca la tradición salir al campo a comer el típico hornazo.

  • Martes Mayor, primer martes del mes de agosto. Cada año, en el mes de agosto, se celebra este día en el que las calles de Ciudad Rodrigo se convierten en algo parecido a un mercado medieval. La hostelería y el comercio locales salen a la calle a exponer desde los productos típicos de la tierra, hasta recuerdos para turistas, pasando por la posibilidad de degustar la gastronomía de la zona. La celebración de mercado ha sido también tradicional en Ciudad Rodrigo durante todos los martes del año. En 1475 los Reyes Católicos concedieron a la ciudad, como premio o compensación por los continuos asedios que su situación fronteriza con Portugal le propiciaba, el privilegio de celebrar cada martes un mercado franco, para atraer a los comerciantes y facilitar a los mirobrigenses la compra de todo tipo de productos. En 1990 el Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo, recordando este momento de la historia, decidió crear un día de mercado franco, al que se llamó Martes Mayor.
  • Feria de teatro, semana anterior al último lunes de Agosto.

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